La Casa Blanca aprieta a la presidenta mexicana Sheinbaum por el 'gobernador narco' de Sinaloa
"Donde antes había corrupción, hoy hay honestidad", aseguró risueña la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, en medio del escándalo nacional desatado por los cargos por narcotráfico contra 10 funcionarios realizados por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York. Un hecho inédito que ha forzado al gobernador oficialista de Sinaloa, Rubén Rocha (uno de los honestos), a dar un paso al costado mientras la propia Fiscalía mexicana investiga sus relaciones y sus negocios con Los Chapitos, la facción del Cártel de Sinaloa liderada por los hijos del Chapo Guzmán.
Las palabras de la presidenta populista no han logrado desviar la atención de su país y, ni mucho menos, la de Washington, que además acaba de hacer pública su estrategia antidrogas para este año, que va más allá del combate al narcotráfico, que concibe como una guerra química con la diana puesta no sólo en los capos, también en las redes políticas, financieras y logísticas.
Si ya la tensión entre Ciudad de México y Washington se había elevado hasta límites históricos con las constantes embestidas de Donald Trump, con los últimos acontecimientos se ha disparado a lo desconocido tras arropar Sheinbaum al primer gobernador acusado de narcotráfico por Estados Unidos. Y no sólo Rocha, también el alcalde de Culiacán (capital del estado de Sinaloa), llamado a sucederle, además de un senador y un vicefiscal.
Los primeros intentos de desviar la "urgencia" exigida desde la corte estadounidense fueron caricaturizados por la presidenta, que aseguró que se trataba apenas del requerimiento de una "oficina de Nueva York". El juez del Distrito Sur es el mismo que sigue el proceso contra el dictador Nicolás Maduro, aliado de Sheinbaum hasta su captura del 3 de enero.
"A quienes defienden la injerencia, les decimos con verdad y justicia: quienes buscan el apoyo externo están destinados a la derrota. Quienes buscan reivindicar a Hernán Cortés y sus atrocidades, están destinados a la derrota. A quienes piensan que la presidenta se arrodilla, están destinados a la derrota", pontificó ayer la presidenta durante su discurso por la Batalla de Puebla, con la intención de defender la soberanía nacional y, de paso, atacar a "los que aplauden a las televisoras extranjeras cuando hablan mal de México".
Un mensaje dirigido también para la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien aprovechó su visita a México para homenajear a Hernán Cortés, asegurando incluso que "habría que ser muy zotes para odiarnos y compartir los apellidos".
Sheinbaum, principal defensora en el continente de la dictadura cubana, utiliza la leyenda negra y los ataques a España cada vez que tiene un problema de consideración en casa. Una de las primeras embestidas coincidió precisamente con la guerra civil que se vivió en Sinaloa entre las huestes narcos al poco de llegar a la presidencia mexicana.
"La acusación formal de Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa es el golpe más duro que ha recibido el régimen obradorista durante sus ocho años al frente del país. Una de sus marcas distintivas es la negación constante de la realidad: un terraplanismo político que se resumía en el escudo que esgrimía López Obrador ante cualquier cuestionamiento: 'Yo tengo otros datos'. El Gobierno actual continúa esa tradición: se escuda ahora en que la acusación contra Rocha carece de pruebas y sustento, mientras la realidad es contundente. Sinaloa vivió una guerra civil en estos años, con cientos de muertos y miles de millones de pesos en daños materiales", explica a EL MUNDO el analista político Pablo Cícero.
El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), liderado entonces por su creador, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y hoy por Sheinbaum, cambió la historia en 2021 y accedió por primera vez a la gobernación de Sinaloa, de la mano de su candidato, Rubén Rocha. Profesor avalado por su paso por la rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Rocha, de 76 años, llegó con pecado original, según las investigaciones estadounidenses: los hijos del Chapo (extraditado hace nueve años a Estados Unidos y cuyas peticiones para regresar a su país fueron desestimadas días atrás por los jueces) respaldaron la candidatura de Rocha con intimidación, secuestros contra sus rivales y con el robo de papeletas.
Paradójico para el autor del libro El disimulo. Así nació el narco, una de las obras del gobernador apartado, ahora bajo custodia del Gobierno federal, que no tiene ninguna prisa por extraditarlo y que le ha proporcionado una contundente escolta para disuadir a quienes piensen que su extracción a Estados Unidos acabaría con el problema.
Rocha se puso manos a la obra tras ganar con ayuda narco la gobernación, convertido en un soldado de AMLO y su estrategia de más abrazos y menos balazos para la mafia. Ambos gobiernos se congratulaban por los resultados de una falsa pacificación, vendida como un éxito a nivel nacional.
Los resultados del sexenio de Rocha contradicen la propaganda oficialista: casi tres homicidios y tres desapariciones por día, con récord en 2025, el peor en la historia de Sinaloa pese a las cortinas de humo del oficialismo.
"Las acusaciones contra Rocha son, al fin y al cabo, acusaciones contra AMLO, la base oculta de este iceberg. Fue AMLO quien liberó a Ovidio Guzmán, el Chapito, en Culiacán en octubre de 2019; también saludó públicamente a Consuelo Loera, madre del que fue el hombre más buscado del mundo, en 2020; y quien visitó seis veces Badiraguato durante su presidencia, epicentro histórico del narcotráfico mexicano", añade Cícero.
La prensa mexicana ha destacado en estos días el municipio de Badiraguato, situado a 80 kilómetros de Culiacán, como una de las claves del escándalo nacional. Se trata de la cuna de Rocha y de los grandes capos del país, los que tanta tinta ha derramado dentro y fuera de México: el Chapo Guzmán, Rafael Caro Quintero (narco de narcos y fundador del Cártel de Guadalajara, fue extraditado el año pasado a EEUU), Ernesto Fonseca Carrillo (uno de los protagonistas de la serie Narcos, de Netflix) y los cuatro hermanos Beltrán Leyva (socios al principio del Cártel del Sinaloa, crearon otro grupo mafioso con su mismo apellido).
Ya lo canta el famoso corrido homenaje a "un pueblo muy afamado", la tierra de los "hombres de valor" y las "mujeres divinas": "Sólo les quiero aclarar que aquí sembramos de todo, y si se enojan por eso, pues que se enojen ni modo".