"Ha llegado el momento de mostrarme tal y como soy": Ivana Rodríguez nos desvela el proceso detrás de su espectacular transformación
En apenas un año, Ivana Rodríguez ha pasado de una imagen discreta y una vida alejada de los focos a convertirse en un fenómeno televisivo y protagonizar una de las transformaciones más comentadas del mundo celebrity, dando un giro radical a su estilo y apostando por una estética mucho más potente y llamativa que no ha dejado indiferente a nadie. Durante meses, cada una de sus apariciones públicas ha provocado el mismo comentario: "Está irreconocible". Sin embargo, reducir su transformación a un nuevo color de pelo, prendas más atrevidas o maquillajes sofisticados sería quedarse únicamente en la superficie. Detrás hay un profundo proceso personal, una estrategia de imagen, muchas conversaciones, pruebas y un intenso trabajo creativo en equipo para construir una nueva identidad visual sin perder su esencia. "No creo que exista una 'nueva' Ivana. Simplemente, me estoy reencontrando conmigo misma después de muchos años dedicados a mi familia y a acompañar a las personas que quiero", nos confiesa Ivana. Hay que remontarse al año 2022 para recordar cuándo y cómo empezó el cambio físico de la hermana de Georgina Rodríguez.
"Durante mucho tiempo estuve tan centrada en cuidar y sostener a los demás que me dejé un poco en segundo plano. Con el tiempo aprendí que cuidarme no era algo superficial, sino necesario para poder estar bien y dar lo mejor de mí"
"Siempre he estado en constante evolución, intentando mejorar en todos los aspectos. Pero hubo un momento, especialmente después de mis embarazos y pospartos, en el que decidí ponerme en serio con mi bienestar físico y mental. Ahí nació mi "operación poderío", basada en hábitos sencillos y sostenibles como comer saludable, caminar 10.000 pasos al día y añadir fuerza cuando se puede. Lo bonito fue crear una comunidad de apoyo con muchísimas mujeres, muchas de ellas madres, que estaban pasando procesos parecidos. Siempre he defendido que cuidarse no solo es crecer a nivel intelectual o profesional, que es para lo que más se nos prepara socialmente, también es importante dedicar tiempo a la salud, a la imagen y al bienestar personal sin sentir culpa por ello. Durante años estuve muy centrada en cuidar de mi familia y hubo momentos en los que me dejé bastante en segundo plano. Ahora intento encontrar un equilibrio y dar también valor a mi autocuidado, porque siento que es importante para mí y también para las personas que quiero. Soy un espejo para mis hijas y creo mucho en predicar con el ejemplo", afirma.
Ivana, tu cambio en estos años ha sido realmente espectacular y te has convertido en un ejemplo para muchas mujeres, ¿cómo y por qué decidiste empezarlo?
Mis embarazos y pospartos marcaron muchísimo ese proceso. Mi cuerpo pasó por cambios muy fuertes y, sumado al cansancio, la falta de sueño y todo lo que implica la maternidad, sentí que necesitaba volver a encontrarme poco a poco, sin presión y desde un lugar sano. Pero realmente el cambio empezó años antes, a raíz de momentos personales difíciles, como la enfermedad y la pérdida de mi padre. Ahí entendí hasta qué punto el desgaste emocional también termina reflejándose físicamente. Con el tiempo aprendí que cuidarme no era algo superficial, sino necesario para poder estar bien y dar lo mejor de mí a los demás
"Soy un espejo para mis hijas y creo mucho en predicar con el ejemplo. Siento que ha llegado el momento de mostrarme tal y como soy"
¿Qué fue lo primero que hiciste para empezar a dejar salir a esa 'nueva' Ivana?
No creo que exista una 'nueva' Ivana. Soy yo, y quien me conoce bien lo sabe. Simplemente me estoy reencontrando conmigo misma después de muchos años dedicados a mi familia y a acompañar a las personas que quiero. Algo que me define muchísimo es que soy muy madre de los míos, soy 'cuidadora'. Siempre he sido una persona muy activa. Trabajé en moda mientras estudiaba mi carrera universitaria y, aunque durante años decidí mantenerme más en un segundo plano, nunca dejé de formarme ni de hacer cosas que me motivaran. Retomé mis estudios de Traducción e Interpretación y los acabé. En mi segundo embarazo empecé Psicología, que siempre me había interesado, y estudié durante el posparto. Fui recuperando poco a poco espacios para mí, abriendo nuevos caminos como Top Chef, que ha significado muchísimo a nivel profesional y, sobre todo, personal. Ahora simplemente siento que ha llegado el momento de mostrarme más tal y como soy
Te has rodeado de un gran equipo, ¿quiénes te han ayudado en todo este proceso transformador?
El cambio nace primero de un trabajo interno y personal. Ha habido etapas en las que la estética o la moda quedaron en un segundo plano porque las prioridades eran otras mucho más importantes, vitales, mejor dicho. Pero también es verdad que, por mi trayectoria profesional y personal, he tenido la suerte de rodearme de grandes profesionales y aprender muchísimo de diferentes áreas de la moda. Mi primer trabajo en Madrid fue en moda y, desde entonces, mi vida siempre ha estado muy unida a la moda, incluso una etapa en la que ayudé a mi hermana Georgina y pude conocer muy bien la moda desde otro prisma. En esta etapa más reciente y dedicada a mí, cuento con personas como Isabela, que me acompaña en la parte de estilismo, y Flavia en maquillaje. Ambas han entendido perfectamente mi esencia y mi manera de comunicarme, y trabajar con ellas hace que todo fluya de una forma muy natural
¿Ahora qué sientes cuando te miras al espejo?
Me gusto más que nunca y me siento orgullosa de la etapa que he vivido y de haber estado para las personas que me necesitaban. Han sido años muy intensos y exigentes, pero también aprendí algo importante: volver a cuidarme a mí misma. Ahora siento que puedo seguir acompañando a los míos mientras recupero también parcelas personales y profesionales con mucha ilusión y más equilibrio
El cambio que vemos no es solo físico, ¿has ganado también en seguridad y confianza en ti misma?
El cambio más importante no ha sido verme distinta, sino volver a reencontrarme. Durante mucho tiempo estuve tan centrada en cuidar y sostener a los demás que me dejé un poco en segundo plano. Y llega un momento en el que entiendes que, para poder seguir estando para todo y para todos, también tienes que volver a encontrarte contigo misma. No creo en los cambios rápidos ni en las fórmulas mágicas. Creo en reconstruirse poco a poco, en aprender a escucharse y en rodearse bien. Y, cuando haces ese trabajo interno, todo cambia: la energía, la presencia, la seguridad… incluso la forma en la que ocupas un espacio
En Top Chef descubrimos a una Ivana muy distinta, ¿era lo que pretendías? ¿qué querías transmitir con esos looks tan llamativos llenos de color que han sorprendido tanto?
No era una "nueva Ivana", era simplemente una parte de mí que hasta ahora no se había visto. En Top Chef quise cuidar también la parte visual porque, al final, es un programa de entretenimiento y me apetecía ofrecer algo trabajado y creativo en todos los sentidos. La estética estaba inspirada en ese universo entre pastry chef y ama de casa de los años 50, 60 y 70, con looks, maquillaje y peinados muy estudiados. La idea original fue mía, pero sabía que con el ritmo del programa necesitaba delegar para poder concentrarme en la competición y dar mi mejor versión como pastelera. Ahí fue cuando comencé a trabajar con Isabela y, sinceramente, su trabajo fue fundamental. Entendió perfectamente mi visión desde el principio y conseguimos llevar cada look exactamente al lugar que yo imaginaba, incluso superó mis expectativas. También el equipo de maquillaje y peluquería de Top Chef se implicó muchísimo en todo el proceso ya que entendieron que había mucho trabajo detrás y una intención creativa. Fue una experiencia muy intensa, creativa como decía y especial, de la que me siento muy orgullosa y agradecida con Isabela. Ha sido nuestro primer trabajo y he podido descubrir lo gran profesional y persona que hay debajo de todos esos estilismos tan potentes que viste y que crea
Ahora te vemos con estilismos muy potentes, además de maquillajes más intensos y diferentes colores de pelo, ¿vamos a ver seguir viendo nuevos cambios?
Siempre habrá cambios, tanto internos como externos, porque creo que evolucionar es parte de la vida. Hace solo unos días volví al rubio después de un tiempo pelirroja, y seguramente seguiré experimentando porque soy muy camaleónica y nunca he entendido la imagen como algo fijo. También me encuentro en un momento en el que me siento cada vez mejor conmigo misma. Estoy cuidándome mucho, entrenando y fortaleciéndome físicamente, y eso también cambia y cambiará mi manera de vestir y de expresarme a través de la imagen. La primera parte creativa, es decir, la idea y la visión siempre parten de mí, probablemente también por todos los años que trabajé en moda y por la sensibilidad estética que he desarrollado con el tiempo. Después, empieza el proceso creativo de Isabela que es quien materializará el estilismo. Y, entre medias, hay un momento de fusión en el que afinamos el concepto, Isabela me presenta varias opciones y juntas encontramos un punto en el que ambas nos encontramos satisfechas y acordamos el look final. Cada proceso es diferente pero contar con profesionales como Isabela que entienden tu visión hace todo mucho más fácil. En ese sentido, Isabela me acompaña muy bien y sabe interpretar exactamente lo que quiero transmitir sin perder mi esencia. Y aunque haya siempre una idea dentro de mi cabeza, confío tanto en el criterio de Isabela que me dejo asesorar con los ojos cerrados. Cuanto más la conozco más me gusta su criterio. Isabela es muy creativa como yo, hacemos un súper equipo juntas. Al final, creo que lo bonito es permitirse evolucionar sin dejar de ser una misma y disfrutar también de la parte estética y creativa de esa evolución
Hablamos con la estilista Isabela Enculescu, parte fundamental de su cambio
¿Cómo surge tu relación con Ivana Rodríguez? ¿Ya la conocías de antes?
Nuestra relación surge de forma muy orgánica. Nos seguíamos mutuamente desde mucho antes, había admiración recíproca y, cuando eso existe, todo fluye de manera natural. Conocía su perfil y también, por supuesto, el de su hermana Georgina. Cuando conectamos fue muy fácil entendernos y empezamos directamente a trabajar juntas con Top Chef, así que, de alguna forma, empezamos a lo grande. Desde el inicio hubo confianza, que para mí es la base de todo este trabajo
¿Cómo fue el comienzo del proceso? ¿Qué líneas definisteis para empezar a trabajar?
El inicio fue muy consciente y estratégico. No se trataba de cambiar, sino de construir una base sólida de imagen alineada con quién es ella hoy. Definimos líneas muy claras: sofisticación, feminidad con carácter y una estética cuidada. Y, a partir de ahí, la idea siempre ha sido poder jugar y ser camaleónicas, adaptándonos a cada contexto sin perder identidad
¿Ella tenía claro el estilo que quería seguir o se dejó aconsejar por ti?
Siempre hay un diálogo. Para mí es fundamental entender cómo se quiere ver y qué quiere proyectar. Ivana tenía una base clara, pero también mucha apertura a evolucionar. Ha confiado en mí desde el primer momento , y eso es clave. Aun así, siempre ha formado parte del proceso, porque es exactamente así como trabajo: construyendo juntas. Más que imponer un estilo, mi trabajo ha sido afinar, ordenar y elevar su imagen, creando algo coherente con ella
¿Hicisteis algún estudio de colorimetría, por ejemplo, para saber qué colores le favorecían más? ¿Qué otras herramientas utilizasteis?
No lo planteamos como un estudio formal de colorimetría. En mi caso, trabajo mucho desde la observación y el ojo entrenado, entendiendo qué colores y estructuras funcionan mejor en ella, más allá de etiquetas o sistemas cerrados. Además, Ivana es muy camaleónica y ha ido cambiando también a nivel de imagen, especialmente con el tono de pelo, así que siempre hemos ido adaptando la paleta y las decisiones de estilo a cada etapa. Es un trabajo muy vivo, donde se mezcla criterio estético, coherencia visual y evolución constante
Antes llevaba colores neutros y planos, prendas holgadas, iba prácticamente sin accesorios... su armario era opuesto al que tiene ahora. ¿Cómo fue ese giro radical?
Más que un giro radical, fue una evolución muy consciente. Para mí, la Ivana de hoy siempre ha existido, pero estaba en un momento muy centrado en su vida personal y familiar, con una imagen más discreta y neutra. Lo que hicimos fue dar espacio a esa otra versión suya para salir, de forma progresiva y natural. No se trataba de cambiarla, sino de recuperar y amplificar su esencia desde una mirada más actual y visual. Cada decisión, color, silueta, accesorios... se fue introduciendo con sentido, entendiendo qué aportaba a la imagen en cada momento. Y, al final, yo siempre parto de una idea muy clara: lo que llevamos puesto habla antes que nosotros. Por eso, todo tiene que tener coherencia con lo que queremos transmitir
¿Dirías que fue un reto para ti? ¿Tenías una presión añadida al ser un personaje tan famoso?
Sí, siempre es un reto trabajar con una figura pública, porque la imagen tiene mucha exposición. Pero más que presión, lo vivo como una responsabilidad creativa. Soy bastante autocrítica con mi trabajo y siempre siento que todo se puede seguir elevando, pero también es importante ser realista con los tiempos y los ritmos del proyecto, y adaptarse a eso. Lo afronté con mucha claridad y naturalidad, entendiendo que la clave era respetar su esencia mientras construíamos una imagen más potente y coherente. Cuando hay confianza, el proceso fluye mucho mejor
Top Chef ha supuesto, sin duda, un antes y un después, ¿cómo elegisteis los looks?
En Top Chef, Ivana me dejó una idea muy clara desde el principio: un concepto chic & sweet, tipo pastry chef, con toques vintage, que fuimos desarrollando programa a programa según lo que queríamos transmitir en cada aparición. Fue un proceso muy creativo, pero también un reto enorme por los tiempos. Tenía que diseñar looks a medida cada semana, producidos en Rumanía y coordinados para que llegaran a España a tiempo, casi como un maratón constante. Hubo muchísima implicación detrás. Muchas veces estábamos conectadas incluso de noche, en videollamadas, probando opciones en tiempo real porque el tiempo jugaba en nuestra contra. No todo encajaba siempre a la primera y, en ocasiones, tuvimos que improvisar o resolver sobre la marcha. Recuerdo especialmente la final, donde hubo un problema de talla en uno de los looks previstos y tuvimos que adaptarnos rápidamente. Fue exigente, pero también muy bonito. Me quedo con todo lo que aprendí y con la implicación que hubo en cada detalle
Programa tras programa, Ivana sorprendía a la audiencia con una imagen totalmente diferente y muy llamativa, ¿era justo lo que queríais conseguir?
Sí, totalmente. Todo ese trabajo que había detrás tenía un objetivo muy claro: que cada aparición tuviera un impacto y no pasara desapercibida. Queríamos aprovechar el formato para jugar, divertirnos y construir una evolución constante en pantalla. Pero siempre desde una coherencia, para que no fuera solo sorpresa, sino una forma de reforzar su identidad a través de la imagen. Y creo que el hecho de que hubiera tanta implicación y tanto trabajo detrás es lo que hizo posible ese resultado en pantalla. Admiro mucho cómo Ivana supo llevar cada look, elevándolo aún más con su actitud
El pelo, el maquillaje… todo sigue esa línea de "efecto wow" con la que Ivana impacta en cada una de sus apariciones públicas. ¿Cómo es el trabajo con la maquilladora, peluquería, etc. para que Ivana brille más que nunca?
Es un trabajo totalmente en equipo. Para que la imagen funcione de verdad, todo tiene que estar alineado: estilismo, maquillaje, pelo... no pueden ir por separado. Siempre partimos de una idea común y, a partir de ahí, construimos juntas, cuidando cada detalle para que el resultado sea coherente y tenga ese impacto final. En nuestro caso, Flavia, que es maquilladora, y además amiga, es una parte fundamental y siempre que está se nota. Ojalá pueda acompañarnos siempre en todos los proyectos y eventos, porque cuando hay conexión y una visión compartida, el resultado se eleva muchísimo
¿Qué prendas son las que más la favorecen y por qué? ¿qué es lo que intentáis potenciar más?
Le favorecen especialmente las siluetas que marcan estructura y definen la figura, porque potencian mucho su presencia. También todo lo que aporta movimiento y feminidad. Me gusta mucho de Ivana que se deja llevar, que se atreve con el dress code y con la moda, y eso facilita muchísimo el proceso creativo. Para mí, lo más importante es que esté cómoda y se sienta segura con lo que lleva. La ropa tiene que acompañar, no disfrazar. Cuando eso ocurre, la imagen funciona sola
Los accesorios también son una parte fundamental de sus looks, ¿cómo los elegís?
Amamos los accesorios y son una parte fundamental del proceso. Son los que muchas veces terminan de definir el look y de darle ese punto final que lo eleva. Los elegimos siempre en función del propio look, del evento y de ella. Es decir, todo parte de ahí: qué estamos llevando, a dónde vamos y qué queremos transmitir en ese momento. Para mí son clave, porque un mismo look puede cambiar completamente solo con los accesorios adecuados
Cuando tiene un evento, ¿cómo decidís lo que va a llevar?
Siempre partimos del contexto: el tipo de evento, el dress code y el momento en el que está Ivana. A partir de ahí, construimos la idea del look. Muchas veces trabajamos con muy poco tiempo de antelación, así que una parte importante del proceso es la capacidad de reacción y de adaptación. Intento siempre encontrar la mejor versión posible dentro de cada situación, cuidando al máximo cada decisión. Buscamos que todo tenga coherencia, que encaje con la ocasión y que, a la vez, potencie su personalidad. Es un proceso muy conjunto, donde vamos afinando hasta llegar a una propuesta que nos represente a ambas
Qué piensas al echar la vista atrás y ver todo el recorrido hasta llegar donde estáis ahora? Estás orgullosa del trabajo que has hecho?
Es un recorrido muy intenso y muy bonito a la vez. Cuando miras atrás te das cuenta de todo lo que ha implicado: el trabajo, los tiempos, la evolución constante... Sí, estoy orgullosa, pero sobre todo agradecida por la confianza y por el proceso. También es bonito ver la respuesta de la gente, los mensajes y comentarios, porque de alguna forma refuerzan que estamos haciendo un buen trabajo y que hay una conexión real con el público. Y, más allá de lo profesional, en todo este tiempo nos hemos ido conociendo mucho. Ivana es una persona muy sensible, con mucha luz, y eso hace que todo el proceso tenga todavía más sentido. Siento que esto es solo el principio de algo muy bonito
Visto el exitazo, supongo que vais a seguir trabajando juntas, hay algo que nos puedas adelantar de lo que veremos los próximos meses?
Sí, la idea es seguir trabajando juntas. Creo que hacemos muy buen equipo y muy buen match creativo, y eso hace que todo fluya de una forma muy natural. La intención es seguir evolucionando, mejorando con cada aparición y adaptándonos a nuevos proyectos y contextos, siempre manteniendo la esencia que hemos construido. No puedo adelantar mucho, pero sí que vienen cosas muy bonitas y con mucha intención
Ya estáis pensando, por ejemplo, el look que llevará a la boda de su hermana Georgina? cómo te imaginas a Ivana en ese gran día?
Es un momento muy especial y todavía se está viviendo con mucha calma. Evidentemente, ya empiezan a surgir ideas, pero en este tipo de ocasiones todo depende mucho del contexto, del lugar y de lo que el momento pida. No es solo "elegir un look bonito", es entender el significado del día, la energía del entorno y lo que se quiere transmitir. Y, a partir de ahí, construir algo que tenga sentido en todos esos niveles. Me la imagino muy elegante, con mucha sensibilidad, pero también con presencia, fiel a su evolución actual. Un look que no solo acompañe el momento, sino que lo respete y lo eleve. Al final, los grandes looks no son solo los más impactantes, sino los que están bien pensados para el contexto en el que suceden



















