La guerra por Ormuz ya quema hasta a los mediadores
Irán bombardeó ayer a Omán y Catar, los dos países que median su negociación con Estados Unidos, unas horas después de sentarse con ellos a discutir los arreglos de tránsito por el estrecho de Ormuz. Omán convocó al embajador iraní en una inusual protesta pública; Catar, golpeado por primera vez desde abril, reportó tres heridos, entre ellos un niño, y calificó los ataques de "escalada peligrosa".
Los misiles y drones iraníes, lanzados en respuesta a los bombardeos estadounidenses, alcanzaron en total a seis países.
El detonante fue un buque. Omán rescató a 23 tripulantes del GFS Galaxy, un portacontenedores de bandera chipriota incendiado por disparos iraníes frente a Musandam; un marinero indio sigue desaparecido.
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Los Guardianes de la Revolución afirmaron que la nave tomó "una ruta no autorizada", ya que navegaba el corredor sur del estrecho, trazado por la Organización Marítima Internacional junto a la costa omaní y guiado por la Marina estadounidense, y no el corredor norte, cercano a la costa iraní, por el que Teherán ha llegado a cobrar hasta 2 millones de dólares por buque, según una investigación de The New York Times.
Nuevo cierre del estrecho de Ormuz
Tras el anuncio iraní de "cierre" del Estrecho, la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (el organismo que Teherán creó en mayo para expedir permisos de tránsito) informó que el paso "no es posible" por ahora y que las solicitudes se revisarán cuando "se restablezca la calma". Washington sostiene que "Irán no controla el Estrecho, el tráfico fluye", afirmó su Mando Central, que reportó ataques contra 140 objetivos iraníes, 310 en la semana. Según la firma de datos marítimos Kpler, casi 400 buques cruzaron el estrecho en la semana posterior al acuerdo de junio; el jueves, tras los ataques iraníes, lo hicieron sólo 22.
Ambos gobiernos citan el mismo documento: el memorando alcanzado el 14 de junio y firmado el 17. Funcionarios iraníes leen su cláusula sobre la "futura administración" del Estrecho como un reconocimiento de su gestión; Washington replica que los compromisos dependían del comportamiento iraní. Exnegociadores estadounidenses consultados por el New York Times advierten que esa ambigüedad hizo previsible la crisis.
La escalada llegó además tres días después del entierro del ayatolá Alí Jamenei, muerto el 28 de febrero en los ataques que abrieron la guerra. Su hijo y sucesor, Mojtaba (herido entonces y sin aparecer en público desde el inicio del conflicto), prometió venganza el sábado en un mensaje escrito.
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Pese a los ataques, Omán acordó con Irán continuar las conversaciones sobre el estrecho "a nivel técnico y político", y Pakistán, también mediador, pidió moderación a las partes.