Donald Trump y Melania reciben al rey Carlos III y Camila para tomar el té en el inicio de su histórica visita a Estados Unidos

Donald Trump y Melania reciben al rey Carlos III y Camila para tomar el té en el inicio de su histórica visita a Estados Unidos

Ya se ha producido el primer encuentro entre Donald Trump y su mujer Melania y el rey Carlos III y Camila, quienes prácticamente se han dirigido a la Casa Blanca nada más aterrizar en Estados Unidos, con motivo de una histórica visita de Estado en el marco de la conmemoración de los 250 años de independencia del país norteamericano y que se produce en un momento de tirantez entre el Gobierno de Donald Trump y el Ejecutivo de Keir Starmer por la falta de apoyo de Londres en la guerra contra Irán.

El viaje oficial no comienza hasta el martes. Pero el presidente norteamericano ha querido agasajar a sus ilustres visitantes con la deferencia de invitarles a tomar el té y mantener un primer encuentro informal. Bueno será que vayan tanteándose unos a otros, toda vez que es el viaje más difícil para Carlos III desde que asumió el trono, puesto que tiene como misión recomponer la "relación especial" entre Estados Unidos y el Reino Unido, hoy hecha añicos.

Los dos matrimonios tomando el té en la Casa Blanca.

Los dos matrimonios tomando el té en la Casa Blanca.AFP

El matrimonio Trump ha recibido con gran afecto a los soberanos británicos en el célebre Pórtico Sur de la Casa Blanca, donde todos han posado para una primera fotografía. Y, antes de acceder al interior del edificio, se ha visto cómo Carlos III y Trump intercambiaban comentarios amistosos.

La visita, preparada con mimo desde hace muchos meses, persigue muchos objetivos. Pero va a estar inevitablemente marcada por el intento de atentado del sábado contra Trump. Carlos III se ha convertido este lunes en el primer mandatario internacional en poder dar su total apoyo al republicano en persona tras lo sucedido, gesto que a buen seguro agradece el inquilino de la Casa Blanca.

No parece casualidad que uno de los lugares donde los Trump se han detenido un rato para hablar con sus invitados haya sido justamente una estancia frente a un cuadro que representa al presidente Trump tras el atentado contra su vida en julio de 2024 en Butler, Pensilvania, en plena campaña. En aquel intento de asesinato, una bala rozó su oreja.

Pese a que lo ocurrido este sábado durante la Cena de Corresponsales ha obligado a reforzar el dispositivo de seguridad en torno a la visita de Estado de los monarcas británicos, el mismo Trump quiso aclarar el domingo en cuanto se despertó que nada iba a cambiar los planes. "El rey vendrá. Es un gran tipo y lo esperamos con ilusión. Es una persona fantástica, un representante extraordinario y muy valiente", aseguró. "Lo vamos a pasar de maravilla. Y él representa a su nación como nadie más puede hacerlo", añadió Trump.

Carlos III y Camila a su llegada a EEUU

Carlos III y Camila a su llegada a EEUUHENRY NICHOLLSAFP

Los reyes británicos aterrizaron a primera hora de la tarde del lunes -hora estadounidense- en la base aérea de Andrews, en el estado de Maryland, a las afueras de Washington.

El rey Carlos, con un traje azul, y Camila, vestida de rosa, fueron recibidos con una alfombra roja al bajar de su avión y escucharon a una banda militar estadounidense interpretar los himnos nacionales de ambos países.

Después de tomar el té, Donald y Melania Trump han mostrado algunos lugares más privados de la Casa Blanca a los monarcas, incluido el panal de abejas que la primera dama de EEUU ha instalado en el jardínsur de la residencia presidencial.

La visita de Estado llega marcada por la tirantez entre Washington y Londres, insuflada por las críticas de Trump contra el primer ministro británico, Keir Starmer, al que acusa de no haber querido dar suficiente apoyo a la ofensiva estadounidense contra Irán ni de brindar activos para intentar desbloquear el estrecho de Ormuz.

Esta es la primera visita de Estado de un monarca británico a Estados Unidos desde la cuarta que realizó la reina Isabel II, en 2007. Durante aquel viaje de seis días, la monarca, acompañada por su marido, el príncipe Felipe, se reunió con el entonces presidente George W. Bush.

Ya el martes, el presidente y la primera dama de EEUU agasajarán a los monarcas con una Ceremonia de Bienvenida de Estado en el jardín de la Casa Blanca, que seguirá el mismo protocolo establecido a finales del siglo XVIII. Se interpretarán los himnos nacionales de los dos países y se rendirán honores militares a Carlos III. El presidente pronunciará un primer discurso ante sus invitados.

La mañana estará cargada de encuentros, recepciones entre las dos delegaciones, el protocolario intercambio de regalos, así como una reunión formal entre Trump y el rey en el Despacho Oval.

Aunque los dos actos más significativos de la histórica jornada tendrán lugar horas más tarde. El primero, el discurso ante el Congreso de Estados Unidos, en sesión conjunta, que ofrecerá el rey en su primera visita como monarca a EEUU, en el que pondrá en valor la "historia compartida" y los lazos profundos, por encima de lo que ahora divide a las dos naciones.

Y, ya por la noche, los Trump serán anfitriones en la Casa Blanca de la Cena de Estado en el Salón Este en homenaje a los soberanos de la antigua metrópoli.

Va a ser la primera vez que un miembro de la realeza británica se dirija al Congreso estadounidense desde 1991, cuando la reina Isabel II se convirtió en la primera monarca británica en hablar ante las Cámaras de la antigua colonia.

El miércoles, Carlos y Camila se desplazarán a Nueva York, donde participarán junto al alcalde Zohran Mamdani en una ofrenda floral en el Memorial dedicado a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001, en el que murieron 67 británicos.

Los monarcas cerrarán su viaje visitando un parque nacional en el Estado de Virginia antes de retornar a Washington, donde serán despedidos por Donald y Melania el jueves.