Lágrimas y conmoción en el velatorio del bodeguero Iván Sanz Cid y su familia antes de su funeral en la Catedral de Valladolid
Nunca se está preparado para despedir a un ser querido, y mucho menos a cuatro miembros de una misma familia. Hay tragedias que sobrepasan cualquier palabra. Valladolid, la Ribera del Duero y España en general continúan conmocionadas por la muerte de Iván Sanz Cid, director general de la bodega Dehesa de los Canónigos; su mujer, Irene Garijo; y dos de sus hijos, Irene y Luis Álvaro, de 17 y 14 años, fallecidos este domingo en un terrible accidente de tráfico ocurrido en la A-67, a la altura de Herrera de Pisuerga (Palencia). La única superviviente fue la hija menor del matrimonio, Carlota, de 9 años, que fue trasladada en helicóptero al Hospital Universitario de Burgos. La pequeña ya se encuentra fuera de peligro y, según ha confirmado el periodista José Ribagorda, íntimo amigo de la familia, "está bien y es consciente ya de todo".
Capilla ardiente y funeral en Valladolid
La capilla ardiente quedó instalada este lunes en el Tanatorio de Las Contiendas de Valladolid, en las salas 3 y 4, donde familiares, amigos, representantes del sector vitivinícola y numerosas personas cercanas a la familia acudieron para darles el último adiós.
Según ha informado la bodega Dehesa de los Canónigos, la capilla ardiente permanecerá abierta hasta las 13:00 horas del martes 7 de julio. Además, habrá una misa en el mismo tanatorio a las 11:00 horas.
El funeral conjunto por Iván Sanz, Irene Garijo y sus hijos Irene y Luis Álvaro tendrá lugar el miércoles 8 de julio, a las 11:00 horas, en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Valladolid.
¿Qué se sabe del accidente?
El siniestro se produjo hacia las 16:20 horas del domingo, cuando el turismo en el que viajaba la familia, que regresaba de Cantabria, se salió de la calzada en el kilómetro 83 de la A-67, en sentido decreciente, y dio varias vueltas de campana. No hubo otros vehículos implicados.
Según recoge Diario de Valladolid, las cámaras de tráfico captaron el coche de Iván Sanz y su familia circulando a una velocidad normal poco antes del accidente. Fuentes de la investigación consultadas por este medio señalan que, en las imágenes previas al siniestro, no se aprecia una velocidad excesiva.
La investigación continúa abierta para esclarecer las causas exactas, aunque la principal hipótesis apuntada inicialmente por la Subdelegación del Gobierno en Palencia sería una posible somnolencia o distracción del conductor.
Carlota, de 9 años, la única superviviente
En medio de la inmensa tragedia, todas las miradas permanecen puestas en Carlota, la hija menor del matrimonio, de 9 años, y única superviviente del accidente. La niña fue rescatada con vida del vehículo y trasladada en helicóptero al Hospital Universitario de Burgos, donde fue intervenida quirúrgicamente.
José Ribagorda, íntimo amigo de la familia, explicó a las puertas del tanatorio cómo evoluciona la pequeña: "Está bien, es consciente ya de todo. La han operado de un tobillo, tiene algunas fracturas en los brazos, pero está fuera totalmente de peligro. Es la única noticia buena dentro de la tragedia que estamos viviendo. Que la niña se va a recuperar, eso es lo importante".
El periodista añadió que Carlota está "muy arropada por la familia" y que, más adelante, tendrá que afrontar su propio proceso de recuperación.
El padre de Iván Sanz Cid falleció hace un año
La muerte de Iván Sanz ha provocado una enorme conmoción en el mundo del vino. Al frente de Dehesa de los Canónigos, una de las bodegas de referencia de la Ribera del Duero, el empresario había asumido en los últimos años el reto de continuar el legado familiar junto a su hermana Belén Sanz, enóloga de la casa.
La pérdida llega, además, apenas un año después del fallecimiento de su padre, Luis Sanz Busto, fundador de la bodega junto a su mujer María Luz Cid. Iván estaba llamado a continuar ese sueño familiar y a seguir impulsando la proyección nacional e internacional de Dehesa de los Canónigos.
Según recoge Diario de Valladolid, quienes le conocían destacan que Iván Sanz era una persona auténtica, cercana y comprometida con el proyecto heredado de sus padres. Una figura muy querida en el sector vitivinícola que deja un vacío inmenso en la Ribera del Duero.
Ahora, mientras Valladolid se prepara para el funeral conjunto, la única noticia esperanzadora sigue siendo la evolución de Carlota. Su recuperación se ha convertido en el único hilo de luz para una familia y un entorno completamente rotos por el dolor.


