Raphael reaparece con sus hijos y nietos y habla como nunca de ellos: "Son personas maravillosas"
Lleva casi siete décadas siendo imbatible. Desde aquel Festival de Benidorm de 1962 que impulsó su carrera, Raphael no deja de cosechar éxitos y agrandar su leyenda. Ha vendido millones de discos, ha llenado cientos de estadios en todo el mundo, sus canciones son himnos intergeneracionales y ha recibido importantes reconocimientos que demuestran que forma parte del Olimpo de la música. Se podría pensar que está acostumbrado a distinciones, e incluso que forman parte de su rutina, pero lo cierto es que tiene esa sencillez y humildad que solo los grandes poseen y vive cada homenaje como si fuera el primero. Se siente pleno por todo el cariño que recibe, pero sobre todo de poder compartir esa alegría con su familia. Su mujer, sus hijos y sus nietos son su motor y se han unido para acompañarle en un día inolvidable: han dado su nombre al Auditorio Municipal de Boadilla del Monte, localidad donde reside.
Hay miradas que lo dicen todo, como la de Raphael llegando al acto junto a Natalia Figueroa, su inseparable compañera de vida; sus tres hijos, Jacobo, Alejandra y Manuel Martos; y dos de sus ocho nietos, Manuela y Carlos de Arenzana. También los ojos de todos ellos reflejaban un orgullo que no se puede explicar con palabras. "Siempre con la familia", ha dicho el artista, que está muy agradecido con este reconocimiento porque la localidad madrileña "es mi vida y mi gente" desde que hace 51 años se instaló allí. Boadilla del Monte le ha visto crecer personal y profesionalmente, una carrera que sigue siendo su ilusión. Como ha adelantado, en dos semanas empieza sus conciertos, está "trabajando mucho, como siempre" y procura "llevar al público una nota de alegría". Es quizá su manera de devolver todo el cariño que ha recibido en sus buenos momentos, pero sobre todo en los malos, como el diagnóstico de linfoma cerebral que enfrentó en diciembre de 2024.
Delante de todos sus vecinos, ante un auditorio abarrotado en el que no han faltado los números musicales y la actuación sorpresa de Pablo López, Raphael ha dedicado unas bonitas palabras a su familia. Lo ha hecho durante una conversación que ha mantenido con Pedro Piqueras, amigo personal desde hace años. "Natalia es una gran señora, maravillosa. Con ella sí que me tocó la lotería, el mayor premio. Es aquella mujer de la que yo me enamoré una vez, un día, y no ha bajado nunca. En el ranking sigue la primera", ha resaltado sobre su mujer, con la que se casó en Venecia en 1972. Además, ha recordado con mucha gracia que fue temblando a hablar con su suegro para pedir su mano y se encontró con una reacción entusiasta porque era "muy Raphaelista".
A sus hijos los ha definido como "personas maravillosas" y ha reconocido tener mucha suerte con los tres. "Jacobo es un tío bárbaro, muy buena persona; estoy especialmente contento de tenerlo en la tribu. Manuel es el querido de la familia, querido por todos, el que más liga, nosotros lo vemos como el hermano y el hijo que es", ha comenzado a decir mientras en el patio de butacas ellos se reían. Cuando ha llegado el turno de hablar de su hija, en tono muy bromista ha dicho: "Aquel desgraciado que se acerque, tenemos que tener primero un parlé".
Nunca le ha gustado que le llamen abuelo, pero sí ejercer como tal y disfrutar de esa nueva generación. Los ocho son sus críticos más sinceros, le hablan de nuevas corrientes musicales e incluso le sugieren colaboraciones, pero sobre todo le escuchan con orgullo hablar de su fascinante experiencia, marcada por el trabajo y la entrega absoluta. También son sus mayores fans y disfrutan viéndole sobre el escenario, el lugar en el que ha sido, es y será siempre feliz. Al igual que a sus hijos, a ellos también les emociona que Raphael reciba tanto cariño, porque como él mismo dice, se siente "muy mimado".
Raphael no concibe su carrera sin el público porque "es quien en realidad cuenta en nuestra profesión". Toda España le admira y ha bailado al ritmo de sus canciones, pero valora sobre todo el gran afecto que le han mostrado durante su enfermedad, de la que está muy recuperado: "Fue una enorme experiencia por mi parte, porque yo siempre me había sentido querido por la parte que hay de artista, pero no como persona. Ahí la gente empezó a querer a la persona, aparte de mi arte. Esto es triunfar en la vida".






