Guerra cognitiva. La batalla por la mente

Guerra cognitiva. La batalla por la mente

La guerra cognitiva dejó de ser una metáfora. La OTAN la entiende como la disputa por obtener, mantener y proteger ventaja cognitiva en el espacio donde la mente humana procesa información, construye percepciones, genera emociones, toma decisiones y produce conductas. En términos simples, es el uso coordinado de medios militares y no militares para afectar el juicio y la conducta social de los estados enemigos. No se reduce a propaganda, noticias falsas o ataques cibernéticos. Busca influir no solo en lo que una sociedad piensa, sino en cómo interpreta la realidad, confía en sus instituciones y decide. La mente social se vuelve campo de batalla. Una ciudadanía confundida y polarizada decide peor, exige peor y se defiende peor.

Centros de operaciones cognitivas. Por eso, potencias medias y democracias expuestas ya crean agencias o unidades para responder a operaciones de influencia, desinformación e injerencias digitales. Taiwán inauguró un centro de investigación sobre guerra cognitiva. Suecia, Canadá, Australia y Francia operan capacidades frente a amenazas informativas. El Estado democrático no puede improvisar ante campañas para fracturar la confianza pública.

Rusia y China. Moscú y Beijing entendieron que la influencia también se compra, se automatiza y se disfraza de conversación social. China destina miles de millones de dólares anuales a manipulación informativa exterior. Rusia ha presupuestado más de mil millones para medios estatales y propaganda. A Rusia se le atribuye la Internet Research Agency en la elección de EU de 2016, con cuentas falsas y filtraciones hackeadas. A China se le atribuye Spamouflage, una red multiplataforma, y campañas con inteligencia artificial para influir en Taiwán y en debates de EU. La guerra cognitiva no sustituye a la diplomacia, la inteligencia o la fuerza militar. Las potencia y a veces las vuelve innecesarias.

México como espacio de disputa. Afirmar que México es ya un laboratorio de guerra cognitiva exigiría evidencia forense y de inteligencia. Pero ignorar el riesgo sería ingenuo. Por su vecindad con EU, su polarización interna, su ecosistema digital abierto y su audiencia hispanohablante, México puede ser zona de prueba, tránsito y amplificación de narrativas de Rusia y China contra intereses estadounidenses. También puede ser terreno fértil para actores no estatales, grupos ideológicos conservadores, redes de presión y operadores digitales que buscan erosionar la legitimidad de gobiernos progresistas.

Defensa democrática. La respuesta no puede ser censura ni persecución de opiniones. México no necesita un ministerio de la verdad. Necesita capacidades democráticas de defensa cognitiva. Inteligencia estratégica, monitoreo de operaciones coordinadas, comunicación pública profesional, verificación rápida, protección de datos y alfabetización digital para blindar el debate público frente a operaciones que buscan romper la confianza nacional.

Agenda estratégica: En Madrid, la Red Iberoamericana de Mujeres Mediadoras presentó su informe sobre mujeres en mediación y construcción de paz, con apoyo de SEGIB, España y SRE. La UDLAP coordinó las entrevistas y la investigación académica: https://tinyurl.com/SEGIBRIMM 

GERARDO RODRÍGUEZ SÁNCHEZ LARA

COLABORADOR

EEZ