De apartamento de los años 80 a refugio verde: así fue la reforma de esta casa de 58 m² frente al Pantano de San Juan

De apartamento de los años 80 a refugio verde: así fue la reforma de esta casa de 58 m² frente al Pantano de San Juan

No todas las reformas buscan ganar espacio. Algunas persiguen algo mucho más interesante: recuperar aquello que la vivienda había perdido por el camino. Eso es exactamente lo que ocurrió en este apartamento situado frente al Pantano de San Juan, en la localidad madrileña de San Martín de Valdeiglesias.

Ubicado en un edificio de principios de los años 80, este piso de 58 m2 y tres dormitorios conservaba gran parte de su configuración original. La distribución respondía a otra época, los acabados acusaban el paso de los años y la antigua terraza, cerrada a finales de los noventa, había terminado convirtiéndose en un obstáculo. El pantano estaba ahí, a pocos metros, pero la vivienda apenas se relacionaba con él.

La reforma integral firmada por el Estudio de Interiorismo Alberto Torres parte precisamente de esa idea: acercar la casa al paisaje. Para conseguirlo la vivienda se renovó por completo, desde las instalaciones hasta los revestimientos, pasando por la cocina, el baño, los pavimentos y las carpinterías exteriores. Pero el cambio más llamativo no se mide en metros ni en materiales, sino en sensaciones.

Hoy el apartamento transmite la misma calma que se respira al otro lado de las ventanas y todo gracias a las decisiones del interiorista. Entre ellas, la apuesta por el color el verde como el hilo conductor de toda la casa. Está en las paredes, en el mobiliario, en los textiles y en algunos revestimientos. Se suma el uso de papeles pintados con motivos vegetales, que acercan el paisaje del exterior al interior, junto con la madera, los tonos tierra y los acabados dorados, que suman un plus de calidez y confort. En cuanto al suelo, se eligieron materiales resistentes y fáciles de mantener: vinílico efecto madera en el salón y los dormitorios, y un porcelánico que imita hidráulico en cocina y cuarto de baño, que van de maravilla en una casa pensada para escapadas y fines de semana, donde la practicidad es tan importante como la estética.

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Salón con chimenea decorado en color verde© Amador Toril

Lo primero: abrir la casa al paisaje

La intervención más importante fue integrar la terraza a la zona de día. Antes, un doble cerramiento separaba el salón del perímetro exterior y multiplicaba la sensación de compartimentación. Al eliminar esa barrera, la percepción de la casa cambia por completo. De repente, entra más luz, las vistas ganan protagonismo y la sensación de amplitud se multiplica. El salón-comedor disfruta ahora de una relación mucho más directa con el exterior. 

La zona de estar se organizó frente a la antigua chimenea (ahora es un radiador integrado con efecto chimenea, de la firma Kamin Klouse) con un sofá de dos plazas tapizado en verde botella, de PortobelloStreet.es, y un par de mesitas redondas en dorado envejecido. Y como ves, el verde también entra en forma de plantas. Aunque eso sí, al tratarse de una casa de vacaciones, mejor que no pidan cuidados (son artificiales).

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Comedor con mesa redonda y cuatro sillas© Amador Toril

Comedor con vistas

Junto a la zona de estar, en el rincón más luminoso del salón, se encuentra el comedor. En este caso, el interiorista eligió una mesa redonda de cristal, también de PortobelloStreet.es, por varias razones. La primera es que su forma facilita el paso y hace que la circulación sea más fluida. Y, además, al ser transparente, no recarga el espacio y resulta ligera a la vista, igual que las sillas, tapizadas en verde y con patas metálicas. La iluminación se resolvió con una singular lámpara de techo de la firma Marinisa.

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Rincón de relax con jardín vertical© Amador Toril

Rincón para desconectar

Este es otro de los ambientes del salón: un "chill out" formado por dos pufs de la firma Fatboy, una mesa auxiliar de PortobelloStreet.es y un jardín vertical artificial de Sinder. No me negareis que la escena tiene algo muy apetecible: invita a sentarse sin prisas, leer, tomar un café o simplemente contemplar las vistas. 

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Cocina decorada en verde y blanco© Amador Toril

Que sea pequeña no implica que tenga que ser blanca sí o sí

El mobiliario de la firma Yainzo prolonga la paleta cromática del resto de la vivienda: un verde suave y luminoso. Se combinó con una encimera blanca que aporta claridad y pomos dorados de JNF que elevan el conjunto con un punto elegante. Aquí el suelo ya no es vinílico, como en el resto de la casa, sino un porcelánico efecto hidráulico de Peronda que pone un punto de dinamismo sin resultar excesivo. 

Y un acierto más: los electrodomésticos quedan integrados. Recuerda que la continuidad visual es un truco para que la cocina se perciba más ordenada y ligera.

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Dormitorio decorado en verde con mural floral en la pared del cabecero© Amador Toril

Tres dormitorios, cada uno con su propia identidad

La zona de noche es una de esas partes de la casa donde se entiende bien la idea del proyecto: aunque sea pequeña, cada dormitorio tiene su propio carácter sin perder la coherencia del conjunto.

El que ves sobre estas líneas es el principal, el más clásico y sofisticado gracias al papel pintado de flores, de  de Instabilelab, que decora la pared de la cama y transforma la estancia en un auténtico escenario botánico. Delante, el cabecero tapizado en verde oscuro refuerza esa sensación envolvente, y las mesillas de madera ponen el necesario toque de calidez.

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Dormitorio con pared del cabecero decorada con papel pintado© Amador Toril

El segundo, más fresco y actual

La pared del cabecero vuelve a ser punto focal de la decoración, aunque en este caso el interiorista eligió un diseño más discreto, con delicados motivos vegetales en color verde sobre fondo blanco, de la firma Coordonné. La cama se colocó junto a la ventana para aprovechar al máximo el espacio, y se acompaña únicamente de una mesita auxiliar: un diseño mini, de forma redondeada y patas metálicas. 

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Dormitorio con zona de estudio© Amador Toril

El de invitados, con rincón de trabajo

Aquí tienes la prueba de que hasta en los dormitorios más pequeños es posible montar una zona de trabajo (mini, eso sí, pero de lo más práctica). Con una encimera volada y una silla es suficiente. Eso sí, hay que cuidar la circulación, sobre todo cuando el escritorio queda frente a la cama, como en este caso. Lo bueno es que, cuando no se utiliza, la silla se recoge bajo la encimera para no entorpecer el paso.

En cuanto a la decoración, sigue la misma línea que el resto de las habitaciones: papel pintado con estampado de hojas en color verde, de Coordonné, y textiles en beis, mostaza y marrón, de Loany Home.

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Cuarto de baño decorado en verde© Amador Toril

El baño: pequeño, pero muy bien resuelto

La reforma del baño parte de una necesidad práctica: encontrar espacio para la lavadora sin sacrificar comodidad. Para conseguirlo, se modificó ligeramente uno de los tabiques y se instaló una puerta corredera encastrada que libera superficie útil. Una decisión técnica que mejora notablemente el uso diario.

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Cuarto de baño decorado en color verde© Amador Toril

El verde vuelve a tomar el mando

Pues sí. Al igual que en el resto de la casa, este color protagoniza la decoración del cuarto de baño. 

Las paredes alternan pintura con cerámica de la firma Cevica en un tono más oscuro, tanto en la zona de la ducha como en el zócalo que recorre el frente del lavabo, y el suelo se cubrió con el mismo porcelánico de la cocina, una decisión que refuerza la continuidad visual entre los espacios. El mueble lavabo de Yainzo con encimera efecto madera, el espejo circular de Codis Bath y la grifería dorada de Roca completan la propuesta estética.