Morena: el golpe que se viene

Morena: el golpe que se viene

Entre otras cosas, el impacto político por las acusaciones desde el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, apenas comienza. Lo que sigue puede detonar un “efecto dominó” dentro de Morena justo cuando se acerca la elección de 2027.

En el partido guinda hay preocupación real. Lo han advertido varios de sus militantes de manera discreta, no sólo por el caso Rocha, sino porque anticipan que no será el único. La posibilidad de nuevos señalamientos contra figuras públicas mantiene en alerta a sus “aliados”, al PVEM y PT, que ya venían tomando distancia por diferencias internas por la discusión de la Reforma Electoral. Este escenario les da el argumento perfecto para trazar una ruta propia en varios de los 17 estados en juego.

¿No que a los amigos se les conoce en las buenas y en las malas?

Lo que antes era tensión hoy empieza a tomar forma de ruptura por conveniencia. En ambos partidos crece la idea de competir en solitario o, al menos, negociar con mucha más dureza. Morena, que apostaba a la suma automática, ahora enfrenta un tablero mucho más fragmentado.

En paralelo, el foco también alcanza al senador morenista Enrique Inzunza, otro de los nombres señalados en la investigación desde Estados Unidos que, por cierto, siguen sin saber de él tras desaparecer cual mago con su conejo.

La presión irá en aumento y los ojos estarán puestos en lo que ocurra este fin de semana durante el Consejo Nacional de Morena. Ahí deberán aparecer gobernadores y liderazgos, incluido, en teoría, el propio Rocha. La preguntas son: ¿Llegará?, ¿qué tanto podrá sostenerse políticamente?

El problema es que dentro del partido no hay señales de deslinde. Por el contrario, se percibe respaldo al menos públicamente. Y eso abre una duda muy incómoda: ¿lo sostienen por estrategia o porque el alcance de la investigación podría tocar a más de uno?

Habrá que ver qué ocurre el domingo en la renovación de la dirigencia nacional, quiénes llegan y si seguirán defendiendo lo indefendible.

Mientras tanto, en la Ciudad de México, Morena atraviesa otra crisis paralela. La dirigencia de Héctor Díaz-Polanco enfrenta una rebelión interna. Legisladores locales ya preparan una solicitud formal para pedir su relevo, acusando ausencia, falta de diálogo con aliados y desconexión con la militancia.

Se habla de una dirigencia que no está, no construye y que ha dejado vacíos en la operación política en la capital, que los pone en peligro para 2027, por ello la urgencia de orden y cohesión frente a la fractura.

Así, entre presiones externas y conflictos internos, el partido llega a su Consejo Nacional con más preguntas que respuestas, y con el riesgo de que  el golpe que hoy parece “aislado” termine reconfigurando el mapa político rumbo a 2027.

Nos vemos a las 8 por el 8 de TV

POR SOFÍA GARCÍA

COLABORADORA

@SOFIGARCIAMX

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