Juan Carlos Portugal, cardiólogo: “La sauna activa el cuerpo como si hicieras ejercicio aeróbico moderado”
Últimamente la sauna ha dejado de ser solo un ritual de spa para convertirse en una auténtica herramienta de bienestar. Se habla de ella en clave de longevidad, de recuperación muscular, de relajación profunda y hasta de un mejor funcionamiento del corazón. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Es realmente tan beneficiosa como parece o la estamos idealizando? Te adelantamos que merece bien su fama. Varios expertos nos lo confirman y nos explican cuáles son los beneficios de este ritual que vuelve con fuerza.
El cuerpo reacciona a la sauna como si fuera ejercicio
Uno de los datos más interesantes procede de países como Finlandia, donde la sauna forma parte de su cultura. En estas poblaciones, su uso regular se ha asociado a una mejor salud cardiovascular, una presión arterial más controlada y un menor riesgo de enfermedad cardíaca y mortalidad. ¿El motivo? Según explica el doctor Juan Carlos Portugal del Pino, especialista en Cardiología Clínica y Deportiva y miembro de Top Doctors Group, "la sauna produce efectos fisiológicos que se asemejan a los del ejercicio aeróbico moderado". El calor provoca vasodilatación, aumenta la frecuencia cardíaca y mejora la circulación sanguínea. No sustituye al ejercicio, pero sí genera una respuesta cardiovascular que el organismo reconoce como beneficiosa.
El calor favorece el
Otro de los motivos por los que muchas personas se enganchan a la sauna es la sensación inmediata de relajación. El calor favorece la liberación de óxido nítrico, una molécula clave para mejorar la circulación y reducir la tensión muscular, lo que repercute directamente en el bienestar mental. "El estrés se percibe claramente reducido y el estado de calma posterior es muy notable", señala el cardiólogo. Paz Torralba, directora de The Beauty Concept, también lo confirma: "Hay una mejora notable de la reducción de estrés y favorece el descanso". Esto es debido a que la vasodilatación inducida por el calor y el posterior enfriamiento del cuerpo imitan el proceso fisiológico natural que precede al descanso nocturno, facilitando la conciliación del sueño.
Las saunas salvajes se instalan en remolques o cabañas. Combinan calor intenso, frío y baños y ofrecen una experiencia más auténtica
Recupera tus músculos
En el ámbito deportivo, la sauna ha ganado protagonismo como aliada de la recuperación. El aumento del flujo sanguíneo y de la oxigenación acelera la reparación muscular tras el ejercicio. Además, se activan las llamadas proteínas de choque térmico, implicadas en la reparación de las fibras dañadas. Este proceso puede ayudar a reducir la sensación de agujetas y a aliviar el dolor muscular. Sin embargo, el doctor Portugal del Pino insiste en que "estos efectos no aparecerán si no hay una adecuada hidratación o si la exposición al calor es excesiva". En ese caso, el beneficio puede convertirse en riesgo.
Así debes tomar una sauna sin riesgos
La recomendación general es entre 2 y 4 veces por semana y sesiones de 20 y 30 minutos. Aunque para estar más seguros, puede ser mejor reducir el tiempo de exposición al calor. "En nuestra sauna, en el spa The Beauty Concept en Hotel Mandarin Oriental Ritz, Madrid, recomendamos entre 10 y 15 minutos, aunque la gente suele saber ya su resistencia y tener pautas recomendadas y trabajadas", señala Paz Torralba. Más tiempo no significa más beneficio. De hecho, exposiciones prolongadas pueden provocar deshidratación, bajadas de tensión o malestar general.
Qué llevarte
Del bañador al neceser, complementos para lograr una experiencia más gratificante.
Un ritual para valientes
Alemanes, austriacos y países nórdicos hacen de la sauna una experiencia más exigente en un ritual denominado Aufguss. En una sesión, que suele durar unos 15 minutos, un maestro de sauna vierte agua mezclada con aceites esenciales sobre las piedras calientes, generando una oleada de vapor que intensifica la sensación térmica. Con la ayuda de toallas o abanicos, el calor es más intenso pero controlado. Con estas sesiones se busca una experiencia sensorial completa, ya que también se puede usar música.
Consejos de experto para tomar una sauna con seguridad
- Sesiones cortas. "Al principio, permanecer entre 10 y 15 minutos es suficiente para que el cuerpo se adapte al calor y empiece a beneficiarse de sus efectos, sin generar un estrés innecesario para el organismo. Poco a poco puedes incrementar el tiempo".
- Escucha a tu cuerpo. "Respetar tus propios límites es clave para que la experiencia sea reparadora y no contraproducente. Cada cuerpo responde de forma distinta al calor. Escucha cualquier señal y no conviertas la sauna en una prueba de resistencia".
- Si estás entrenando. "El mejor momento para beneficiarte de la sauna es después del ejercicio, cuando el cuerpo está caliente. Así relajas la musculatura, fomentas la recuperación, alivias la tensión y te preparas para el descanso reparador".
- Aprovecha para meditar. "El calor y el silencio convierten la sauna en un espacio ideal para bajar el ritmo. Respirar de forma consciente, cerrar los ojos y centrarte en las sensaciones corporales puede transformar la sesión en un pequeño ritual de calma y desconexión".


