La soberanía que Morena entregó
Resulta difícil encontrar un mayor ejemplo de incongruencia que el llamado del gobierno de Morena a una movilización nacional en defensa de la soberanía.
Es evidente el intento burdo de venderles a las y los mexicanos la idea del “injerencismo extranjero”, cuando la realidad que hoy ocupa y preocupa al país es el profundo deterioro institucional, la inseguridad desbordada, la corrupción y la penetración criminal que Morena ha permitido durante los últimos ocho años.
Hablan de soberanía quienes han tolerado que los cárteles del crimen organizado tengan presencia en más del 80 por ciento del territorio nacional; quienes llegaron al poder mediante pactos inconfesables y financiamiento ilícito de campañas electorales; quienes instauraron la nefasta política de “abrazos, no balazos”, que llenó de miedo y sangre las calles de nuestro país; y quienes cerraron filas con personajes impresentables como el narcogobernador Rubén Rocha Moya y el círculo más cercano a López Obrador.
Seamos serios. La soberanía no se pierde por cooperar con el gobierno de Estados Unidos para enfrentar amenazas comunes. La soberanía se debilita cuando el Estado renuncia a ejercer plenamente su autoridad y cuando el gobierno permite que el crimen organizado gane espacios, influencia y capacidad de control sobre comunidades enteras.
Por eso resulta una falacia intentar trasladar el debate al terreno de una supuesta defensa patriótica frente a Estados Unidos. Lo único que verdaderamente se ha observado hasta ahora es la firme —y más que necesaria— disposición de nuestro principal socio comercial para colaborar en el combate a grupos criminales que han rebasado fronteras y que afectan por igual a ambos países.
El entreguismo de Morena frente a los intereses de los carteles del crimen organizado es vergonzoso. Sin embargo, estamos ante el despertar de una sociedad cada vez más consciente de que quienes hoy se envuelven en la bandera del patriotismo son los mismos que han permitido que el país caiga presa de la impunidad, la violencia y la incertidumbre.
El narcogobierno de Morena podrá estrechar el cerco mediático, arreciar la persecución contra la oposición, inundar el debate público de calumnias y campañas negras, y continuar con el acarreo masivo para llenar los mítines del oficialismo. Pero lo cierto es que cada vez son más las mexicanas y mexicanos que ya no les creen y que no están dispuestos a permitir que esta nueva mafia siga destruyendo a nuestro país.
El tiempo de este gobierno comienza a agotarse y eso es porque el pueblo de México es mucho más grande que un régimen que ha confundido la defensa de la soberanía con la defensa de sus propios privilegios.
POR ALEJANDRO MORENO CÁRDENAS
DIRIGENTE NACIONAL DEL PRI
@ALITOMORENOC
MAAZ