Qué hay detrás de los continuos choques entre Lula y Milei

Qué hay detrás de los continuos choques entre Lula y Milei

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Detrás de los insultos de Javier Milei a Lula da Silva hay más que el aparente descontrol y daño a las relaciones entre Argentina y Brasil. De hecho, en el fondo no hay descontrol, sino un cálculo de la Casa Rosada, el de consolidarse como gendarme de Donald Trump en la región. Cálculo que no es del todo mal recibido en el Palacio del Planalto.

"Para Milei y, en especial, para Trump, la idea de entorpecer un nuevo periodo de Lula en Brasil resulta crucial", señaló el analista Eduardo Van der Kooy en Clarín, que habla de una "tarea sucia, compleja", que lleva adelante el líder libertario "a fin de congraciarse un poco más" con el inquilino de la Casa Blanca.

Los insultos de "ladrón" y "presidiario" que Milei le dedicó a Lula en Sao Paulo, durante un acto de apoyo a Flávio Bolsonaro, el principal candidato de la derecha, implica la ruptura definitiva del libertario argentino con el izquierdista brasileño. Pese al ruido actual, no siempre fue así: en noviembre de 2024, durante la Cumbre del G20 en Río de Janeiro, y un año atrás, durante la Cumbre del Mercosur en Buenos Aires, Milei intentó intercambiar algún comentario amable o jocoso con el veterano líder de la mayor economía de América Latina, que no le prestó mayor atención.

¿Qué cambió desde entonces? Las elecciones están cada vez más cerca, tanto en Brasil como en Argentina, y también en Estados Unidos. Milei, que según las encuestas es hoy rechazado por dos de cada tres argentinos, necesita recuperar el perfil combativo que lo llevó inesperadamente a ganar en 2023, si quiere tener chances de ser reelegido en octubre del año próximo. Lula es la contracara ideal para ese afán.

"Son proyectos antagónicos", destaca Patricia Bullrich, rival de Milei por la presidencia hace tres años y portavoz del gobierno hoy en el Senado. La senadora admite que ella no apelaría a los insultos del presidente, pero enfatiza que en su tercera presidencia, "Lula se volvió mucho más ideológico".

Milei voló por los aires las convenciones diplomáticas y la contención inherente a un jefe de Estado a la hora de hablar de otros países, algo de lo que sabe mucho Trump. Pero no hay inocentes en esta historia: mientras busca ser presidente por cuarta vez y gobernar Brasil de los 81 a los 85 años, muchos le recuerdan a Lula su nivel de injerencia en otras elecciones en América Latina, entre ellas su desembozado apoyo al peronismo.

Milei va más allá, acusa a Lula de haber estado detrás de la campaña sucia que impulsó en 2023 Sergio Massa, el candidato peronista, y también recuerda cuando, durante una visita al entonces presidente Joe Biden, Lula le dijo en la Casa Blanca que la democracia "peligraba" en Argentina si ganaba el libertario.

Los vínculos con China y la derecha latina

Argentina insiste en una teoría, la de que lo que diga Milei no afecta las relaciones con el país al que van destinadas la mayor parte de sus exportaciones industriales. Adrián Ravier, el inexperto portavoz del Gobierno, que cada semana comete un nuevo error, argumentó que "siempre hubo insultos de ambos lados". La teoría mileísta es que las relaciones comerciales e institucionales siguen sin problemas por más descalificaciones que se lancen los presidentes. Algo de eso hay: Brasil se hizo cargo de los intereses de Argentina en Venezuela hasta que una andanada de nuevos insultos de Milei lo hizo imposible, pero Brasilia entiende que debe preservar la relación con Buenos Aires. "Mi relación es con el pueblo argentino, al que quiero mucho", dice Lula, que en el fondo está complacido por el favor de Milei.

Ya había sido duro el golpe para la familia Bolsonaro cuando Eduardo, uno de los hijos del ex presidente, se presentó como el hombre que impulsó a Trump a sancionar a Brasil con el incremento de los aranceles a sus exportaciones. Y ahora, con Milei adueñándose del acto de lanzamiento de candidatura de Flávio Bolsonaro, todo indica que al dictado de Trump, Lula tiene el argumento perfecto para presentarse como el defensor de la patria ante el ataque del imperio estadounidense y de la derecha traidora que entrega al país.

Si Lula le sirve a Milei, Milei le sirve a Lula, que tiene ventaja en las encuestas de cara a las presidenciales de octubre y, además, el apoyo explícito de China. Pekín sabe que detrás del Argentina contra Brasil se esconde en realidad un Estados Unidos contra China para darle fuerza a la doctrina Donroe. ¿Qué es eso? Donald + Monroe, una evolución de aquel "América para los americanos" encarnada en la "doctrina Monroe" de hace un siglo.

Milei quiere ser el líder regional que aglutine a los muchos gobiernos de derechas, cada vez más, que surgen en la región. Keiko Fujimori lo recibió como una deidad en Perú, y lo mismo se espera de Abelardo de la Espriella en Colombia. A Lula le queda Claudia Sheinbaum, pero está muy lejos, y México nunca tuvo las ambiciones hegemónicas en la región que Brasil lleva en su ADN.

Si este octubre el brasileño fracasa en su intento de reelección, Trump celebrará con Milei por el trabajo bien hecho. Unos días después, la prueba electoral será para el propio Trump, y las perspectivas no son halagüeñas, lo que explica la paciencia y calma chinas. Milei y Trump gritan hoy más fuerte, pero habrá que ver quién ríe más y mejor dentro de unos meses.