Con 26 años, Constanza Manrique es una de las 175 pilotos comerciales que hay en México
Desde muy pequeña Constanza Manrique tuvo clara su profesión: ser piloto de avión comercial. “Tuve suerte, por así decirlo, ya que crecí en el entorno, mi papá es piloto, mi mamá fue sobrecargo —el típico cliché—, entonces crecí con los aeropuertos siendo como mi segundo hogar”, confesó la piloto en entrevista con Mente Mujer sobre cómo comenzó su pasión por este trabajo.
Sin embargo, “más allá de conocer países” fue “estar en el avión” lo que cautivó a la joven y lo que la llevó a estudiar aviación. “Es diferente en todos los países porque cada uno tiene su agencia que es la que regula la aviación en cada país. Aquí en México no hay como tal una universidad, de hecho sales como técnico superior universitario”, explicó la joven.
De su preparación, Manrique detalló que primero entran en una fase teórica en la que estudian diferentes materias como meteorología, física, matemáticas, aerodinámica, comunicaciones, inglés, aeronáutica, también reglamentación que es todo lo relacionado con la Agencia Federal de Aviación Civil, “en la aviación lo más importante siempre es la seguridad, entonces todo este conocimiento es justo para salvaguardar la seguridad tuya y de los pasajeros”, señaló la entrevistada.
La segunda fase es la práctica, que está conformada por las horas de vuelo, “empiezas con vuelos visuales” para, posteriormente, pasar a la “fase comercial que ya es en un avión con dos motores".

Es así como Constanza forma parte del 7.84% de mujeres que son pilotos activos, según cifras de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores de México (ASPA) y es que, a pesar de que la presencia femenina ha aumentado en la industria de la aviación, la brecha de género aún persiste.
“Creo que ha habido un avance significativo con lo que era hace 10 o 20 años, pero creo que todavía hacen falta más referentes, no sólo de pilotos, sino de ingenieras, astronautas, de todo”, señaló la entrevistada sobre la falta de mujeres piloto.
La propia historia de Constancia careció de referentes femeninas, “mi papá obviamente fue mi principal ejemplo, cuando yo le comenté que quería ser piloto, él me presentó a varias de las pocas pilotos que conocía, se podría decir que tal vez ellas fueron las que me dieron la mano antes de yo darle la mano a las demás, se podría mencionar a la capitán Martha Vera, que sigue volando el 787”, enfatizó.

Sin embargo, reconoce que “afortunadamente cada vez comparto más cabinas con mujeres, cada vez tengo más amigas que son pilotos, pero todavía no es suficiente”.
Debido a esta necesidad, en 2021 Constanza creó Mujeres en la Industria Aeronáutica y Aeroespacial (MIAA), organización sin fines de lucro que “nace justamente de la necesidad de visualizar y fomentar la participación de las mujeres en la aviación y en todos los ámbitos”, explicó Manrique sobre este proyecto multidisciplinario que fue conformado por “ingenieras, abogadas, sobrecargos, médicas, pilotos”.

Actualmente, MIAA se encuentra en una etapa de reestructuración, pues el proyecto comenzó cuando Constanza y sus compañeras se encontraban estudiando, y ahora muchas trabajan o continúan con sus estudios de especialidad.
“Parte de mi creencia es impulsar esto, entonces no queremos detener el crecimiento profesional de ninguna de ellas, por lo que estamos justamente buscando hacer una reestructuración para que puedan seguir colaborando con nosotras desde donde estén”, explicó la piloto.
De esta forma, Conejo —como la llaman en su familia, especialmente su papá, quien compartió su primer vuelo en redes sociales, el cual se viralizó— comparte una parte de su vida como piloto en redes sociales, en donde la gente, especialmente las infancias, busca seguir su ejemplo.
“Me llenan mucho los mensajes que me dicen ‘ahora mi hijo quiere ser piloto’, ‘Ahora mi hija quiere ser piloto’ y si no son pilotos, ahora quieren ser ingenieras. El otro día me encontré a un señor que me dijo ‘mi hija no quiere ser piloto, pero quiere ser ingeniera de coches, y no creyó que se podía hasta que vio tu video’”.
En ese sentido, la piloto envía un mensaje a las jóvenes y niñas que sueñan con volar un avión, “no permitan que nadie les diga que no pueden hacer algo simplemente por el hecho de haber nacido mujeres”, al mismo tiempo que reflexionó que “ser piloto es más allá del género, ser piloto es ser disciplinado, tener perseverancia, estudiar ese esfuerzo, y todo esto es algo que se puede trabajar, es una meta alcanzable”.
- Es originaria de la Ciudad de México.
- Estudió en Aeroméxico Formación.
- El grado con el que se egresa de esta profesión es el de Técnico Superior Universitario.
- Pilotea un Embraer 190.
- En 2024 recibió el Premio de la Juventud de la Ciudad de México.
- De la escuela, los pilotos egresan con 180 horas de vuelo.
- Para las contrataciones, las aerolíneas piden 250 horas de vuelo.
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