El práctico consejo de Jordi Cruz sobre el arroz: “Una vez cocido, hay algo muy importante que debes tener en cuenta”
“¡Qué gran invento es el arroz! Sobre todo, cuando está cocido, es muy interesante: bajo en grasas, fácil digestión, aporta vitaminas, minerales… Pero mucho cuidado porque si no tienes en cuenta ciertas cosas, puede ser un enemigo peligroso”. Así arranca el cocinero Jordi Cruz uno de sus vídeos más recientes publicados en sus redes sociales.
El reputado cocinero y juez de MasterChef es, como os hemos contado muchas veces, muy activo en redes sociales, donde muestra tanto recetas paso a paso como trucos prácticos de cocina. Consejos sencillos y muy útiles que sus más de 2 millones de followers siguen con atención.
Cuando el chef se refiere a algún alimento concreto suele hacerlo, claro, desde un prisma más gastronómico. Sin embargo, en el caso de arroz cocido, Cruz ha querido referirse a un aspecto de este ingrediente más relacionado con su composición con el objetivo de ofrecer un tip práctico que no todo el mundo conoce.
Y es que, aunque en el caso de las elaboraciones con huevo, los consumidores estamos más prevenidos en cuanto a posibles intoxicaciones se refiere, con el arroz no tenemos las mismas prevenciones…
Continúa Cruz su vídeo explicando que el arroz puede contener fácilmente una bacteria llamada Bacillus cereus, capaz de formar esporas que tienen una resistencia muy alta al calor (no las destruye el cocinado).
Si cocemos el arroz y lo dejamos demasiado tiempo a temperatura ambiente, las esporas pueden germinar, proliferar y producir toxinas causantes de una intoxicación nada agradable: náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal… “Son este tipo de dolores que dices Mira, no sé qué he comido, pero me encuentro fatal, hay algo que me ha sentado como un tiro”, explica Cruz.
Así que, continúa el cocinero, la mejor forma de evitarlo es, cuando cocinamos arroz, consumirlo todo. “Si sobra, lo más pronto posible a la nevera, y, si por error, se te queda una hora o más encima de la nevera, no tengas pereza en tirarlo porque puede ser nocivo para ti y los tuyos”, aconseja el chef.
EL ARROZ COCIDO: 24 HORAS MÁXIMO EN NEVERA
Jordi Cruz aporta un consejo muy práctico, especialmente porque, como decíamos, se trata de algo menos conocido a nivel general. De hecho, los tecnólogos de alimentos van más allá, y aconsejan que, además, de refrigerar rápido el arroz que cocemos, no es conveniente consumirlo más allá de las 24 horas siguientes.
“Da igual que lo recalentemos antes de comerlo; a veces nos parece que el calor lo mata todo, pero no es así. Así que, la recomendación, 24 horas máximo”, explica Beatriz Robles (@beatrizcalidad), tecnóloga de alimentos y dietista nutricionista. Como también apunta, es importante que no nos fiemos del aspecto u olor del arroz cocido para determinar si podemos o no consumirlo. “Estas toxinas no producen alteraciones en el alimento, de manera que puede estar contaminado y no tenemos formas de detectarlo: no huele ni sabe mal”, apunta la experta.
CUIDADO TAMBIÉN CON LA PASTA COCIDA
Esta problemática puede aparecer también cuando cocemos pasta en casa. Ocurre que el arroz tiene un riesgo ligeramente mayor que la pasta porque tarda más en enfriarse. Esto ocurre porque a menudo queda en una masa más compacta, que retiene el calor en su interior durante más tiempo. En cambio, la pasta suele quedar más suelta y aireada, lo que facilita que se enfríe antes y reduce el tiempo en el que las bacterias pueden multiplicarse. Pero esto no quiere decir que no pueda ocurrir. De forma que, con la pasta cocida en casa, mismo consejo: una vez cocinada, conviene enfriar la pasta lo antes posible y conservarla en la nevera, donde no debería mantenerse más de 24 horas.
Y subrayamos lo de ‘cocida en casa’ ya que, cuando se trata de productos elaborados por la industria alimentaria, la cosa cambia. Por ejemplo, piensa en las ensaladas donde viene la pasta ya cocida, y cuya fecha de caducidad supera esas 24 horas. Esto ocurre porque se trata de procesos industriales controlados: cocción y enfriamiento ultrarrápido, manipulación en condiciones extrahigiénicas, estricta cadena de frío, comprobación y estudio de crecimiento de bacterias durante almacenamiento… De forma que las fechas de caducidad que encontramos en los envases son totalmente seguras siempre que se conserven en las condiciones adecuadas.



