México construyendo la paz
La captura de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, marca un momento que inevitablemente mueve al país. No sólo por la dimensión del personaje y el daño que su organización ha causado a miles de familias, sino porque representa el mensaje de que el Estado mexicano está decidido a ejercer su responsabilidad para proteger al pueblo y recuperar la paz.
Desde la responsabilidad que hoy desempeño como titular de la Unidad de Asuntos Religiosos del Gobierno de México, he podido constatar que la paz no es sólo discurso, sino una consigna política. Es una construcción diaria que implica prevención, atención a las causas, coordinación institucional y, cuando es necesario, acciones firmes que restablezcan el orden y la justicia.
Bajo el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum, el Gobierno de México ha reiterado que la seguridad y el bienestar del pueblo son prioridades.
Su visión parte de un principio claro: no puede haber prosperidad sin tranquilidad, ni desarrollo sin justicia.
La estrategia nacional de seguridad no se limita a la reacción; combina inteligencia, coordinación interinstitucional y atención a las causas profundas que generan la violencia.
La captura de un líder criminal de esta magnitud no es producto de la improvisación; es resultado de meses -incluso años- de trabajo coordinado en el Gabinete de Seguridad, análisis profundo y cooperación entre distintas instancias del Estado.
Estos golpes a las estructuras criminales son necesarios porque debilitan redes de violencia que afectan comunidades enteras.
Hay momentos en la vida pública que sacuden al país. Operativos de alto impacto, detenciones relevantes o decisiones estratégicas pueden generar debate, incertidumbre e incluso tensión. Pero también nos habla de que el Estado no está cruzado de brazos.
La seguridad no es un fin en sí mismo; es el medio para garantizar otros derechos: estudiar, emprender, transitar libremente, practicar la fe, convivir en comunidad. Lograrlo abre la puerta a la esperanza.
La Presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara en que la construcción de la paz requiere integralidad. La estrategia contempla inteligencia y operatividad, pero también prevención, atención a jóvenes, oportunidades y fortalecimiento institucional.
Cada acción responsable que desarticula redes de violencia representa una oportunidad para todos y todas.
Hoy más que nunca, México necesita unidad. Construir la paz exige corresponsabilidad: gobierno, sociedad civil, comunidades religiosas, sector privado y ciudadanía debemos asumir nuestro papel.
Las acciones que hoy vemos -incluida la captura de un objetivo prioritario como “El Mencho”- son parte de una estrategia más amplia orientada al bienestar del pueblo. Son pasos que, aunque puedan generar impacto mediático, tienen un propósito más profundo, que es recuperar la tranquilidad de nuestras comunidades y garantizar un futuro donde la violencia no sea el destino de nuestros jóvenes.
La paz se construye todos los días. A veces con diálogo y prevención; otras, con decisiones firmes que reafirman el Estado de Derecho. Lo esencial es no perder de vista el objetivo: un México donde la justicia prevalezca y donde cada familia pueda vivir con dignidad, seguridad y esperanza.
POR CLARA LUZ FLORES CARRALES
TITULAR DE LA UNIDAD DE ASUNTOS RELIGIOSOS, PREVENCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN DEL TEJIDO SOCIAL DE LA SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN
@CLARALUZFLORES
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