Por qué una mala experiencia en el parto puede aumentar el riesgo de depresión, según la psicóloga Lorena González
El parto, ese momento tan esperado para las embarazadas, que genera emociones, sin duda, muy intensas. Debería ser un momento de acompañamiento, respeto y seguridad, pero para muchas mujeres no lo es. No podemos perder de vista que el trato irrespetuoso o la violencia obstétrica sigue presente en los paritorios, a menudo de forma silenciosa y normalizada. Desde la psicología, estas experiencias pueden dejar huellas emocionales profundas, aumentar el riesgo de depresión posparto y transformar un acontecimiento vital en un recuerdo doloroso. ¿Por qué ocurre, cómo se manifiesta y qué impacto real tiene en la salud mental de las madres? De todo ello hemos tenido la ocasión de hablar con Lorena González, psicóloga sanitaria y miembro de Top Doctors Group.
¿Qué entendemos exactamente por “trato irrespetuoso” o "violencia obstétrica" en el parto desde la perspectiva psicológica?
Desde la perspectiva psicológica, el “trato irrespetuoso” o la “violencia obstétrica” en el parto se refiere a conductas que vulneran la dignidad, la autonomía o el bienestar emocional de la mujer, como la desinformación, la coerción o el trato deshumanizado. No solo implica intervenciones físicas innecesarias, sino también experiencias de invalidación, falta de empatía o falta de control que pueden dejar un impacto psicológico significativo.
Esto puede generar un impacto psicológico importante, como mayor ansiedad o angustia. En el fondo, hablamos de situaciones en las que el trato durante el parto rompe la seguridad emocional, la autonomía y el respeto básico de la mujer, dando lugar a una experiencia potencialmente traumática, más allá de la intención del personal sanitario que, muchas veces, no es consciente.
¿Por qué un momento tan vulnerable como el parto puede amplificar el impacto emocional de un mal trato?
Porque es un momento muy íntimo, en el que la madre se siente especialmente vulnerable y con miedos naturales. En ese contexto, cualquier mal trato se vive con más intensidad y puede tener un impacto emocional mucho mayor que en otras situaciones.
Hablamos de situaciones en las que el trato durante el parto rompe la seguridad emocional, la autonomía y el respeto básico de la mujer, dando lugar a una experiencia potencialmente traumática
¿Es un problema más frecuente de lo que pensamos?
Sí, por desgracia es más frecuente de lo que pensamos. De hecho, hay estudios en España que indican que alrededor de un 38% de las mujeres ha vivido situaciones de violencia obstétrica durante el parto, aunque muchas veces no se identifiquen como tal.
¿Qué mecanismos psicológicos explican que una experiencia negativa en el parto pueda aumentar el riesgo de depresión posparto?
Cuando una mujer imagina su parto, suele hacerlo de una determinada manera, con unas expectativas que, si no se cumplen, pueden generar un impacto. Es un momento que a menudo se idealiza y muy vulnerable.
Si, además de esa ruptura de expectativas, la madre vive una experiencia negativa, puede generarse una mayor predisposición a la depresión. Y si esa experiencia llega a ser traumática, las probabilidades aumentan aún más.
Esa carga emocional se suma a un momento ya de por sí sensible, como es el posparto, donde hay cambios físicos, hormonales y emocionales. Todo esto puede aumentar la vulnerabilidad de la madre y favorecer la aparición de depresión posparto.
¿Qué señales tempranas pueden indicar que una mujer está desarrollando un malestar emocional tras un parto con trato inadecuado?
Algunas señales tempranas pueden ser cambios bruscos de humor, recuerdos negativos constantes sobre el parto, o una rabia o tristeza intensa relacionada con esa experiencia. También puede aparecer dificultad para vincularse con el bebé, o sentimientos de inutilidad, tristeza y desbordamiento la mayoría de los días.
¿Cómo puede afectar esta experiencia al vínculo madre bebé en las primeras semanas?
El vínculo madre bebé no tiene por qué verse afectado salvo que la madre pueda desarrollar una depresión posparto. En este caso sí puede verse afectado y hay que buscar ayuda. Pero la violencia obstétrica en sí misma no impacta en el vínculo de manera directa salvo que la madre tenga una alteración del estado de ánimo por su causa.
Algunas señales tempranas pueden ser cambios bruscos de humor, recuerdos negativos constantes sobre el parto, o una rabia o tristeza intensa relacionada con esa experiencia
¿Qué consecuencias a medio plazo pueden aparecer si no se aborda el trauma?
Como todos los traumas, es importante abordarlos cuando son incapacitantes, causan sufrimiento o afectan a la vida diaria. En este caso, si ese evento traumático afecta al estado anímico de la madre, al vínculo con el bebé o a la relación de pareja es importante pedir ayuda porque pueden cronificarse a medio y largo plazo.
¿Qué mujeres son más vulnerables a desarrollar depresión posparto tras un parto vivido como irrespetuoso?
Las mujeres más vulnerables pueden ser aquellas que ya tienen antecedentes de ansiedad o depresión. También aquellas que han vivido un parto especialmente traumático o con sensación de falta de control, así como las que no cuentan con una red de apoyo suficiente en el posparto.
En general, cualquier mujer puede verse afectada, pero estos factores aumentan el riesgo de desarrollar depresión posparto tras una experiencia vivida como irrespetuosa.
¿Puede una buena preparación emocional durante el embarazo reducir el impacto de una mala experiencia?
Sí, por supuesto. La prevención psicológica es una herramienta muy potente para trabajar la resiliencia y reducir el impacto emocional ante una experiencia desagradable.
¿Cuándo es recomendable buscar ayuda psicológica?
Es recomendable buscar ayuda psicológica cuando el malestar emocional se mantiene en el tiempo o interfiere en la vida diaria. Por ejemplo, si aparecen tristeza intensa, ansiedad, recuerdos constantes del parto, dificultad para vincularse con el bebé o sensación de estar desbordada, especialmente cuando esto dura más de 2 semanas.
También es importante pedir ayuda cuando la mujer siente que no puede gestionar sola lo que está viviendo o cuando el sufrimiento emocional es muy intenso, aunque haya pasado tiempo desde el parto.
Y, además, es importante destacar la prevención durante el embarazo. Prepararse emocionalmente para el parto, trabajar miedos, expectativas y recursos personales puede ayudar a afrontar mejor la experiencia y reducir el impacto emocional posterior.
¿Piensa que se está avanzando en España hacia un modelo más respetuoso y centrado en la mujer?
Sí. Creo que poco a poco se van implantando modelos más respetuosos en los partos, aunque aún quedan cosas por hacer…


