Japón reescribe su monarquía: las princesas podrían ganar un derecho a medias y vuelven los príncipes por adopción

Japón reescribe su monarquía: las princesas podrían ganar un derecho a medias y vuelven los príncipes por adopción

El debate sobre el futuro de la Casa Imperial japonesa, que lleva años avanzando a trompicones entre comisiones, paneles de expertos y reuniones discretas, dio un giro esta semana. El Gobierno nipón aprobó un conjunto de proyectos de ley revisados destinados, en teoría, a evitar que siga disminuyendo el número de miembros de la familia imperial debido a un sistema que la ha puesto en peligro de extición. Las princesas solteras (como la única hija de los emperadores Naruhito y Masako) ganan un derecho que parece una victoria y una derrota al mismo tiempo, ellas pueden decidir si quedarse en la realeza o marcharse, sin embargo, es una excepción, ya que la ley no contempla esa posibilidad de decisión para las que nazcan a partir de ahora. Por otro lado, se abre de forma definitiva la puerta a una adopción masculina inédita, casi de otra época, que podría reconfigurar la línea de sucesión. 

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Esta imagen de la Familia Imperial muestra el menguado número de miembros varones que son en la actualidad© Getty Images
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Tras meses de deliberaciones en una comisión parlamentaria, el Gabinete ha dado luz verde a unas revisiones que entran en la fase final de deliberación parlamentaria para permitir a las mujeres de la realeza permanecer en la familia imperial después del matrimonio, rompiendo con una norma que las obliga a convertirse en plebeyas al casarse. La reforma también contempla la reincorporación de antiguos miembros varones de las ramas imperiales que perdieron su estatus en 1947, mediante un sistema de adopción. 

Aiko de Japón es la única hija de los emperadores Naruhito y Masako, descartada como princesa heredera por ser mujer y tras el nacimiento de su primo, Hisahito, que acaba de empezar la universidad y todavía no está integrado en la vida oficial© Getty Images
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Las princesas, dentro… pero solas

Hasta ahora cuando una princesa japonesa se casaba con un plebeyo tenía que salir de forma automática de la casa real,  perdiendo los derechos con los que nació y toda la capacidad de representación institucional para la que había sido formada. Así fue como, década tras década, la monarquía nipona se fue reduciendo.  Con esta reforma planteada ahora, las princesas imperiales pueden conservar su estatus real tras el matrimonio. Sin embargo, una cláusula polémica establece que sus cónyuges y sus hijos quedarían fuera de la familia imperial, mientras ellas sí seguirían dentro. Es decir, la princesa Aiko de Japón puede casarse con un plebeyo y seguir siendo princesa, pero todos sus hijos serán plebeyos y quedarán fuera de la línea sucesoria, ya que sucesión seguirá siendo masculina y también la trasmisión de derechos. 

El príncipe heredero, al lado de su hija Kako, de verde, y su sobrina, Aiko, de azul© Getty Images
El príncipe heredero, al lado de su hija Kako, de verde, y su sobrina, Aiko, de azul

Los partidos progresistas temen que esta medida divida a la familia en dos: princesas reales y familias plebeyas. Los conservadores, en cambio, temen que otorgar estatus imperial a los cónyuges abra el debate sobre la sucesión femenina, algo que siguen rechazando ya que no contemplan que una mujer sea emperatriz, aunque en el pasado las hubo. Actualmente, la familia imperial cuenta con 16 miembros, cinco de ellos mujeres solteras, incluida la princesa Aiko y su prima, la princesa Kako. Las princesas que ya viven bajo el sistema actual podrían optar por abandonar la familia si así lo desean, como parte de una fase de transición, pero ese poder de decisión no se extenderá a las princesas que nazcan después de la reforma, es decir, a las posibles hijas del príncipe Hisahito. 

El príncipe Hisahito durante su debut, junto a la princesa Aiko © Presidencia de Filipinas
El príncipe Hisahito durante su debut, junto a la princesa Aiko

Una sucesión que depende de un solo joven

La línea sucesoria sigue siendo extremadamente frágil. Al emperador actual, Naruhito, le sucede su hermano, el príncipe heredero Akishino, el siguiente es su hijo, el príncipe Hisahito, de 19 años, el único heredero joven. Después de él, el príncipe Hitachi, de 90 años. La realidad es que no habrá heredero si la futura esposa de Hisahito no da a luz a un varón, un escenario que mantiene a Japón en un callejón institucional desde hace décadas y para lo que han ideado un sistema de adopciones que contempla recuperar a los descendientes varones de 11 antiguas ramas imperiales que perdieron su estatus tras la Segunda Guerra Mundial. Hoy quedan alrededor de 10 hombres solteros en esas líneas masculinas que podrían ser adoptados. Los candidatos deberán tener 15 años o más, ser solteros y no tener hijos, requisitos que tampoco figuraban en el esquema inicial del panel.  

Los duques de Edimburgo recibidos por los Príncipes Herederos de Japón y su hijo, Hisahito, futuro emperador© GTRES
Los duques de Edimburgo recibidos por los Príncipes Herederos de Japón y su hijo, Hisahito, futuro emperador

Hay que recordar que esta arquitectura institucional nació de la ocupación estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial: entre 1945 y 1952 se redactaron las leyes que rigen la Casa Imperial con un objetivo claro: preservar la monarquía como símbolo cultural, pero dejarla lo suficientemente debilitada como para que nunca pudiera recuperar poder político o militar. 

La claúsula más polémica

La controversia estalló cuando se confirmó que los hijos varones de los adoptados serían elegibles para la sucesión, aunque los adoptados en sí mismos no lo serían. Es un matiz técnico, pero de enorme alcance político: abre la puerta a que las antiguas ramas masculinas vuelvan, en una generación, a situarse en la línea sucesoria. 

El príncipe Hisahito de Japón saluda al emperador Naruhito y a la emperatriz Masako en su ceremonia de mayoría de edad© Getty Images
El sobrino del emperador es el segundo en la línea sucesoria y tiene 19 años

El borrador aprobado por la comisión el 10 de junio no mencionaba este punto, precisamente porque los partidos estaban divididos. Sin embargo, el Gobierno decidió incluirlo en la versión final. El secretario jefe del Gabinete, Minoru Kihara, lo justificó así: "Dado que no se mencionó al respecto, se aplicarán las disposiciones vigentes de la Ley de la Casa Imperial". Según explicó un funcionario, si un hombre adoptado y su esposa tienen un hijo varón, ese hijo se convierte automáticamente en heredero elegible. Lo que viene a dar más derechos a los hijos de los adoptados que los hijos de las princesas de cuna. 

El emperador Naruhito, la emperatriz Masako,o su hija, la princesa Aiko, junto con el príncipe heredero Fumihito, la princesa Kiko y sus hijos, Kako y Hisahito © Getty images
El emperador Naruhito, la emperatriz Masak,o su hija, la princesa Aiko, junto con el príncipe heredero Fumihito, la princesa Kiko y sus hijos, Kako y Hisahito

La oposición reaccionó de inmediato. Masayo Tanabu, secretaria general del Partido Democrático Constitucional, denunció que el paquete legislativo "incluía disposiciones que no formaban parte del esquema del panel" y que la reforma está "lejos del consenso del poder legislativo".

Un futuro que se revisará cada 30 años

El paquete legislativo incluye una cláusula para revisar la normativa cada 30 años, un reconocimiento tácito de que la Casa Imperial necesita adaptarse para sobrevivir. No está claro si los proyectos de ley se aprobarán antes del final de la sesión parlamentaria, el 17 de julio, pero el movimiento del Gobierno demuestra que, en Japón, la sucesión y el número de miembros de la familia imperial son inseparables, por mucho que se intente tratarlos como debates distintos.