Estos son los vulnerables satélites que guían al mundo... y sus guerras

Si alguna vez has usado un mapa en tu teléfono inteligente o has seguido el recorrido de un vehículo de reparto en una aplicación, ya has utilizado el GPS.

Lo que muchas personas no saben es que el GPS ―el Sistema de Posicionamiento Global de Estados Unidos―  es solo una parte de una familia más amplia conocida como Sistemas Globales de Navegación por Satélite (GNSS, por sus siglas en inglés).

Cuatro sistemas satelitales globales orbitan la Tierra. Guían a aviones, barcos, autos y camiones, o a turistas que buscan un lugar para comer. Pero también desempeñan un papel central en la guerra.

¿Cómo nos dicen los satélites dónde estamos?

En esencia, la navegación por satélite es una cuestión de tiempo. Los satélites GNSS llevan relojes atómicos extremadamente precisos y transmiten constantemente dos datos clave: nuestra posición exacta en órbita y el momento exacto en que se envió la señal.

Mientras tanto, en la Tierra, los receptores ―nuestros teléfonos, autos, un avión o barco― captan estas señales para determinar nuestra ubicación exacta.

Para ello, utilizan señales de al menos cuatro satélites, lo que permite calcular latitud, longitud y altitud, además de corregir posibles errores de sincronización.

La tecnología GNSS es muy precisa y rápida. Está profundamente integrada en la vida cotidiana. Pero también tiene una fragilidad poco visible.

"Las señales de los sistemas globales de navegación por satélite son bastante vulnerables", explicó a DW Dana Goward, presidente de la Resilient Navigation and Timing Foundation, en Estados Unidos.

"Son extremadamente débiles, lo que significa que cualquier interferencia de radio cercana a su frecuencia, accidental o intencionada, puede afectar la recepción", señaló.

Cuatro potencias de navegación global: EE. UU., Rusia, Europa y China

Los dos primeros sistemas globales de navegación se desarrollaron en la década de 1970, durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética.

Estados Unidos desarrolló el GPS, que se convirtió en la primera red de navegación satelital con cobertura global completa. Y es hoy el sistema más utilizado del mundo.

Al mismo tiempo, la Unión Soviética desarrolló GLONASS.

Más tarde, a comienzos de los años 2000, la Unión Europea decidió que confiar exclusivamente en el GPS la hacía demasiado dependiente de la infraestructura estratégica estadounidense, y comenzó a desarrollar Galileo.

El sistema chino BeiDou es el más reciente de los cuatro. Al igual que en Europa, los planificadores militares chinos buscaban reducir su dependencia del GPS estadounidense.

Los cuatro sistemas son muy similares y de "doble uso": están diseñados tanto para fines civiles como militares.

"GPS, GLONASS y Galileo utilizan órbitas muy similares, con un número parecido de satélites a altitudes de entre 19.000 y 23.000 kilómetros", explicó Malcolm Macdonald, profesor de ingeniería satelital en la Universidad de Strathclyde, en Glasgow. "BeiDou complementa [su sistema] con órbitas a mayor altitud para reforzar la cobertura regional en Asia".

Cada sistema puede enviar señales a cualquier punto del planeta en cualquier momento, incluso a dispositivos tan pequeños como un reloj de pulsera.

satélite de navegación en órbita terrestre
Satélite de navegación en órbita terrestre: sistemas como el GPS forman parte de las redes GNSS que permiten la geolocalización en todo el mundo.Imagen: Aleksandr Volodin/Zoonar/picture alliance

"La mayoría de los dispositivos utiliza varias constelaciones [de satélites]. Depende del equipo: por ejemplo, mi reloj inteligente puede usar GPS y GLONASS, y puedo configurarlo para usar uno u otro, o ambos".

Japón e India también operan sistemas similares, pero no cubren todo el planeta, sino que ofrecen servicios regionales.

Cómo se utilizan los sistemas de navegación en la guerra

Cada vez más, las fuerzas armadas dependen de la navegación por satélite para la logística, la cartografía y la planificación de operaciones.

También se emplea para guiar armas, incluidos misiles de crucero y las llamadas bombas inteligentes. Los ejércitos utilizan además estos sistemas para controlar drones.

Pero esto ha convertido a los satélites en objetivos.

En conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania, ambas partes han recurrido a la guerra electrónica, mediante técnicas como el "bloqueo" (jamming) y la "suplantación" (spoofing). Estas se utilizan para interferir en las señales o engañar a los sistemas basados en GPS en tierra.

La suplantación es más difícil que el bloqueo, pero ofrece la posibilidad de confundir al adversario.

"Su sistema de navegación puede indicar que usted se desplaza a 400 nudos y sale del aeropuerto de Helsinki, cuando en realidad está en un auto viajando a 120 kilómetros por hora en las afueras de Berlín", explicó Thomas Withington, analista de guerra electrónica del Royal United Services Institute, en el Reino Unido.

Goward advirtió que esto podría representar una amenaza mayor para Europa y Estados Unidos que para Rusia y China, ya que estos países cuentan con "sistemas terrestres propios que complementan y respaldan el GNSS, mientras que Occidente no".

Y lo más frustrante, según Withington, es que no existe una única tecnología capaz de neutralizar eficazmente las interrupciones del GNSS.

Se están desarrollando alternativas tecnológicas, pero por ahora, en un contexto de guerra, una de las soluciones más "expeditivas" sigue siendo "localizar el inhibidor y destruirlo".

(md/rml)