Los líderes de la oposición israelí se unen para emular a Magyar y derrotar a Netanyahu: "Momentos decisivos requieren pasos audaces"
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Los dos líderes de la oposición en Israel, Yair Lapid en el Parlamento y Naftali Bennett en los sondeos, se unen en el primer gran movimiento político de cara a los comicios previstos exactamente dentro de seis meses. Los partidos de los dos ex jefes de Gobierno formarán la lista Beyajad (Juntos) intentando emular la fórmula de las últimas elecciones en Hungría. Es decir, un dirigente conservador como Bennett al frente de la principal formación opositora para ganar al líder del Likud, Benjamín Netanyahu, de la misma forma que Péter Magyar derrotó a Viktor Orban hace unas semanas.
Bennett habló recientemente del "modelo Magyar" y recordó que "bajo su liderazgo se unieron los partidos de centro e izquierda porque entendieron que Orban solo podía ser derrotado desde la derecha". "La victoria de la oposición fue mucho mayor de lo que nadie esperaba. Tras 16 años en el poder, Orban perdió porque la gente creyó que el cambio era posible. Se unieron en torno a un candidato, lucharon por su país y ganaron", afirmó el centrista Lapid. Apuntó que "para ganar las elecciones, todo el centro israelí debe respaldar a Bennett, un hombre de derecha, pero de una derecha liberal, decente y respetuosa de la ley".
"Conduciremos un camino en el que creen una gran mayoría de los ciudadanos israelíes, el camino de la derecha liberal sionista", aseguró Bennett en la rueda de prensa del domingo, en un país que viró claramente a la derecha tras el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre del 2023. Solo desde este campo, asegura, se puede ganar y acabar "con este Gobierno horrible".
"Momentos decisivos requieren pasos audaces", indicó sobre una decisión arriesgada ya que garantiza el aumento del tamaño de su partido Bennett 2026 pero no del bloque -que es lo que decide- frente al formado por Likud, dos partidos ultraortodoxos y dos ultraderechistas. Su temor es que algunos escaños procedentes de la derecha vuelvan a Benjamin Netanyahu. Según el sondeo del Canal 11, Lapid y Bennett obtienen un escaño menos que la suma por separado en el anterior realizado por la cadena.
Los ex primeros ministros en el llamado "Gobierno del Cambio" desde junio del 2021 hasta finales del 2022 admiten diferencias ideológicas. Algunas eran cardinales en el pasado como por ejemplo la creación del Estado Palestino del que Lapid estaba a favor y Bennett en contra. "No escondemos las diferencias, al contrario estamos orgullosos de ello. Nuestra unidad es un mensaje a todo el pueblo de Israel. Finaliza la era de la división y llega la era de la reparación", proclamó Bennett, que se refirió a su ex jefe y rival sin mencionarle: "Pronto volveremos a un gobierno del nosotros y no del yo".
En otro mensaje, el que destacaba lo que no ha hecho Netanyahu, reveló las primeras medidas que tomará el "gobierno de profesionales": "Estableceremos una comisión de investigación estatal sobre la matanza del 7 de octubre para esclarecer la verdad a las familias (de las víctimas) y dar respuestas a todo el pueblo de Israel; legislaremos una ley (de reclutamiento) para todos y el cese de financiación de la exención militar (en alusión a ultraortodoxos) y limitaremos el mandato del primer ministro a ocho años".
A corto plazo, Bennett se hace con el liderazgo de la oposición, que ha sido desafiado por la estrella pujanteGadi Eisenkot. El ex jefe del ejército y ex diputado del partido de Benny Gantz es uno de los líderes más queridos en Israel entre otros motivos porque su hijo y su sobrino murieron en la guerra con Hamas en Gaza. "Gadi, nuestra puerta está abierta también para ti", le dijo Bennett a la espera de que el líder del nuevo partido centrista Yashar! (¡Recto!) se sume a Juntos. Sin él, el paso puede ser insuficiente.
Lapid, una vez más, renuncia a ser el candidato principal para lograr la salida de Netanyahu aunque también lo hace para evitar sustos de su partido Yesh Atid (Hay Futuro) en las urnas del próximo 27 de octubre. Las encuestas le daban siete escaños, peligrosamente cerca de los cuatro que marcan el umbral de la Knésset y muy lejos de los 24 actuales.
Se trata de un gol político para ganar la semifinal en el campo opositor, pero aumenta el riesgo en la final ante Netanyahu. Electores en la derecha que optaron por Bennett abandonando al primer ministro por diversos motivos (fracaso del 7-0 y su negativa a asumir la responsabilidad, no reclutar a los ultraortodoxos de forma masiva cuando faltan soldados y los reservistas están agotados desde 2023, un ejecutivo con elementos extremistas como Itamar Ben Gvir, etc) podrían pensárselo ahora dos veces ya que sitúan a Lapid en la izquierda. Una imagen que busca reforzar Netanyahu con sus primeras reacciones.
La clave para ganar las elecciones es liderar el bloque, que no partido, más votado. Antes del anuncio, los sondeos daban alrededor de 50 de los 120 escaños a la coalición de Netanyahu mientras la oposición rozaba la mayoría con 60 escaños. Los 10 escaños restantes pertenecen a varios partidos árabes entre los cuales solo uno (Raam) acepta formar parte del Gobierno.
"También Juntos está claro. El conductor es Mansour (líder de Raam). No importa cómo la izquierda reparte sus votos. De todos modos, Bennett y Lapid volverán a la alianza con los Hermanos Musulmanes, partidarios del terrorismo", reza el mensaje publicado por el Likud, con la foto de los dos en la parte trasera del coche conducido por el diputado árabe.
No es el primer pacto entre Bennett y Lapid. Amigos con ideologías y electores diferentes, en 2013 sellaron la llamada "alianza de hermanos" para entrar juntos en el gobierno de Netanyahu que tuvo que renunciar a los dos partidos ultraortodoxos.
Tras los comicios del 2021, volvieron a unirse al lograr contra todo pronóstico formar Gobierno echando a Netanyahu tras 12 años seguidos en el poder. Para ello, Bennett rompió su promesa de no pactar con Lapid alegando que era la única forma de romper el bucle de elecciones. Así, con solo siete escaños se convirtió en primer ministro tras el acuerdo de rotación con Lapid.
Varios de sus diputados le dieron la espalda lo que precipitó la caída de una heterogénea coalición de ocho partidos de la derecha, izquierda, centro y el árabe islamista Raam.