Li Cham retrata la vida de las mujeres tsotsiles de Chiapas
Ana Ts´uyeb nació en 1997 en pleno movimiento zapatista, el levantamiento en Chiapas encabezado por el subcomandante Marcos. Estuvo rodeada de estas historias, y así como aprendía de la comunidad a su alrededor, creció escuchando y presenciando la violencia patriarcal ejercida sobre las mujeres tsotsiles de su comunidad mediante sus usos y costumbres. Así nació Li Cham, su ópera prima, de la necesidad de usar el cine como una herramienta que debe incomodar a quien está en la sala.
“La conversación sobre cine indígena ha nacido desde muchos espacios a través del tiempo, pues comenzaron a llegar muchos documentalistas al territorio desde 1994, entonces, como habitantes nos acostumbramos a eso. A ver gente extranjera contando nuestras historias y utilizándonos como objeto de estudio, narrando nuestra identidad como algo que se folclorizaba, y yo quise ser lo contrario, ni romantizo ni revictimizo a las mujeres que son parte de este largometraje”, señaló la directora.

Li Cham, que en lengua tsotsil significa “morir” es un documental de 74 minutos que se estrenó en 2024 en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), en donde ganó el Premio Ojo al Mejor Largometraje Documental, cuenta la historia de Margarita, Faustina y Juana, que tuvieron que afrontar la devastación de la pérdida debido a la violencia en la selva chiapaneca y a los roles de género. A pesar de enfrentar este escenario, logran renacer a través del sentido de comunidad y la pertenencia a la tierra, recuperando y entendiendo cómo han vivido sus duelos, satisfacciones y esperanzas.
“Ha sido satisfactorio durante la gira de proyecciones ver a tantas mujeres de la región entrar por primera vez a una sala de cine, son espacios donde históricamente se nos ha excluido por temas de racismo y también porque las películas son ajenas a nuestras realidades. Y este es un tema universal, no solo atraviesa a las mujeres tsotsiles, sino a la sociedad y a todas las mujeres que viven las violencias cotidianas. Es la voz de ellas, que no se han atrevido a romper el silencio y que también ha llevado a los hombres a hacerse preguntas, a cuestionar años de prácticas y de aprendizajes adquiridos”, compartió Ana, quien ejemplificó las conversaciones incómodas que deben nacer en lugares como una sala de cine comercial.
Li Cham estuvo en cartelera de las principales cadenas de cine en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, donde la directora ha salido de funciones en las que ve al público llorando, pero también reflexionando, sobre todo a los hombres y jefes de familia, y con una iniciativa para cambiar el panorama familiar y social que persiste de tantas generaciones atrás, la prueba principal es su papá, pues “cuando comencé con el proyecto él fue el primero en saber la idea y me dijo que era una pérdida de tiempo, pero cuando estaba en el proceso de edición y escuchó los testimonios, mi dijo que no se enorgullecía de su pasado, pero estaba orgulloso de mí por atreverme a invitar a la gente a cuestionarse, porque los hombres siempre fueron educados así, y es importante que las generaciones de jóvenes tengan otra concepción de prácticas que están tan normalizadas”, externó.

Ana Ts´uyeb es testigo de los esfuerzos de su comunidad por reivindicar su identidad, su lengua y su territorio, de ahí su inspiración por las mujeres que habitan pueblos originarios y la manera de contar sus historias, y ya está trabajando en su próximo largometraje acerca del multiverso de la violencia patriarcal y temas de género, que como ella dice, los tiene arraigados.
- Ana también se dedica a la fotografía.
- Una de sus referentes y colegas que la arropó fue Tatiana Huezo.
- Antes de Li Cham, la película se iba a llamar “S-nichim abtel”, que significa "Las flores del trabajo en tsotsil".
- El fallecimiento de sus abuelas y seguir con su ópera prima, representan su renacimiento personal.
“Para mí el cine es un medio para sanar, sobre todo cuando se habla de lo invisible”.
PAL