La insólita misión que llevó a decenas de samuráis hasta la Esfinge de Guiza en 1864

La insólita misión que llevó a decenas de samuráis hasta la Esfinge de Guiza en 1864

En 1864, varios samuráis japoneses fueron fotografiados frente a la Gran Esfinge de Giza. La escena resulta desconcertante incluso hoy: guerreros del Japón feudal, con sus espadas tradicionales, posando ante un monumento milenario del desierto egipcio.

A primera vista, la escena puede parecer improbable, sobre todo en nuestra era de inteligencia artificial y de imágenes falsas. Sin embargo, lejos de ser una rareza fabricada, aquella instantánea es auténtica y documenta un episodio poco conocido ocurrido en un momento de profundos cambios políticos en Japón.

La Misión Ikeda: samuráis en Europa

La escena fue registrada durante el viaje de la llamada Misión Ikeda, la segunda embajada japonesa enviada a Europa. La delegación partió el 6 de febrero de 1864 por orden del shogunato Tokugawa, el régimen militar que gobernaba Japón durante el período feudal.

Al frente de la delegación viajaba Ikeda Nagaoki, un joven de apenas 27 años que ejercía como gobernador de pequeñas aldeas en la provincia de Bitchū. La delegación estaba formada por 36 hombres. Varios de ellos llevaban dos espadas, un privilegio reservado a los samuráis, el estamento guerrero que entonces tenía gran influencia en la política japonesa.

Ikeda Nagaoki lideró la delegación de 36 hombres enviada por el shogunato Tokugawa a Europa en 1864.
Ikeda Nagaoki lideró la delegación de 36 hombres enviada por el shogunato Tokugawa a Europa en 1864.Imagen: Public Domain

Política de aislamiento sakoku y la apertura forzada de Yokohama

La misión que llevaban entre manos era tan concreta como urgente: convencer a Francia de que cerrara el puerto de Yokohama al comercio exterior. La petición reflejaba la preocupación del gobierno japonés por la creciente presencia extranjera.

Durante más de dos siglos, Japón había limitado severamente sus contactos con el exterior mediante una política conocida como sakoku, que restringía la presencia extranjera en el país. Según reportó en 2023 IFL Science, solo comerciantes chinos y holandeses podían operar en el país, mientras que el cristianismo estaba estrictamente prohibido.

Ese sistema comenzó a cambiar en 1853, cuando el comodoro estadounidense Matthew Perry llegó a Japón al frente de varios buques de guerra y exigió la apertura de puertos japoneses al comercio internacional. Japón terminó aceptando, y el puerto de Yokohama se convirtió pronto en uno de los principales puntos de contacto con potencias extranjeras.

La reacción no tardó en llegar. En 1863, el emperador Kōmei promulgó el célebre edicto "Venerad al emperador, expulsad a los bárbaros". En ese clima de tensión, el shogunato decidió enviar a Ikeda y su comitiva a Europa con la esperanza de revertir lo que ya parecía, para muchos, inevitable.

Ikeda Nagaoki y su tarjeta de visita usada durante la misión diplomática en Francia en 1864.
Ikeda Nagaoki y su tarjeta de visita usada durante la misión diplomática en Francia en 1864.Imagen: National Diet Library Digital Collections (Japan)

La fotografía histórica de Antonio Beato en Egipto

Fue entonces cuando Ikeda y su comitiva iniciaron su viaje hacia Europa. El trayecto seguía una ruta utilizada con frecuencia por las delegaciones japonesas del periodo: cruzar Egipto por tierra antes de continuar hacia Europa por el Mediterráneo, según la National Diet Library Japan.

La expedición navegó así a bordo de un buque de guerra francés y realizó escalas en Shanghái, la India y Egipto. Durante su paso por El Cairo, los miembros de la misión aprovecharon para visitar las pirámides de Giza.

Ilustración del trayecto en tren que realizó la delegación japonesa al cruzar el desierto egipcio en 1864.
Ilustración del trayecto en tren que realizó la delegación japonesa al cruzar el desierto egipcio en 1864.Imagen: National Diet Library Digital Collections (Japan)

Allí, el fotógrafo Antonio Beato –un italiano afincado en Egipto y hermano menor del también fotógrafo Felice Beato, célebre por sus imágenes del Japón de la Restauración Meiji– inmortalizó a la delegación frente a la Esfinge. La fotografía, firmada "A. Beato" en la esquina inferior izquierda, se conserva hasta hoy.

Tras cruzar Egipto en tren y navegar por el Mediterráneo, la expedición llegó finalmente a Francia. El desenlace fue negativo para la delegación: las autoridades francesas no aceptaron las peticiones de Ikeda. Yokohama se había convertido ya en un importante centro de presencia extranjera, lo que hacía improbable su cierre.

La misión regresó a Japón el 23 de agosto de 1864 con las manos vacías. Durante su estancia en París, el célebre fotógrafo Nadar retrató también a varios miembros de la delegación, esta vez posando ante el telón de un estudio.

El fotógrafo Nadar retrató en París a su hijo junto a Yatsu Kanshiro y un samurái de la delegación japonesa en 1864.
El fotógrafo Nadar retrató en París a su hijo junto a Yatsu Kanshiro y un samurái de la delegación japonesa en 1864.Imagen: Public Domain

De los samuráis a la Restauración Meiji

El fracaso de la misión reflejaba una realidad cada vez más evidente: el sistema político del Japón feudal estaba entrando en crisis. Apenas cuatro años después, en 1868, el shogunato Tokugawa fue derrocado y comenzó la Restauración Meiji. Japón abrió entonces sus puertas al mundo, emprendió un rápido proceso de occidentalización, modernizó su industria, reorganizó su ejército y transformó profundamente su sociedad.

Así, el país que había enviado samuráis a negociar con Europa a bordo de barcos de guerra se convirtió, en pocas décadas, en una potencia industrial que comenzó a competir con las grandes naciones de Occidente.

Cuando Ikeda y sus compañeros posaron frente a la Esfinge, no podían imaginar hasta qué punto Japón estaba a punto de cambiar. Vista hoy, aquella fotografía parece capturar un momento de transición histórica: representantes del viejo orden samurái retratados en tierras lejanas justo antes de que su mundo comenzara a desaparecer.