Fracaso en el T-MEC, trampolín para Ebrard

Fracaso en el T-MEC, trampolín para Ebrard

Encontronazo entre ebrardistas y el ala dura de Morena se da bajo la mesa debido a la decisión del gobierno del estadounidense Donald Trump de no ampliar, por el momento, el T-MEC con México y Canadá a 2024.

Ni dentro del morenismo ni fuera de él es un secreto la aspiración del secretario de Economía a ser candidato presidencial en 2030. Creen que la presidenta Claudia Sheinbaum se la debe por haberse cuadrado en 2024. Se sabe también que todo el trabajo de Marcelo Ebrard está guiado a conseguir esa meta.

A decir de sus seguidores, que la verdad no son tantos en el gobierno federal pero sí muy disciplinados, les cayó como anillo al dedo que el representante Comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, informara que el tratado se queda como está, con vigencia a 2036.

Ello implica revisiones anuales al instrumento comercial, que sin duda serán cero tersas, pero que los afines a Marcelo consideran una espléndida victoria para su líder y una oportunidad dorada para avanzar a pasos agigantados hacia su acariciada candidatura, así sea en un partido distinto a Morena.

Porque como principal negociador de México para el T-MEC, tendría promoción y exposición mediática nacional e internacional, al menos de aquí a enero de 2029, cuando el presidente Trump deba ceder el mandato a quien resulte ganador en la elección estadounidense de noviembre de 2028.

Año crucial el 2029, concurrente con la carrera por la sucesión presidencial en nuestro país, que a esas alturas ya estará en pleno apogeo, con los aspirantes de Morena y el resto de los partidos disputando las candidaturas presidenciales.

Esa tesis supone, por supuesto, que Ebrard se mantenga como titular de Economía en el gobierno de Sheinbaum, de lo que no están muy seguros en el gabinete y en Morena, a cargo de Ariadna Montiel.   

Y no son pocos los que incluso anticipan su relevo en la Secretaría en este mismo 2026, toda vez que le achacan el fracaso de la reciente negociación con Washington y haber permitido a Trump usar el T-MEC para mantener presionado al segundo piso de la cuatroté y al país, con las revisiones anuales.

Lo culpan de no convencer a sus interlocutores de que México sí ofrece garantías para prolongar el tratado, y de no desactivar del todo los amagos del mandamás de la Casa Blanca para disolverlo eventualmente.

Para varios de sus detractores en el gabinete y en su partido, Ebrard se mostró no sólo incapaz, sino tibio y dócil ante el mandatario, razón de sobra, dicen, para removerlo del cargo.

Los más radicales y “creativos” hasta lo imaginan como uno de los informantes del FBI, la CIA y la DEA que están investigando y acusando a políticos de Morena por nexos con el crimen organizado, como el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y el senador morenista Enrique Inzunza.

De toda esa grilla no son ajenos en las oficinas de Ebrard. Saben quiénes, cuándo y cómo susurran las críticas al oído de la presidentA. Pero aplican la  máxima de que es mejor que se hable mal de uno, a que no se hable.

Y más cuando no tiene todavía un rival visible que le dispute la candidatura.

POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN 

COLABORADOR

RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM.MX  

@R_SANCHEZP

MAAZ