Recordamos el look de Ana Boyer en la boda de Sara Verdasco: "Cumple muy bien con la idea de que la elegancia no depende de la cantidad de adornos"
Hace solo unas semanas, el pasado 10 de junio, Sara Verdasco y Juan Carmona, hijo de Juan José Carmona (Ketama) celebraron 10 años de casados. Se habían dado el 'sí, quiero' en la parroquia de los Santos Apóstoles, en Boadilla del Monte, en una ceremonia que presenciaron 300 invitados. Entre ellos estaban Rosario Flores y su hija, Lola Orellana; los hijos de Lolita, Elena y Guillermo Furiase, así como Simoneta Gómez-Acebo, Antonio Carmona (tío del novio), junto a toda su familia, los actores Dafne Fernández, Manuel Bandera y Bibiana Fernández; Emiliano Suárez con Carola Baleztena y Elsa Anka, entre otros. Pero los que más expectación despertaron fueron Fernando Verdasco y Ana Boyer. En aquel momento, todavía eran novias —al año siguiente llegaría la boda y, con el tiempo, sus cuatro hijos— y fueron testigos de la boda, al igual que la hermana pequeña de la novia, Ana Verdasco.
Ana Boyer, la invitada más observada de la boda
Para una ocasión tan especial, Ana Boyer confió en el diseñador sevillano Antonio García, que confeccionó en exclusiva para ella un vestido largo con falda plisada en una combinación de colores muy especial: celeste, nude y blanco. Sí, también apostó por el "color prohibido" en las bodas. Pero no se saltó el protocolo, siguió la regla del 30% que indica que el blanco se puede llevar siempre que su presencia en la prenda no supere este porcentaje.
La diseñadora Carmen de la Puerta, fundadora de la firma Vogana, asegura que estamos ante un look clásico con un punto romántico. Algo que se consigue gracias a la elección de colores, en una gama muy suave, de pasteles, al tejido vaporoso y a la silueta fluida. Detalles que aportan ligereza y delicadeza al conjunto. "Es un estilismo muy en la línea de Ana Boyer, con una imagen serena, femenina y sofisticada, sin buscar llamar la atención por encima del conjunto de la celebración. La sobriedad suele ser una apuesta segura cuando eres una invitada con gran exposición mediática como la de Ana. En este caso, esa elección parece bastante coherente con su imagen habitual", añade la sevillana.
A lo largo de los años, Ana ha construido un estilo muy reconocible en el que hay looks depurados, predominan las líneas puras y los colores neutros suelen ser sus favoritos. Opta por siluetas favorecedoras y fáciles de llevar; elige con mimo las tonalidades y juega con los complementos a su favor. Y aunque a veces hace concesiones, siempre trata de huir de las estridencias. No en vano ha tenido como maestra a su madre, Isabel Preysler, considerada una de las mujeres más elegantes de nuestro país.
Un look atemporal que hoy podría seguir funcionando
Mirado con perspectiva, ha pasado una década desde la elección de este look, nos damos cuenta de que estamos ante un diseño totalmente actual que también se podría llevar hoy en cualquier ceremonia. Esto se debe, en parte, a que no hay volúmenes exagerados, estampados o accesorios llenos de protagonismo, que suelen soportar peor el paso del tiempo. "Quizá el único elemento algo más discutible en mi opinión podrían ser los zapatos, pero es algo totalmente subjetivo porque suelo huir de zapatos blancos, aunque realmente no desvirtúan el conjunto", asegura Carmen de la Puerta.
Lo que sí tiene claro la diseñadora sevillana es que este look "cumple muy bien con la idea de que, en una boda, la elegancia no depende de la cantidad de adornos. El vestido tiene movimiento, una silueta favorecedora y una gama cromática delicada, mientras que los accesorios acompañan sin restar protagonismo al conjunto".
Así fue el vestido de la novia: un diseño clásico y un broche con 120 diamantes
Rosa Clará fue la encargada de vestir a Sara Verdasco el día de su boda. La diseñadora catalana diseñó para ella un traje bastante clásico. Tenía escote barco, el cuerpo ajustado y manga francesa. El detalle más especial era el escote en V de la espalda, adornado con bordados joya, hechos a mano en hilo de plata y cristales. Todo el vestido estaba confeccionado en cloqué de seda, un tejido texturizado que emplearon también para la sobrefalda, con cola de tres metros, que completaba el diseño.
En una entrevista a ¡HOLA!, Rosa Clará aseguraba que el velo es un elemento importante del look nupcial. "Se puede colocar de mil formas, tener texturas muy diferentes… no tiene que ser el tradicional de siempre. Pero llevar algo de tul creo que le da un aura especial a la novia". Por eso no nos sorprende que Sara añadiera uno de cuatro metros, realizado en tul plumetti, a su vestido. Para sujetarlo utilizó una joya muy especial: un broche inspirado en la música y creado por el equipo de diseño de la joyería Suarez, de oro blanco con ciento veinte diamantes de 1,28 quilates y un zafiro azul de Madagascar.



