Hablamos con Yolanda Pérez, diseñadora de Yolancris, antes de su desfile en Fashion Week: "El ambiente que se genera en Madrid me gusta mucho"
El alma de Yolancris es barcelonesa. La Ciudad Condal es el núcleo de su identidad creativa y empresarial, ya que desarrolla allí tanto su diseño como la producción artesanal, además de su principal escaparate internacional gracias a pasarelas como la 080 o la Barcelona Bridal Fashion Week, en las que la capitaneada por Yolanda Pérez es una de las firmas de referencia. Sin embargo, cada vez es más habitual que también traiga sus espectaculares diseños a la semana de la moda de Madrid, que acoge a la marca con los brazos abiertos. Después de presentar varias colecciones de ready to wear, en esta ocasión llegan a IFEMA las creaciones más exclusivas de la casa, piezas de Alta Costura que nos hacen soñar con noches mágicas en las que no faltan los tejidos más ricos, como el terciopelo o los tules bordados.
Unas horas antes del desfile en MBFWM en el que presentará sus propuestas más espectaculares para la temporada otoño/invierno 2026-2027, nos damos cita con Yolanda, confundadora y directora creativa de la firma, para descubrir por qué regresa a Madrid con tantas ganas y qué podemos encontrarnos en esta nueva colección.
Volvéis a desfilar en Madrid. ¿Qué es lo que más os gusta de esta pasarela? ¿Por qué decidís regresar?
Decidimos regresar porque te reafirmas como marca, siempre volver está bien y Madrid es una buena apuesta. Me gusta la organización de esta pasarela, los profesionales que hay alrededor, las facilidades que te dan y, sobre todo, el ambiente que se genera en Madrid me gusta mucho.
¿Qué diferencia hay con respecto a desfilar en París u otras pasarelas internacionales? Si volvierais a montar un desfile fuera de nuestro país, dónde os gustaría?
Me gustaría poder desfilar en Brasil, porque tengo muchos clientes allí. La diferencia en cuanto a desfilar entre Madrid y Europa es que el precio es abismal. A parte de eso, fuera no están tan bien organizados como pensamos. Están pensados para hacer una foto y alrededor de los desfiles, es nefasto.
Es la primera vez que presentáis Alta Costura en Madrid. ¿Por qué decidís hacerlo esta vez?
Es una parte de Yolancris que no habíamos mostrado. Es una parte que se queda mucho en el taller y que es lo que realmente las clientas demandan. Siempre habíamos presentado más la línea de prêt-à-porter porque es nuestro ADN, lo que a mi me gusta hacer y es más creativo, pero realmente Yolancris en el sentido de fiesta vende más Alta Costura.
¿Qué diferencias hay a la hora de preparar un desfile de alta costura y otro de ready to wear?
El ready to wear requiere de mucho accesorio y un estilismo muy diverso, porque se trabajan mucho más los looks por separado. La Couture es más realzar la pieza, el vestido, sin tanta ornamentación.
¿Qué figuras internacionales o españolas encarnan la visión de mujer Yolancris?
En cuanto a clientas, he de decir que suelen ser mujeres bastante liberales y muchas veces necesitan estos vestidos no sólo porque tengan una boda, sino porque tengan una ocasión para llevarlo. Internacionalmente, de normal, es gente que son actrices y, sobre todo, cantantes, gente de la música.
Habéis vestido a numerosos rostros conocidos. ¿A quién os queda por vestir que os haga realmente ilusión?
La verdad, me haría muchísima ilusión vestir a Zoë Kravitz.
Tenéis gran presencia en alfombras rojas y eventos de la talla de las campanadas de la mano de Laura Escanes. ¿Cómo vivís este tipo de repercusión?
La vivimos con muchísima ilusión, porque al fin y al cabo era el último día del año. Se prepara mucho, a veces tenemos que correr para terminar el diseño, pero la verdad que siempre es muy bonito porque es como cerrar el ciclo del año.
¿Cómo se equilibra la tradición artesanal con las tendencias contemporáneas?
Creo que son dos mundos que van de la mano y siempre deben coexistir. No tendríamos los tiempos de ahora si no tuviéramos las formas de hacer del pasado. Si se puede mantener un equilibrio o mezclar los dos de una manera muy manual, con telas ricas, con un diseño contemporáneo, es la unión perfecta.
Háblanos de la colección. ¿Cuál ha sido la inspiración?
Me ha inspirado Jean Dessès, el diseñador del que aprendió Valentino, sobre todo para llevar a cabo los drapeados y las caídas. También los años 50, porque me parece que había siluetas ultrafemeninas y eso me encanta.
¿Cuál ha sido el mayor reto a nivel técnico?
A nivel técnico (se ríe) lo puede decir mi compañera Toñi. Ha sido un vestido plisado, que es una trenza. Como es un volumen bastante exagerado y en redondo, era muy difícil trabajar algo que es plano, con trenza y en un volumen, la verdad que eso nos ha costado mucho.
¿Cuál es tu look preferido del desfile?
Pues quizás este último, ese negro trenzado. Me parece muy bonito.
Hemos visto mucho terciopelo en la colección. ¿Qué crees que transmite este tejido?
El terciopelo es un tejido que me encanta y tiene mucha historia, porque viene del siglo VIII, más o menos. Estaba relacionado con la realeza y con la burocracia, luego ha sido elemento principal del renacimiento de muchos tapices y cosas de interiorismo, siempre relacionados con la riqueza. Al ser un tejido que lleva un gran componente de seda, es difícil de trabajar, porque tiene una dirección y tienes que vigilar los brillos. Es un tejido que te sube y trabajar con él da mucha importancia a la prenda.




