El premio Strega, un anticipo de lo que Italia traerá a la FIL de Guadalajara
Después de ganar el Premio Strega, un autor puede “multiplicar de 400 a 500 por ciento las copias vendidas de su obra”, dice Stefano Petrocchi, director de la Fundación Bellonci, entidad que auspicia el premio literario más prestigioso de Italia. Así pasó con Alberto Moravia y su I Racconti, en 1952; con Giuseppe Tomasi di Lampedusa, con El gatopardo en 1957; y con Umberto Eco y El nombre de la rosa, que resultó ganador en 1981.
“Se ha creado una relación de confianza con los lectores. Cada año reconocen, en la propuesta del premio, una lectura importante que hay que hacer”, agrega. Este año, el premio establecido en 1957, tiene particular interés en México, cuando Italia es invitada de honor de la edición 40 de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
El Strega también tiene festejo: en 2026 cumple ocho décadas de existencia y busca encontrar eco en el país: el 2 de julio establecerá diálogo con el público mexicano, en el Museo Nacional de Antropología, con un panel al que acude Petrocchi y tres de los seis finalistas de esta edición: Michele Mari, autor de I convitati di pietra (Einaudi); Matteo Nucci, quien compite con Platone. Una storia d’amore (Feltrinelli) y Elena Rui, con Vedove di Camus (L’Orma).
"Se trata de anticipar la nutrida delegación que va a llegar a Guadalajara entre noviembre y diciembre. Es una primicia sobre la literatura italiana, sobre lo que se produjo este año a nivel editorial y de narrativa", cuenta. El resto de los autores finalistas son Teresa Ciabatti, con Donnaregina; Alcide Pierantozzi, con Lo sbilico, y Bianca Pitzorno, con La sonnambula.

A la posibilidad de aumentar las ventas de la obra tras ganar el premio, Petrocchi agrega que el Strega fundamenta su prestigio en que entre sus galardonados están libros que "fueron reconocidos como imprescindibles de la cultura italiana". Pero además, los ganadores logran posicionarse internacionalmente: "Los libros que ganan son traducidos al menos a 16 idiomas extranjeros".
A partir de 2013, el galardón que nació para reconocer el mejor libro de ficción escrito en italiano, amplió sus horizontes y también distingue a un autor traducido al italiano: a los nombres de Emmanuel Carrère, Annie Ernaux, Amélie Nothomb y Fernando Aramburu, la edición XIII del Strega Europeo sumó a la argentina Leila Guerriero por La llamada. un retrato (Anagrama, traducción de Maria Nicola). Las secciones incluyen también poesía y ensayo .
"Este premio considera autores que publican en Italia, pero no son de origen europeo. Queremos proponer a Europa como un espacio que acoge a figuras, escritores que vienen; alargar la mirada sobre otras historias, de personas que viven en otros continentes, pero tienen relación con Europa", dice.
Aún cuando existen fenómenos editoriales como el de Elena Ferrante, Petrocchi reconoce que sigue siendo necesario "incrementar las traducciones". En el Strega, dice, "nos gusta que nuestros lectores sean curiosos respecto a lo que sucede en Italia, en la manera de interpretar a la sociedad contemporánea".
Por Luis Carlos Sánchez
EEZ