Pocos lugares del mundo han conseguido crear una industria textil tan reconocible, eterna y emblemática como Ibiza. Desde hace ya 55 años, la moda Adlib marca tendencia en el mundo entero, y es que ¿quién no ha emulado alguna vez ese estilo relajado, bohemio, romántico y mediterráneo en algún plan de verano? Desde Beyoncé hasta Naomi Campbell, Kate Moss o Michelle Obama, pasando por infinidad de mujeres españolas, entre ellas, la reina Letizia. Todas ellas han sucumbido ante las emblemáticas firmas de la pasarela más antigua de nuestro país, la cual ha celebrado este fin de semana una nueva edición que reivindicaba aquello que la ha convertido en un referente durante más de medio siglo: la artesanía, el valor de los oficios tradicionales, el uso de tejidos naturales y una manera de entender la moda estrechamente ligada al Mediterráneo.
El icónico puerto de Ibiza se transformó al atardecer en el escenario de una de las citas más esperadas del verano. Con Dalt Vila bañada por la última luz del día e Isabel Jiménez al frente como presentadora, el evento acogió las propuestas de los principales nombres de la moda ibicenca. Todas ellas giraron en torno a Blanc, el hilo conductor de esta edición, una reflexión en torno al blanco, color inseparable de la identidad Adlib y símbolo que ha definido a la pasarela desde sus orígenes.
Siguiendo los pasos de su amiga y compañera Nieves Álvarez, la encargada de ejercer como madrina fue Laura Ponte, quien quiso reivindicar el valor de una pasarela que ha sabido mantenerse fiel a su identidad durante más de cinco décadas. "Mantenerse durante tanto tiempo con las crisis que hemos tenido y la moda rápida es difícil, mantener algo con una identidad tan clara y definida no es fácil. La moda Adlib es una fuente de inspiración, tiene un recorrido que ha calado y que funciona. Con la velocidad que vivimos que se mantengan talleres y se mime la huella humana es esencial, al igual que trabajar la creatividad y las técnicas antiguas" nos contaba horas antes del gran desfile, cuando nos dimos cita con ella en el emblemático hotel Desfino Five Ibiza junto a los diseñadores y supermodelos.
Como cada año, este esperado evento reunió a numerosos rostros conocidos. Entre ellos, Virginia Troconis y Manuel Díaz 'El Cordobés', Rubén Cortada, Fiona Ferrer o Lidia Torrent y Jaime Astrain, quienes siguieron desde el front row el desfile, que finalizó con una espectacular fiesta con las modelos bailando y saltando sobre la pasarela mientras una lluvia de chispas iluminaban la noche
Sobre la pasarela destacaron también algunas de las modelos españolas con mayor proyección internacional, como Eva Santos, Lucía López, Neus Bermejo y Vitoria Mota, encargadas de defender las distintas colecciones de la velada A ellas se sumó Elisabeth Reynés, actual Miss Mundo España y representante balear en el certamen internacional.
En total, doce firmas mostraron sus propuestas para la próxima temporada en un espectáculo que volvió a evidenciar la riqueza y diversidad del universo Adlib. Desde las interpretaciones más fieles a la tradición hasta las visiones más contemporáneas, todas compartieron un mismo hilo conductor: la artesanía, la atención al detalle, el espíritu bohemio y, por supuesto, el color blanco.
La encargada de abrir el desfile fue Vintage Ibiza con Salitre, una colección que condensó muchos de los códigos que han definido históricamente la moda pitiusa. Linos, algodones y sedas naturales dieron forma a vestidos ligeros y siluetas relajadas en una gama de blancos y marfiles que remitían de inmediato al paisaje mediterráneo. Hubo referencias al mar, a la arena y a esa estética bohemia asociada a la isla, siempre desde una mirada refinada y muy conectada con el trabajo artesanal.
Tony Bonet exploró el equilibrio entre fortaleza y delicadeza a través de corsés estructurados, volúmenes marcados y vestidos fluidos. "Una armadura suave para la mujer contemporánea", en palabras del creador. Los plisados inspirados en las tradicionales jaretas ibicencas, los drapeados y los trabajos de puntilla aportaron riqueza técnica a una colección construida en torno a blancos, tonos nude y suaves pinceladas de azul.
Catalina Kim presentó una de las colecciones más personales de la noche. KM35353 toma su nombre de la distancia recorrida hasta encontrar en Ibiza un lugar al que llamar hogar. Su característico lenguaje rockero apareció matizado por referencias mediterráneas, dando lugar a una propuesta que hablaba de identidad, pertenencia y de esos destinos que terminan formando parte de la propia historia.
Piluca Bayarri: Sabana, Cuarzo y Novias Mediterráneas
Piluca Bayarri articuló su desfile en tres universos diferenciados. Desde las referencias orgánicas de Sabana hasta los destellos y juegos de luz de Cuarzo, pasando por una muestra de sus reconocibles novias mediterráneas, la diseñadora desplegó una colección rica en texturas, color y movimiento. Tules, puntillas, aplicaciones y cristales aportaron un aire sofisticado a unas propuestas marcadas por la feminidad y el gusto por el detalle.
Elisa Pomar trasladó a la pasarela el universo simbólico que caracteriza su trabajo con una colección inspirada en las distintas culturas que han dejado huella en Ibiza. Las joyas se convirtieron en auténticas protagonistas, concebidas casi como amuletos contemporáneos que evocaban protección, belleza y espiritualidad, con guiños al legado fenicio y a las antiguas divinidades vinculadas a la isla.
María Morcillo llevó al centro de su propuesta el origen mismo de las tradicionales espardenyes. El esparto y la pita, materias primas fundamentales en el universo de Estrivancus, sirvieron de punto de partida para una colección de marcado carácter artesanal. Los tonos naturales de las fibras convivieron con tintes obtenidos mediante procesos tradicionales, mientras que las prendas creadas junto a la artista textil Simona Colzi reforzaron el vínculo con el paisaje balear y los saberes transmitidos de generación en generación.
La firma apostó por una colección delicada y luminosa construida a partir de materiales naturales y detalles artesanales. Ganchillo, cintas de seda y aplicaciones de cristal enriquecieron unas piezas marcadas por la sencillez de las formas y una elegancia serena que conectaba perfectamente con el espíritu de la isla.
Inspirada en la luz cálida del atardecer, Áurea reinterpretó las tradicionales cuñas y plataformas de la firma desde una perspectiva más ornamental. Pedrería, perlas y acabados brillantes aportaron un aire especial a una colección concebida para acompañar las largas noches de verano, sin renunciar a la esencia artesanal que define a la casa.
Monika Maxim Ibiza: Una historia contada entre hilos y telas
Con más de tres décadas de trayectoria a sus espaldas, Monika Maxim volvió a reivindicar los oficios tradicionales a través de una colección en la que encajes, bolillos, ganchillo, puntillas y volantes confeccionados en algodón construyeron un relato profundamente ligado a la tradición ibicenca. Una propuesta que encontró el equilibrio entre herencia y actualidad.
Inspirada en el proceso de transformación de las mariposas, Virginia Vald presentó una colección que reflejó la evolución de la firma hacia un territorio más sofisticado. Bordados, plumas, transparencias y flores aplicadas convivieron con referencias bohemias y una marcada influencia setentera. El recorrido culminó con una sólida propuesta nupcial que confirmó uno de los momentos más interesantes de la diseñadora.
Probablemente una de las propuestas más conceptuales de la noche. Con esta propuesta, Ivanna Mestres reivindicó la belleza de aquello que se sale de la norma y construyó un universo donde convivían fantasía, misterio y teatralidad. La colección exploró una estética entre lo gótico y lo romántico para celebrar la individualidad y la diferencia como forma de expresión.
El cierre llegó de la mano de Ibimoda, una de las firmas protagonistas de la noche, que aprovechó la ocasión para celebrar sus veinticinco años sobre la pasarela Adlib. Fiel a su ADN, la firma apostó por vestidos de novia confeccionados artesanalmente en su atelier de Ibiza, donde guipures, algodones y tules bordados dieron forma a diseños de vocación atemporal. Una colección que sirvió también para poner en valor el trabajo y la dedicación que han acompañado a la marca durante un cuarto de siglo.