Cero Impunidad: El Mencho

Cero Impunidad: El Mencho

En seguridad nacional, un objetivo de alto valor no es un fin, es un punto de inflexión. El abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, cierra un ciclo de violencia extrema, pero abre otro igual de delicado, el día después. La pregunta relevante no es si cayó un líder, sino si el Estado podrá impedir la recomposición operativa, financiera y territorial de su organización, y si esto se traduce en menos control criminal de carreteras, menos extorsión y menos coerción sobre autoridades locales.

La memoria operativa importa. Recordemos un antecedente que explica el peso institucional de este hecho. En 2015, un intento de captura derivó en una respuesta armada que incluyó el derribo de un helicóptero Cougar y la muerte de elementos del Ejército Mexicano. Esa memoria fija el estándar del adversario. Un grupo que no sólo trafica, también combate, intimida y busca gobernar territorios mediante violencia ejemplar. Y el Estado mexicano no perdona, ni debe perdonar.

SEDENA, el dato duro y la capacidad. Lo verificable hoy es que el operativo fue ejecutado por Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano. El parte oficial reporta agresión armada y respuesta en defensa propia, así como aseguramientos que explican la escala del desafío, vehículos blindados y lanzacohetes. En términos de seguridad nacional, ese inventario revela un fenómeno que ya no es marginal, la militarización del crimen y su capacidad para disputar superioridad de fuego.

Conducción y coordinación, sin propaganda. En esta clase de operaciones, el mérito no está en el anuncio, sino en la inteligencia aplicada, la ventana operativa y el control del riesgo. Es relevante ubicar responsabilidades institucionales, conducción profesional del general secretario Ricardo Trevilla Trejo y coordinación del secretario Omar García Harfuch, quien además fue blanco directo de esta organización en el atentado de la Ciudad de México. El mensaje disuasivo existe, pero solo se sostiene si hay continuidad.

Cooperación México–EU, útil con límites claros. La cooperación bilateral aparece como información complementaria y eso es lo correcto, sumar capacidades sin sustituir conducción mexicana. No solo la DEA, también la ATF ha seguido el rastro de un flujo ilegal que incrementa letalidad y convierte el costo en binacional. Si el control de armas no se vuelve prioridad verificable, los reemplazos tendrán el mismo poder de fuego aunque cambie el nombre del liderazgo.

El día después, fragmentación y colombianización. El CJNG operó durante años con un liderazgo fuerte. El riesgo ahora es doble, sucesión ordenada o fragmentación por mandos regionales. Chiapas ya mostró lo que ocurre cuando se disputan corredores estratégicos, no solo droga, también armas, personas y otras rentas. Esa es la ruta hacia la colombianización, cae el centro, proliferan bandas locales, más depredación y violencia dispersa. En seguridad nacional, esa dispersión suele ser más difícil de contener que un mando centralizado.


Agenda estratégica

Réquiem por los caídos, en 2015 y en cada emboscada, atentado y patrulla incendiada. Honrarlos exige tres acciones. Contener el día después con control territorial e inteligencia táctica. Golpear finanzas, logística y arsenales para impedir recomposición. Cooperación con EU con metas verificables, empezando por frenar armas ilegales. El homenaje real es menos violencia.

GERARDO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ LARA

COLABORADOR

EEZ