Mirar hacia arriba es una de las claves deco del momento. Y es que el techo se ha convertido en la llamada quinta pared, un plano con capacidad real para aportar estructura, ritmo, calidez y efecto envolvente. De ahí que el conocido como statement ceiling gane fuerza en proyectos clásicos y contemporáneos: no se trata de recargar, sino de hacer que el techo participe con molduras, pintura, papel pintado, vigas, lamas o iluminación integrada. Sobre estas líneas, proyecto del estudio de interiorismo Lapopie.
Vigas vistas: cuando la arquitectura del techo lo hace todo
En este salón, el techo no necesita adorno añadido porque su fuerza está en la propia estructura. Las vigas de madera vistas convierten la cubierta inclinada en el rasgo más espectacular de la estancia y aportan una calidez difícil de imitar con otros recursos. Es una idea muy eficaz en viviendas con carácter arquitectónico, porque pone en valor la altura, el ritmo constructivo y la nobleza del material. Proyecto del estudio The Room Studio.
Vigas rústicas y pintura llamativa: un dúo con personalidad
En este baño diseñado por Albert Ramoneda Studio las vigas de madera rústica se han combinado con el color teja de las paredes, generando un ambiente cálido, envolvente y con un aire rústico mediterráneo. El punto fuerte es la autenticidad: el techo no intenta pasar desapercibido, sino reforzar las texturas, los materiales y el encanto de la arquitectura original.
Bovedillas en blanco para un interior contemporáneo
En este espacio, el techo destaca por la presencia de bovedillas vistas, un recurso de aire tradicional que aquí se reinterpreta en clave actual gracias al acabado en blanco y a una arquitectura interior muy depurada. Lejos de sentirse rústico o pesado, aporta ritmo, relieve y una textura sutil que enriquece el ambiente. Este tipo de solución ayuda a crear una acústica más agradable, matizando el rebote del sonido y haciendo que el espacio se sienta más confortable en el día a día. Proyecto de la arquitecta Mónica Diago para la inmobiliaria de casas boutique Lumier.
Este proyecto de Düem Studio demuestra que el techo también puede usarse para delimitar visualmente espacios sin levantar tabiques. Y para ello es clave usar un revestimiento que zonifique desde arriba. En este caso se trata de un acabado en madera sobre la zona del comedor. Es perfecto para crear un efecto envolvente sin saturar e ideal en plantas abiertas y diáfanas.
En este dormitorio, el techo revestido con tablas de madera aporta una sensación inmediata de abrigo. Es una solución muy interesante en zonas de descanso porque hace el ambiente más íntimo y sereno sin necesidad de recurrir a colores oscuros. Su mayor virtud está en cómo convierte una habitación sencilla en un espacio con atmósfera, muy coherente y silencioso visualmente. Es un proyecto del estudio de arquitectura interior Zentrum con estilismo Mar Gausachs.
Es una de las maneras más sencillas y efectivas de introducir un statement ceilingsin recurrir a grandes obras. En este espacio, proyectado por el estudio de interiorismo Lapopie, el techo pintado en verde empolvado genera una sensación envolvente y sofisticada. El color arriba aporta profundidad, hace que la estancia se sienta más íntima y, además, subraya la personalidad del conjunto. Aquí el punto fuerte es el contraste entre el techo, la moldura perimetral y las paredes decoradas. El estilismo lo firma Cristina Rodríguez Goitia.
El estampado geométrico del papel pintado usado en el techo introduce textura, ritmo y sorpresa justo donde menos se espera, y consigue que el plano superior tenga una presencia inequívoca. Es un recurso con cierto efecto teatral, sí, pero muy eficaz cuando se utiliza en habitaciones que buscan personalidad sin perder elegancia. Propuesta de LEROY MERLIN.
Otra forma de decorar el techo es crear un foseado perimetral que crea profundidad, juega con los planos y permite introducir iluminación indirecta muy favorecedora. Es una solución muy eficaz en comedores o salones largos, porque ayuda a ordenar el espacio y a dar una sensación de techo más cuidado. Es un diseño del estudio de Pilar Cinca, Punto y Seguido, con estilismo de Sol Van Dorssen.
Molduras y rosetones para recuperar la belleza del techo clásico
Este dormitorio infantil demuestra que las molduras ornamentales siguen teniendo todo el sentido cuando se integran con naturalidad. El techo aporta herencia y elegancia. Y es una idea perfecta tanto para recuperar la belleza de un techo antiguo y clásico como para reproducir la idea en un espacio más contemporáneo. Aquí, el estudio de interiorismo Júlia Brunet apuesta por darle color y así, con el corte con el tono de la pared, acercar visualmente la quinta pared.
En este comedor, las molduras y el rosetón se mantienen en blanco sobre blanco, una fórmula muy efectiva para realzar el techo sin recargar. Es otra forma de decorar con estos elementos. El resultado aquí, en este proyecto del atelier de arquitectura Estudio Ibarra, es refinado, luminoso y muy limpio visualmente. Es justo esa vuelta actual: no recuperar el ornamento por nostalgia, sino por estructura y proporción.
Molduras curvas: el techo acompaña las líneas suaves del espacio
En este salón, el protagonismo del techo está en el dibujo de sus molduras curvas, que suavizan las líneas y refuerzan la sensación de calma. Las líneas redondeadas crean también continuidad visual. En este proyecto de la arquitecta Mónica Diago para la inmobiliaria de casas boutique Lumier enlazan con la silueta envolvente del mobiliario, desde los sofás curvos hasta la mesa de centro circular.
En este dormitorio, el techo se activa al pintar la moldura perimetral con color. En lugar de dejar todo el conjunto en blanco, aquí se opta por pintar esa línea en un tono gris profundo que enlaza con otros elementos de carpintería del espacio, como armarios, puertas y zócalos. La moldura destaca, enmarca el techo y refuerza la sensación de diseño integral. es una propuesta de Pia Capdevila Interiorismo.
En lugar de un único gran rosetón, aquí aparecen varios motivos ornamentales pequeños repartidos en el techo. Estas piezas aportan relieve y delicadeza, más allá de destacar una lámpara colgante. Es una idea interesante para quienes quieren introducir decoración en el techo de forma ligera. El proyecto es de la interiorista Pia Capdevila.