Las claves del nuevo enfrentamiento de Irán e Israel con Líbano como detonador

Las claves del nuevo enfrentamiento de Irán e Israel con Líbano como detonador

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Irán pasó a la acción la madrugada del lunes tras semanas advirtiendo a Washington que para avanzar en el plano diplomático, Israel debe cesar su ofensiva en Líbano. La ronda de ataques cruzados dejan las conversaciones entre Irán y Estados Unidos en un punto incierto, al tiempo que Donald Trump insiste en que está "muy cerca de un acuerdo final" con Teherán. En la última semana, el pacto de tregua cayó en saco roto, con civiles en Líbano, Irán, Israel, Kuwait y Gaza de nuevo bajo el fuego.

Regresa la guerra a Irán:

Los ataques del régimen contra Israel desataron una oleada de represalias que afectaron el oeste y centro de Irán, incluida la capital, en una andada de ataques que afectaron lanzaderas de misiles e infraestructuras energéticas. Uno de los ataques más feroces golpeó la empresa petroquímica Karoon, en la ciudad sureña de Mahshahr, unas instalaciones que ya fueron objetivo israelí durante el punto álgido de la guerra. Las autoridades iraníes cerraron el espacio aéreo hasta nuevo aviso.

Teherán bautizó los ataques contra Israel como Operación 'Nasr' (Victoria), después de que Israel continuara con su ofensiva en Líbano pese a las advertencias del régimen. "Esta respuesta (militar) es una advertencia para que cesen sus fechorías, cualquier nueva acción se enfrentará a una respuesta más contundente y a consecuencias más graves", aseguró Mohsen Rezaei, alto cargo y asesor del líder supremo, Mojtaba Jamenei.

Hizbulá, bajo el ala de Irán en la mesa de negociaciones:

La tregua alcanzada el mes de abril no se ha extendido al Líbano, donde continúan los bombardeos israelíes y ataques de Hizbulá -respaldado por Irán-, pese a que Tel Aviv llegó a pactar un alto el fuego con el Gobierno libanés. Teherán está negociando con Washington cuestiones bilaterales como el levantamiento de sanciones o el fin permanente de la guerra. Sin embargo, una de las condiciones de Irán para resolver la guerra regional es que también se ponga fin al conflicto en Líbano.

Con esta exigencia, fuerza a Israel, que hasta ahora se había mantenido al margen de las negociaciones, a retirarse del Líbano, pero éste no está dispuesto, argumentando cuestiones de seguridad. Para Irán, Hizbulá no es solo un aliado político, sino uno de los pilares del Eje de Resistencia, la alianza de fuerzas que opera en la región bajo la influencia de Teherán. Apoyar su supervivencia no solo mantiene los equilibrios de poder regional, también mantiene varios focos de amenaza contra Israel.

"Irán depende de Hizbulá para disuadir a Israel; y Hizbulá también ha ayudado a Irán a extender su influencia y llevar a cabo operaciones en Irak, Yemen y otros lugares", señala a EL MUNDO Daniel Byman, director del programa de guerra de la Universidad de Georgetown. Este apoyo no cuenta con el respaldo del Gobierno libanés, que acusó a Irán de utilizar al país como "moneda de cambio" en sus negociaciones con Estados Unidos. El Gobierno libanés lleva desde el año pasado intentando forzar un proceso de desarme de Hizbulá y ha pactado una tregua con Israel, que no cuenta con el apoyo del grupo militante.

Los hutíes: el cuarto actor en discordia

El grupo yemení aliado de Irán también participó en la ronda de ataques contra Israel, en su primera intervención desde que se declaró la tregua en abril. Los hutíes anunciaron una imposición del bloqueo de buques israelíes en el mar Rojo, una palanca de presión que Irán también ha advertido que usará si fracasan las conversaciones con Washington. "La decisión es suya: detengan esta insensatez o establezcan un equilibrio regulado entre los dos estrechos", dijo sobre Ormuz y Bab al Mandab, Aliakbar Velayati, asesor del líder supremo iraní.

La pelota de las negociaciones, en el tejado de Washington:

El presidente iraní, el reformista Masoud Pezeshkian, declaró tras la jornada de ataques que su país no "ha abandonado ni el terreno ni la mesa de negociaciones". Con todo, no se han producido avances en el campo diplomático desde hace semanas. "(Los ataques) son un síntoma del fracaso de las negociaciones diplomáticas, no la causa", advierte a EL MUNDO Hussein Banai, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Indiana.

"Irán sabe que, salvo una invasión terrestre masiva y muy costosa o incluso el uso de armas de destrucción masiva, Trump no puede ganar esta guerra, por lo que está haciendo todo lo posible para establecer su propia forma de disuasión", apunta, en esta ocasión, con los ataques directos a Israel. Para el analista, Irán ha dejado claro "que puede mantener como rehén a la economía global" con el bloqueo de Ormuz y sus ataques asimétricos, aumentando la inseguridad en la región y entre los aliados de Washington. "La Administración Trump podría alcanzar un acuerdo de paz con Irán muy rápido si reconoce esta realidad, pero eso equivaldría a admitir que sus objetivos bélicos fracasaron", señala.