Àngels Barceló (62): "Me levanto a las 4 de la mañana, remoloneo en la cama el minuto y medio que dura el boletín y me preparo un café con leche"

Àngels Barceló (62): "Me levanto a las 4 de la mañana, remoloneo en la cama el minuto y medio que dura el boletín y me preparo un café con leche"

Àngels Barceló, periodista y presentadora, directora del programa matinal de radio Hoy por hoy ha revelado cuál es su rutina de sueño y cuáles son sus costumbres como madrugadora en varias ocasiones. En un programa sobre el descanso que publicó El País en colaboración con Ikea, la locutora reconocía que pensaba que le costaría más acostumbrarse a este horario. Además, confesaba que cuando su despertador empezó a sonar a las 4 de la mañana estaba atravesando por dificultades vitales que le impedían dormir bien. Habiéndolo consultado con un profesional médico, estableció una rutina de sueño que llevó con rigidez para que su reloj circadiano se ajustara. 

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Barceló, en el mismo documental, explicaba cuál era su rutina matutina: "Remoloneo en la cama un minuto y medio que es lo que dura el boletín. Todas las mañanas me preparo un café con leche que me pongo en un termo, con leche fría y café instantáneo porque no puedo poner la cafetera en marcha porque hace ruido y mi hija está durmiendo, y me lo traigo aquí -se refiere a los estudios de Cadena Ser- porque la cafetería no abre hasta las 7,30 y tendría que pasar muchas horas sin café y eso no lo soportaría", explicaba. 

Hace pocas semanas, y aprovechando la visita a los estudios de un profesional del sueño, abordó de nuevo su horario de descanso. “Yo me levanto cada día a las cuatro de la mañana. ¿A qué hora debería acostarme?”. La pregunta la lanzaba al doctor Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología en la Universidad de Murcia y uno de los mayores expertos en cronobiología de nuestro país.

Su respuesta no dejaba lugar a dudas: hay que reservar una franja de aproximadamente ocho horas para el descanso nocturno. Es decir, si el despertador suena a las cuatro, lo razonable sería estar en la cama en torno a las ocho de la tarde. Ante esta recomendación, la directora de Hoy por hoy respondió: “No lo estoy haciendo tan mal”.

Àngels Barceló posando © GTRES

¿Es sano madrugar tanto?

Como Àngels Barceló son muchas las personas que se ven obligadas a levantarse cuando aún no ha amanecido. ¿Es saludable? Se lo preguntamos a la Dra Susana Soler Neurofisiologa y responsable unidad sueño Vithas Valencia 9 de octubre, y nos cuenta que "muy saludable no es, de entrada. Ahora bien, algunas personas con un cronotipo matutino, es decir con una fase de sueño adelantada, que sienten sueño muy pronto por la noche y se despiertan muy temprano, quizás se encontraran encantados con este horario, pero no es lo habitual. Por otro lado, por razones que no conocemos bien, determinadas personas tienen más facilidad que otras para tolerar horarios de sueño inadecuados, y otras podrían mostrar signos de inadaptación a este horario". 

La especialista también nos explica que cuando el trabajo o la vida nos obliga a madrugar tanto, es importante que "se explore la franja horaria del día en la que puedan completar las horas de sueño que pierden al levantarse en una hora tan intempestiva, y hacer una siesta que complemente el sueño de la noche. Deben hacerlo de forma ordenada, con horarios regulares, a ser posible, siempre iguales, tanto para el sueño nocturno como diurno". 

Asimismo, señala que si acostarse temprano, como recomienda el Dr. Juan Antonio Madrid, es una opción para compensar el madrugón, ya que así "conseguirían dormir una cantidad de sueño dentro de rangos normales". Pero también señala que "si por sus condiciones naturales (cronotipo) no consiguen dormir tan pronto, pueden intentar la opción descrita al principio (siesta diurna compensatoria)". 

Mujer con cabello rojo durmiendo en cama con despertador y celular en la mesita.© Adobe Stock

Prepararse para dormir bien

La conversación de la locutora de radio con el especialista en sueño también ponía el foco en algo esencial: no se trata solo de cuántas horas dormimos, sino de cómo preparamos al cuerpo y al cerebro para ese descanso.

La periodista también quiso profundizar en qué debería ocurrir en los minutos —o más bien en las horas— previos a meterse en la cama. ¿Conviene establecer un ritual? ¿Es mejor apagar la luz sin más o leer, escuchar la radio, música, o hacer algo concreto?

El especialista explicaba que cada persona debe encontrar su propio camino hacia el sueño. No existe una fórmula universal, pero sí una pauta general. Ese proceso de preparación debería comenzar aproximadamente dos horas antes de acostarse. Es un tiempo de transición que permite al organismo pasar del modo actividad al modo descanso.

En este punto, el doctor insistía en una palabra clave: desconexión. Sea cual sea el ritual elegido, hay un elemento que no puede faltar. Desconectar implica, en primer lugar, alejarse de la luz intensa, especialmente de la luz azul. Lo recomendable es sustituirla por iluminación cálida, similar a la que acompaña a una puesta de sol, para que el cerebro reciba la señal adecuada de que el día termina.

Mujer sentada en la cama preocupada

Pero la desconexión no es solo lumínica. También debe ser informativa. Eso significa dejar de trabajar, no responder correos electrónicos, no interactuar en redes sociales y evitar el bombardeo constante de estímulos. El cerebro necesita calma, no más actividad.

Además, existe una desconexión metabólica. El experto recordaba que lo ideal es haber cenado unas dos horas antes de acostarse, de modo que el organismo no esté centrado en la digestión cuando debería iniciar el descanso. Todo este proceso puede acompañarse de pequeños hábitos personales que faciliten la transición.

Lo que se desaconseja de forma rotunda es apagar la luz de manera brusca sin haber hecho antes esa transición. El cerebro no acepta bien ese corte repentino. Si lo hacemos, advierte, nuestra mente seguirá en plena agitación, como un mar revuelto que impide conciliar el sueño con serenidad.

mujer sin poder dormir en la cama, tapándose los ojos con las manos© Adobe Stock

Dormir mal, una epidemia socialmente aceptada

Dormir mal se ha convertido casi en una epidemia silenciosa. Hemos normalizado las noches fragmentadas, el descanso insuficiente y el cansancio arrastrado durante el día siguiente, como si fuera inevitable. Y no lo es. El descanso no es un lujo, sino una necesidad biológica que exige tiempo, rutina y, sobre todo, respeto por nuestros ritmos.

En España, la media de sueño apenas alcanza las 6,5 horas y un abrumador 87% de la población sufre interrupciones nocturnas. Según la Dra. Victoria Fernández Sánchez, experta del Hospital Quirónsalud Málaga, el error más grave es normalizar el cansancio; el sueño es una función biológica tan vital como la alimentación o el ejercicio.

mujer en la cama durmiendo, con el despertador en la mesilla© Adobe Stock

Los culpables suelen ser hábitos modernos: el estrés, cenar demasiado tarde, horarios caóticos y la exposición constante a la luz azul de las pantallas, que engaña al cerebro e impide que se active el modo descanso.

“Está demostrado que la luz azul o blanca mantiene el cerebro activo, lo que interfiere con la producción natural de melatonina, la hormona que regula el sueño, y es una de las causas de los problemas para dormir. En cambio, el tono rojo cálido y tenue tiene el efecto contrario: estimula la producción de melatonina. Por la noche, la luz roja induce a la relajación, reduce los niveles de estrés y prepara al cerebro para el descanso, lo que facilita conciliar el sueño y hace que este sea más profundo y reparador”, destaca Endika Montiel, especialista en salud integrativa y cofundador de la empresa de salud lumínica Nice Mood.

Entre sus efectos más destacados, la luz roja de baja intensidad ayuda a disminuir la sensación de embotamiento al despertar, favorece un descanso más profundo y contribuye a regular el reloj biológico, ya que no altera al cerebro ni le induce a creer que ha amanecido. Además, resulta útil para aliviar el cansancio ocular asociado a la exposición prolongada a dispositivos que emiten luz azul o blanca. ¿Y qué más podemos hacer para dormir mejor y vencer el insomnio?