Qué más nos queda por ver

Qué más nos queda por ver

Nos acercamos a un callejón sin salida y lo peor es que nadie lo está remediando. Es más, cada vez vamos a peor.

El ejemplo está en las redes sociales. Cuando las manejamos con responsabilidad se convierten en una importantísima herramienta. Sin embargo, cuando se hace de manera irresponsable sólo favorece a la incertidumbre y la zozobra.

Uno entra en las redes y hace el ejercicio de analizarlas y bucear en ellas, entonces se encuentra uno con un mundo insondable donde puede ver de todo. Y cuando digo “de todo” es de todo.

He visto un joven saltando por el hueco de un elevador de una casa en construcción poniendo en riesgo su vida. Y todo por un like. Otro que enseña a volver el estómago para perder peso. Otro más que maneja en sentido contrario en una autopista con un antifaz. Claro, hasta que se estrella con otro coche.

Por último, en Brasil encerraron a un grupo de personas en una sala insonorizada y no les permitieron dormir. Les ponían música con un volumen muy alto y ruidos estridentes. También sonaron alarmas cuando el sueño les iba a vencer. Uno a uno todos fueron abandonando. Los dos que quedaron fueron los finalistas para entrar en un nuevo reality. La sala insonorizada fue un pre reality.

Pero uno nunca deja de sorprenderse de todo lo que ocurre en este siglo XXI. Los therian son personas que emulan perros y otros animales. Resulta que ahora se ha puesto muy de moda e inundan las redes sociales exigiendo sus derechos.

¿Qué más nos queda?

No me extraña que no tengamos rumbo y que el planeta vaya hacia un callejón sin salida. Todo va interconectado.

Si nuestros abuelos levantaran la cabeza nos pondrían un correctivo en un minuto. Se acabaría la tontería.

     @pelaez_alberto