Negocio en Tlalpan 'convierte' a personas en juguetes coleccionables
Con la premisa de materializar a un ser querido y conservarlo en una caja, el trabajo artesanal que realiza Antonio Torres en su pequeño taller, ubicado en la alcaldía Tláhuac, "convierte" a las personas en juguetes coleccionables.
Cada integrante de la familia realiza una tarea fundamental, desde crear el molde, colocarlo en su empaque y entregarlo a sus dueños.
Diseñador gráfico de profesión, Antonio compartió que un día decidió dejar su trabajo de
oficina para seguir un gusto que llamaba su atención: las figuras de acción.
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“No había algunas figuras, así que yo buscaba algunos muñecos y luego creaba mis personajes. Así nació la idea de plasmar y crear personas en figuras coleccionables”, comentó, en entrevista con DIARIO 24 HORAS.

Una foto, primer paso para 'convertir' apersonas en juguetes coleccionables
El proceso de trabajo empieza con una foto, en la que se analizan las características físicas de la persona, los elementos que tiene en sus manos, vestimenta, pelo y rostro.
Además de la compra de objetos para dar vida a los personajes, el reciclaje es parte fundamental en el proceso de creación y empaque, al subrayar que “lo que para muchos es basura, para nosotros funge como un elemento especial”.
“Para conseguir esos elementos, visito mercados sobre ruedas, busco juguetes o accesorios que me puedan ser útiles. Esto que pueden ver como basura, para mí es justo lo que necesito para crear a los personajes”, refirió el artesano.
Para los muñecos, empieza con un molde despintado, para luego ir armando las características físicas y la vestimenta de las personas, para después empezar con la pintura.
“En un inicio usábamos pinturas politec, de esas que se encuentran en las papelerías. Ahora ya uso éstas que son de grafitero, aún sigo experimentando en esta área”, agregó.
Una vez terminado el personaje, se colocan los accesorios, los cuales dependen del tipo de muñeco y las peticiones del cliente.
“Al básico le ponemos accesorios, en ocasiones les ponemos mascotas o michis. Los que son un poco más elaborados son los premium, pues en ocasiones nos los piden con autos… y en otra ocasión nos pidieron uno con un toro”, explicó.
Si bien el trabajo de convertir a los seres humanos en muñecos es completamente artesanal, la idea de actualizarse persiste por parte de su esposa, quien le propone a Antonio comprar una impresora 3D para hacer algunos aditamentos y hacer más rápido el proceso.
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Los precios de estas figuras oscilan entre los mil y mil 600 pesos para un pedido sencillo, pero puede superar los 2 mil pesos para encargos más complejos.