Israel e Irán cesan sus ataques mutuos entre amenazas respecto a Hizbulá en Líbano
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Con el viejo guion de misiles y amenazas pero nuevas circunstancias, Israel e Irán protagonizaron 17 horas de guerra hasta volver a la tregua anunciada hace dos meses por Estados Unidos. La discrepancia sobre la vinculación con el frente de Hizbulá en Líbano garantiza que el fuego pueda prender de nuevo en cualquier momento.
Aunque las fuerzas armadas de Irán e Israel transmitieron "estar preparadas para una campaña prolongada", la situación desescaló a medida que se despertaba el presidente estadounidense Donald Trump y empezaba la mediación en su red social.
El breve enfrentamiento directo, que empezó Irán, incluyó dos factores diferenciales respecto a la guerra iniciada el 28 de febrero. En primer lugar, EEUU no participó de forma activa junto a su aliado sino que intentó evitarlo para salvar la negociación con Teherán en otro desacuerdo público entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. En segundo lugar, Irán exige incluir su milicia libanesa en el cese del fuego general no solo a nivel teórico sino también práctico como demostró al disparar 10 misiles balísticos en 4 oleadas el domingo por la noche en respuesta a un ataque contra Hizbulá en los suburbios de Beirut.
Tras anunciar el cese de sus "operaciones militares" contra Israel concluyendo que dieron "una respuesta dolorosa a este régimen", las fuerzas armadas iraníes avisaron: "Si el ejército sionista continúa las agresiones y los actos hostiles, incluidos los que ocurran en el sur del Líbano, habrá medidas mucho más severas y devastadoras que las anteriores". De esta forma, Teherán amplía su línea roja de Beirut al sur del Líbano donde hay un amplio despliegue militar israelí. Su dilema de atacar o no es inmediato ya que Israel lanzó ayer varios ataques contra Hizbulá en el país vecino.
Fuentes israelíes anunciaron que su país también frenaba los ataques en Irán. Fue a petición de Trump, que logró abortar un ataque de gran escala en curso de Israel. Tras hablar con él, Netanyahu ordenó anular el vuelo de sus cazas, a punto de despegar, hacia los objetivos. Lo que no aceptó fue la exigencia iraní sobre Líbano.
En caso de que el grupo de Naim Qassem no se limite a atacar a las tropas israelíes en el sur del Líbano y siga lanzando más proyectiles contra su territorio, Israel deberá decidir si ataca o no su feudo en Beirut sabiendo que podría causar la respuesta iraní. El ministro de Defensa, Israel Katz, deshizo la duda: "Cualquier ataque contra nuestras localidades del norte provocará una respuesta en Dahiyá (Beirut). El ejército continuará operando en el Líbano contra la organización terrorista Hizbulá".
Cuando la milicia chií atacó a Israel el pasado 2 de marzo como apoyo al régimen iraní bajo los bombardeos israelíes y estadounidenses, se abría un frente secundario. Hoy es un obstáculo en la negociación que mantiene en vilo a toda la región.
Trump pidió primero a Irán y luego a Israel no realizar ataques que habían anunciado pensando en términos de una negociación fría y no en el hecho de que reiteradas amenazas públicas no cumplidas son vistas en Oriente Próximo como "debilidad". Así, la Guardia Revolucionaria cumplió sus advertencias tras el ataque israelí en Dahiyá. Netanyahu, por su parte, reaccionó a los misiles iraníes aunque no con la intensidad característica de los bombardeos durante la guerra. En declaraciones al Canal 12, Trump dijo que logró moderar la respuesta israelí.
"Israel tiene pleno derecho a la legítima defensa y lo ejercemos en la medida necesaria. Les digo esto, del mismo modo que se lo digo con aprecio y respeto en mis cordiales conversaciones con mi amigo el presidente Trump", dijo ayer Netanyahu cuyas últimas acciones causaron impaciencia e incomprensión en Washington.
En 15 horas, Netanyahu conversó por teléfono dos veces con Trump en un intento de evitar el enojo de su casi único gran aliado en el mundo y al mismo tiempo no ser visto por los israelíes, de nuevo en los refugios, como un subordinado de Trump que no responde a la arremetida de Irán. Su compleja situación explica que tardase 20 horas en reaccionar ante las cámaras.
La jornada empezó con la pregunta si Netanyahu haría caso al "don't" de Trump. La respuesta no se hizo esperar. Pasadas las cuatro de la mañana, cazas israelíes atacaron varios objetivos en Irán. Hora y media después, los hutíes desde Yemen lanzaron dos misiles (uno interceptado por Israel y el otro cayó en el mar) y la prohibición de navegación de buques israelíes en el mar Rojo.
Minutos después, nuevas ráfagas de misiles balísticos de Irán mientras la Fuerza Aérea israelí alcanzó el complejo petroquímico de la ciudad suroccidental Mahshahr en su tercera oleada de ataques. "Estas instalaciones eran empleadas por las fuerzas armadas del régimen iraní para la producción y exportación de materias primas utilizadas en la fabricación de armas", justificó el ejército.
La Guardia Revolucionaria dijo que atacó instalaciones similares en el norte de Israel además de la base militar de Tel Nof (centro) y Nevatim (sur). "Si los israelíes y estadounidenses imaginan que mediante una 'tensión controlada' pueden hacer que Irán y el Frente de Resistencia sean previsibles ante sus crímenes, o limitar el tipo de respuesta de Irán, están cometiendo un error insensato", dijo una fuente militar citada por Tasnim.
Tras la considerada 42ª jornada de la guerra, Israel e Irán volvieron a una calma que depende también de lo que diga Washington y lo que pase en Beirut.