El príncipe Harry se sale con la suya, pero no tanto: la trampa que esconde su alojamiento en el palacio de Buckingham
El esperado regreso del príncipe Harry al Reino Unido se ha convertido en un tema casi tan complejo y lleno de negociaciones como fue su história salida de la realeza británica en el año 2020. Lo que parecían ser unas felices vacaciones en las que el rey Carlos III iba a poder ver a sus dos nietos, los príncipes Archie y Lilibet, se ha ido complicando hasta el punto de que lo que queda es solo una agenda laboral y en solitario para el duque de Sussex. La última hora, del todo inesperada, la da la BBC, que ha confirmado el lugar en el que dormirá el hijo pequeño del rey y la fallecida Diana de Gales.
"El príncipe Harry ha aceptado formalmente la invitación para alojarse en el Palacio de Buckingham durante parte de su visita a Londres esta semana, según ha confirmado un portavoz del duque de Sussex", publica la cadena pública británica sobre un viaje en el que tiene varios compromisos en la capital y también en Birmingham, donde asistirá a los Juegos Invictus y parece que lo hará sin Meghan.
Aunque el Palacio de Buckingham sigue siendo la residencia más importante de la monarquía británica -el emblema del poder, la tradición y la continuidad institucional en el corazón de Londres- lo cierto es que ya no es el núcleo familiar de los Windsor. La reina Isabel II trasladó su vida cotidiana a Windsor en sus últimos años y los príncipes Guillermo y Kate, siguiendo esa misma lógica, ha consolidado allí el centro de su vida familiar con los príncipes George, Charlotte y Louis.
Por eso la lectura es evidente: Harry regresa como príncipe y su padre, el rey Carlos III, pone a su disposición un alojamiento a su altura, pero no vuelve al espacio íntimo de los Windsor, ya nadie vive allí. Los reyes Carlos y Camilla mantuvieron su residencia en Clarence House, los príncipes de Gales se trasladaron a Windsor y el príncipe Eduardo y la duquesa Sophie viven en Bagshot Park, cerca de Windsor también. Además lo hace en solitario, ya que sus planes iniciales se ha visto dinamitados ante la negativa del Ministerio del Interior y del órgano competente, el RAVEC, de poner protección permanente a los duques de Sussex y a sus hijos. Así que la narrativa oficial, es que el rey ha puesto todo de su parte, pero no ha podido ser.
Tras confirmarse que no se les proporcionará protección policial permanente durante su estancia en la capital, el equipo de seguridad de la pareja ha decidido modificar la hoja de ruta de manera radical por cuestiones de protección. Según han confirmado nuestros compañeros de HELLO!, el príncipe de 41 años mantendrá su visita de cinco días prevista del 7 al 11 de julio, pero la capital británica ya no será el escenario de una reunión familiar.



