Flores, una emotiva canción y con su hermana: así ha vivido Sara Carbonero su Día de la Madre más triste

Flores, una emotiva canción y con su hermana: así ha vivido Sara Carbonero su Día de la Madre más triste

En estos momentos de profunda tristeza, Sara Carbonero se ha convertido en un auténtico refugio para su hermana Irene, y viceversa. Si antes de la muerte de su madre ya eran inseparables, ahora su unión es aún más fuerte. Prueba de ello es el precioso gesto con el que ambas han afrontado el que, sin duda, ha sido su Día de la Madre más difícil. Antes de que terminara la jornada, Sara compartió en sus redes sociales un ramo de flores blancas, con margaritas, paniculata, crisantemos... y etiquetó a su hermana. No añadió palabras, pero no hacían falta: la canción elegida hablaba por sí sola y reflejaba el dolor que sienten apenas tres semanas después de despedirse de su madre tras una larga enfermedad. 

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Sara Carbonero con su hermana Irene en el último adiós a su madre, Goyi Arévalo, el 13 de abril de 2023 en Corral de Almaguer, Toledo © Europa Press
Sara Carbonero con su hermana Irene en el último adiós a su madre, Goyi Arévalo, el 13 de abril de 2023 en Corral de Almaguer, Toledo

La periodista acompañó la foto con la versión de su amiga Valeria Castro de Qué bonito, el tema que Rosario Flores compuso tras la muerte de su hermano Antonio en 1995. Los versos seleccionados para la publicación fueron estos, cargados de nostalgia y amor: "Qué bonito sentir que estás aquí. Junto a mí, ¡ay! Qué bonito sería poder volar. Y a tu lado ponerme yo a cantar. Como siempre lo hacíamos los dos". 

Sara Carbonero© saracarbonero
Sara Carbonero y su hermana Irene recuerdan a su madre, fallecida el pasado 12 de abril

Aunque la ausencia de su madre es imposible de llenar, Sara e Irene procuran ahora sostenerse y cuidarse como siempre han hecho. Ya lo demostraron en 2019, cuando a la periodista le diagnosticaron un cáncer de ovario y su hermana se convirtió en un apoyo imprescindible. "La vida nos hizo invertir los papeles y que tuvieras que cuidarme tú a mí, a nosotros, siendo la hermana pequeña. Una prueba que no te tocaba vivir pero que te ha hecho todavía más grande. Nunca te has quejado de nada, siempre al pie del cañón con una palabra positiva y un buen gesto, aún cuando la espalda se resentía de las noches de sofá en el hospital, o cuando el mismo día que empezabas un nuevo trabajo llena de ilusión, me operaron y tuviste que cambiar tus planes. Ahora, desde la calma y la perspectiva que nos ha dado el tiempo, podemos decir que lo logramos juntas, porque sin ti no habría podido", publicó Sara tras superar la enfermedad. 

Sara Carbonero con su madre y su hermana Irene© saracarbonero
Sara Carbonero con su madre y su hermana Irene

"Dicho todo esto, prepárate de nuevo para mis regañinas de hermana mayor, mis consejos aunque no me los pidas, mis WhatsApp para ver si has llegado bien a casa, para que dejes de fumar, de morderte las uñas y un montón de cosas más. Ya no te libras de mí, no pienso soltarte la mano nunca", añadió, una promesa que ahora está cumpliendo fielmente. 

Irene Carbonero con su sobrino Martín © saracarbonero
Irene Carbonero con su sobrino Martín

La periodista no le dio solo las gracias por ser la mejor hermana del mundo. También reconoció su gran labor como tía. De hecho, siempre ha presumido de lo mucho que se parece su hijo Martín a ella. "Cuando te das cuenta de que han salido a la tía... Cada vez que miro esta foto se me cae la baba", publicó Sara hace tiempo junto a esta foto en blanco y negro en la que Irene posaba con su sobrino mayor, del que es madrina de bautismo. 

Irene Carbonero junto a su hijo y sus sobrinos llegando a la misa funeral por su madre, Goyi© Europa Press
Irene Carbonero junto a su hijo y sus sobrinos llegando a la misa funeral por su madre, Goyi

Para Sara, su hermana Irene "esos ojos que brillan más que ningunos y se ríen aunque por dentro estés rota". Para Irene, su hermana Sara es tan importante que en la carta de despedida que dedicó a su madre dijo: "Nosotras también nos estamos portando bien... Aquí, intentando cuidar la una de la otra, puedes estar tranquila". Al leerlo, Sara no dudó en reiterarle la promesa que ya le había hecho en su día: "Precioso, yo te cuidaré".