El gobierno mexicano insiste en que su fracking sería “sustentable”, pero los expertos no lo ven factible
“Están usando 80 millones de litros de agua por pozo, e inclusive hasta 160 millones, pero en ningún caso se está hablando de agua reutilizada, sino del volumen final de agua dulce, que posiblemente se puede tratar, en ciertas condiciones, con cierta tecnología, pero el costo es altísimo. Si esos costos se le incorporan al fracking, es simplemente incosteable. Existe tecnología experimental, pero no existe a nivel comercial, no se implementa”, dice a Mongabay Latam.
De lo que sí hay evidencia científica, señala Llano, es de los impactos en la salud humana y en los ecosistemas cercanos a las zonas de fracking, especialmente en Estados Unidos, donde la fracturación hidráulica se ha estudiado, e incluso prohibido en lugares como Nueva York.
Desde hace años, científicos y médicos de las organizaciones Concerned Health Professionals of New York y Physicians for Social Responsibility han documentado los riesgos y daños del fracking y los han agrupado en un compendio con más de 2300 estudios sobre los efectos en la salud, en el clima y en el suelo.
La más reciente edición de este compendio, hecha en 2023, incluye estudios que hacen más evidente la relación del fracking con problemas respiratorios y cardiovasculares; efectos neurológicos y endocrinos; riesgos reproductivos y de desarrollo, así como un aumento en probabilidades de cáncer.
Los estudios más recientes también muestran mayores evidencias de la contribución del fracking a las emisiones de metano, uno de los gases con mayor potencial de contaminación y calentamiento del planeta. Además, concluyen que muchos de los riesgos de esta industria, como fugas o fallas de pozos son propios de esta tecnología y no simples fallas.
De acuerdo con los autores del compendio, hay un consenso científico sobre el fracking en Estados Unidos y sus impactos.
“Nuestro repositorio de conocimientos nos ha permitido llegar a conclusiones bastante sólidas sobre temas que surgieron incluso hace unos pocos años. Los riesgos y los efectos nocivos que conlleva el fracking para la salud pública y el clima son reales y cada vez mayores”, advierten en su más reciente edición.
María del Sol Vázquez de León, profesora investigadora de la Unidad de Centros de Emprendimiento e Innovación (UCEI) de la de la Universidad de Guadalajara (UdG), advierte además que la sismicidad por el fracking es un elemento clave sobre el cual las autoridades no se han pronunciado.
“Algo que puede provocar el fracking es la sismicidad inducida. Al momento de inyectar agua a las capas geológicas va a comenzar a generarse microsismicidad. Va a ser algo preocupante para la población y riesgoso obviamente”, comenta la especialista y agrega: “No creo que haya una buena práctica sin contaminación, definitivamente”.
El comité científico que avalará o advertirá los impactos del fracking
El pasado 15 de abril, la presidenta Sheinbaum presentó a 17 científicos y especialistas que analizarán la “posible explotación sustentable” del gas. Entre ellos hay ingenieros, geólogos e investigadores de universidades e instituciones que en dos meses deberán dar sus recomendaciones sobre el tema.
Para Llano, este ejercicio nace sesgado porque surge de la idea de que se necesita más gas, en lugar de cuestionar para qué seguir dependiendo de la industria fósil.
