Bruselas corta el grifo de 1.500 millones a Serbia por el retroceso en la independencia de su Justicia
Las polémicas reformas de la Justicia aprobadas por el Parlamento serbio en enero, las llamadas leyes Mrdic, pueden costar al país balcánico hasta 1.500 millones de euros tras el anuncio de la comisaria de Ampliación, Marta Kos, de esta semana. Se trata de la cantidad destinada a Serbia que resta de los fondos del Plan de Crecimiento de la UE para los seis países candidatos a la adhesión de los Balcanes Occidentales, un total de seis mil millones de euros para el periodo comprendido entre 2024 y 2027.
El propósito del Plan de Crecimiento es estimular las economías de estos países y acelerar su acercamiento a la UE. Pero los pagos están condicionados a las reformas, sobre todo las relacionadas con la independencia de la Justicia y la lucha contra la corrupción. El Plan concierne a Albania, Kosovo, Macedonia del Norte, Montenegro (el país que va más adelantado en su camino hacia la UE), Bosnia y Serbia. Este último recibió su primer pago de 56,5 millones de euros a mediados de enero, sobre un total de los 1.580 millones de euros previstos.
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Kos reveló el pasado jueves en la Universidad de Friburgo, en Suiza, que la UE va a congelar los fondos destinados a Serbia, decisión que todavía no ha sido corroborada de manera oficial por Bruselas. La comisaria acusó a Belgrado de "regresión" en materia de reformas judiciales, en clara referencia a los cambios realizados por el Parlamento sin consultar ni con los fiscales ni con los jueces ni con otras instancias especializadas. Tampoco con la UE.
Estas reformas dan más poderes a los presidentes de los tribunales sobre los jueces y suprimen garantías que aseguran la independencia de los fiscales, lo que ha suscitado inquietudes en el seno de la UE y en el Consejo de Europa. La Comisión de Venecia, un órgano de esta última institución, que no pertenece a la UE, publicó hace unos días un informe en el que hacía una serie de recomendaciones para modificar estas leyes. La Comisión Europea declaró entonces que Serbia debía incluir estas recomendaciones lo antes posible.
"Por ahora, hemos detenido todos los pagos del Plan de Crecimiento porque ha habido una regresión en el ámbito de la Justicia", declaró Kos en Friburgo al responder una pregunta sobre Serbia. "Mientras esto no sea corregido, no podrán beneficiarse del apoyo financiero europeo", añadió la comisaria. Además, criticó los retrocesos en el Estado de derecho, de democracia y de libertad de prensa.
"No se puede tener el pie en dos campos"
"Serbia está hoy fuertemente polarizada", declaró, en referencia al clima político tenso en el país tras casi un año y medio de manifestaciones estudiantiles contra la corrupción tras el accidente en la estación de tren de Novi Sad el 1 de noviembre de 2024. "Serbia es candidata desde hace más de una década y, desgraciadamente, observamos estos retrocesos", añadió la comisaria, que también criticó la política exterior del país balcánico por su cercanía con el Kremlin. "No se puede tener el pie en dos campos", señaló.
"Tenemos una norma: antes de ingresar en la UE, el Estado debe cumplir al 100% con la política exterior y de seguridad de la UE. Esto significa que no se puede estar en dos bandos a la vez. En algún momento, Serbia tendrá que decidir qué es lo más importante para su desarrollo", afirmó. Kos opinó que los recientes acontecimientos en Serbia demuestran que "hay fuerzas que realmente no están de acuerdo con la forma en que el Gobierno y el presidente gobiernan el país". "Una vez más, estamos dispuestos a ayudar, pero Serbia tendrá que ceder", zanjó sobre este asunto.
"La decisión no es sorprendente", valora Adnan Cerimagic, analista del think tank European Stability Initiative. Para él, las reformas en Serbia llevan tiempo estancadas, pero lo ocurrido recientemente en el poder judicial es un "retroceso claro y bien documentado" que ignora las advertencias de Bruselas.
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Según Cerimagic, la reacción de los medios de comunicación progubernamentales delata nerviosismo: "La reacción del Gobierno y sus medios, restando importancia al anuncio y tergiversando las palabras de Kos, sugiere que aún les preocupa la postura de la UE. Está por ver si esta medida bastará para impulsar un cambio real".
"Los fondos no han sido congelados oficialmente, el proceso de evaluación sigue en curso a la espera de la Comisión de Venecia", aclara la periodista y analista Sojija Popovic, de European Western Balkans. Sin embargo, precisa que lo novedoso es la confirmación de que no habrá más desembolsos hasta que Belgrado actúe: "Bruselas ya no confía en las reformas de Serbia y exige un progreso genuino".
Popovic señala que estas enmiendas debilitan a la Fiscalía para el Crimen Organizado (JTOK), que investiga a altos cargos como el ministro de Cultura, Nikola Selakovic, y la trama de corrupción tras el accidente en la estación de Novi Sad. "La Comisión Europea debe insistir en restaurar la situación previa a las leyes, aunque parece poco probable", concluye.
Por su parte, Michael Martens, corresponsal para los Balcanes del Frankfurter Allgemeine Zeitung, subraya que la UE debe aplicar el mismo rigor que tuvo con Polonia o Hungría, ya como estados miembro: "No debe permitir que se la trate como un cajero automático del que se retira dinero mientras se ignoran las reglas del banco", afirma, resumiendo la postura en un lema: "Nuestro dinero, nuestras reglas".
Sin embargo, Martens advierte de que el castigo debe ir acompañado de incentivos reales. Para el analista, la política de ampliación ha perdido credibilidad tras 13 años sin nuevos ingresos, lo que dificulta que las fuerzas reformistas ganen elecciones. "No se pueden ganar mayorías prometiendo algo que nadie cree que llegará jamás", concluye, y señala que, más allá de los fondos, la UE necesita una oferta atractiva y realista para no perder definitivamente su influencia en los Balcanes.