'El Mencho', finalmente
La figura del líder del cártel de las cuatro letras (CJNG) hace tiempo que se había convertido en un mito genial: no solo corridos, ni aventuras, ni exhibición en videos de presunta fuerza delictiva con armas de alto poder, sino la versión de que era imbatible o hasta inmortal.
Pero tanto va el cántaro al pozo hasta que se queda en el fondo. La decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de lanzar a las fuerzas de seguridad en contra de los cárteles del narcotráfico se tuvo que encontrar con el Mencho y el resultado fue el esperado.
El Gobierno de la presidenta Sheinbaum cambió por completo el escenario lopezobradorista de seguridad y pasó de manera ostensible de los “abrazos, no balazos” que fortaleció a los cárteles y sobre todo a los capos al del combate frontal.
El cambio de paradigma se debe entender también en el contexto de las presiones del Gobierno del presidente Trump y sus amenazas de invadir con fuerzas militares americanas el territorio mexicano para destruir a los cárteles del narcotráfico, pero en el entendido de que la decisión soberana de México --aún en circunstancias de presiones extranjeras-- partió de un acto de poder de la Presidenta de México.
Ahora lo que falta es la decisión pública de lanzarse sobre las estructuras territoriales, sociales, políticas y de gobierno que permitieron en el sexenio de López Obrador el fortalecimiento de las bandas criminales, sobre todo las que exportaban droga a Estados Unidos.
El encarcelamiento del Chapo, el Mayo y el Chapo Jr. no ha desmantelado el Cártel de Sinaloa ni ha terminado con la destrucción total de laboratorios de fentanilo que siguen produciendo droga y continúan contrabandeándola a Estados Unidos.
Si no se da la decisión del Estado mexicano de dar el paso siguiente contra las estructuras del crimen organizado y entre sus brazos operativos del narcotráfico, con el encarcelamiento o abatimiento de figuras dirigentes el narcotráfico se quedará a la mitad del camino y el relevo de jefaturas intermedias seguirá manteniendo la producción y el flujo de drogas.
No debe olvidarse de que el Cártel de Sinaloa y el Cártel de las Cuatro Letras siguen operando como organismos autónomos dentro del territorio de Estados Unidos. Y ahora le toca mover sus piezas a Trump.
Zona Zero
¿Y ahora quién sigue?
(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.
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