Michelle Pfeiffer habla del rodaje más salvaje de su carrera: sin baño, agua corriente ni aire acondicionado
Michelle Pfeiffer se ha sumado al universo de Yellowstone con The Madison, el spin-off de la aclamada serie ambientado en Montana, y pronto ha sentido en sus propias carnes lo que significa ser un auténtico vaquero. La serie de SkyShowtime sigue a una acaudalada familia que, tras una tragedia, decide dejar atrás Nueva York para empezar de cero en el valle del río Madison, en plena naturaleza, un entorno muy diferente al que están acostumbrados y al que deben adaptarse. Y, al parecer, no fueron los únicos que tuvieron que acostumbrarse ya que el propio rodaje también estuvo marcado por unas condiciones bastante alejadas de las comodidades habituales de Hollywood.
El lado más salvaje del rodaje
Porque, más allá del drama que plantea la ficción, el mayor reto para el reparto no parece haber estado en el guion, sino detrás de las cámaras. En pantalla, los Clyburn viven en una cabaña alejada del confort que ofrece la gran ciudad y sin algo tan básico como un cuarto de baño en el interior de la casa. Una situación que también compartieron los actores ya que las instalaciones del set de rodaje no distaban demasiado de lo que muestra la propia serie. La protagonista de Margo tiene problemas de dinero ha hablado ahora sobre su vivencia y ha recordado algunas de las dificultades con las que se encontró el equipo durante las grabaciones en Montana.
"Construyeron esa cabaña y todo avanzó con bastante rapidez para todos, y por eso no se habían habilitado ciertas comodidades", ha dicho en el pódcast In Conversation de Los Angeles Times. “No hay baño, ni siquiera la letrina es real. No hay aire acondicionado, no hay agua corriente, no hay nada”, ha contado la actriz, que ha resumido la experiencia con una frase muy gráfica: “Básicamente, estábamos viviendo en una tienda de campaña”.
Aunque ha confesado que no fue fácil y que les costó un poco acostumbrarse, también ha reconocido que el entorno, salvaje y agreste, tenía “una belleza impresionante”.
El mayor desafío: detrás de las cámaras
El creador de la ficción es Taylor Sheridan, un director conocido en la industria cinematográfica por su empeño en plasmar un realismo crudo y sin filtros. En esta ocasión, esa búsqueda de autenticidad llevó al reparto a enfrentarse a unas condiciones muy exigentes durante el rodaje con una puesta en escena que apostaba por la inmersión total.
El realizador decidió rodar la historia empleando planos de 360 grados con la intención de capturar la inmensidad del horizonte. Esta técnica implica que la cámara puede girar y enfocar hacia cualquier punto en cualquier momento. Por esta razón, el equipo no podía colocar cables, camiones, carpas o estructuras a varios kilómetros a la redonda para evitar que aparecieran de manera accidental en el encuadre y arruinaran la ambientación. “En realidad no teníamos caravanas allí, porque estaban filmando en 360 grados, así que no podían tener muchas caravanas alrededor. Así que no había ningún sitio donde pudiéramos sentarnos”, ha desvelado Michelle.
La actriz de Las amistades peligrosas, de 68 años, ha confesado que al elenco le llevó hasta casi la mitad del rodaje “entender todo eso”. A la falta de comodidades se sumaron además las condiciones extremas del clima, que hicieron la experiencia todavía más dura: “No había ningún baño cerca. No había comida. Y en invierno hacía frío. Era como: ‘¿Podríamos tener un calefactor?’ Y en verano era como: ‘¿Podría tener un paraguas porque el sol pega muy fuerte?’”.
A pesar de todo, Pfeiffer ha insistido en que la experiencia fue tan exigente como única, marcada tanto por las dificultades del rodaje como por el propio paisaje de Montana, que se convierte en un personaje más de la serie.
Durante una entrevista con The Hollywood Reporter en marzo, la actriz explicó que aceptar el proyecto fue un “gran acto de fe” para ella ya que, cuando se reunió con Sheridan, todavía no había un guion cerrado porque el creador primero quería elegir al reparto y después construir la historia a partir de ellos.
Todo por el arte
En The Madison, Pfeiffer da vida a Stacy Clyburn, la matriarca del clan, y comparte protagonismo con Kurt Russell, Beau Garrett, Patrick J. Adams, Matthew Fox, Elle Chapman, Amiah Miller, Alaina Pollack y Ben Schnetzer, entre otros. La ficción explora el duelo, la pérdida y la resiliencia a través de una familia que, tras sufrir una tragedia, intenta recomponer sus vínculos mientras aprende a sobrevivir en un entorno completamente ajeno a su vida anterior.
La primera y la segunda temporada se grabaron de forma consecutiva porque era la única manera de encajar la participación de Kurt Russell en ambas entregas como Preston Clyburn debido a sus compromisos profesionales. Aunque todavía no se ha anunciado la fecha de estreno de los nuevos capítulos, la serie ya ha sido renovada para una tercera, por lo que Michelle Pfeiffer y el resto del reparto volverán a ponerse el sombrero vaquero para regresar a los impresionantes paisajes de Montana.







