Soy experta en belleza y en verano siempre apuesto por el maquillaje en 'stick': ocupa poco, es rápido de aplicar y tiene efecto buena cara inmediato
Hay quienes tienen un don especial para hacer bien una maleta y todo lo contrario, las que siempre se llevan más de lo que necesitan por miedo a quedarse sin opciones... O por falta de organización. Sin importar el grupo al que pertenezcas, lo que siempre hay que simplificar es el neceser: con el protector solar de SPF 50 ocupando un lugar de honor, las minitallas, formatos compactos y muestras recuperan su importancia en verano tras meses guardados por su indiscutible conveniencia. O los productos en stick con los que crear el ritual de maquillaje más luminoso, favorecedor y rápido sin preocuparte por si rebasas la cantidad de líquidos permitida. Son mi apuesta segura año tras año y también sinónimo de "efecto buena cara" todas las mañanas tras apenas 10 minutos de puesta a punto.
'Stick', el formato en crema que se funde con la piel
De las bases a los coloretes e incluso las sombras de ojos, los sticks triunfan como la opción más cómoda para el día a día y sobre todo la que menos espacio ocupa en el neceser. Otra de sus grandes ventajas es una fórmula en crema o bálsamo que se integra naturalmente con la piel, aportando frescura, ligereza y un acabado satinado que refleja la luz con una naturalidad que potencia el bronceado.
Facilidad de aplicación
Aunque las brochas o las esponjas de maquillaje también funcionan con este tipo de fórmulas, la mayoría de maquilladores aseguran que los dedos son su herramienta favorita porque la temperatura corporal ayuda a suavizar el producto e integrarlo de manera imperceptible con la piel. Junior Cedeño, maquillador internacional de Dior, nos cuenta los beneficios de los bálsamos, empezando por los activos de skincare con los que suelen estar enriquecidos: "En su gran mayoría estos productos incorporan ácido hialurónico, lo cual aporta suavidad, un difuminado rápido y fácil y una hidratación instantánea, además de un confort durante todo el día".
"Además, las texturas balsámicas evitan la oxidación de los pigmentos, por lo que podemos conservar el mismo tono desde la aplicación hasta el momento del desmaquillado", nos dice Cedeño, quien añade la versatilidad de una fórmula en la que se pueden incorporar extras muy especiales: "Como micro iluminadores, que aportan un brillo ultra natural sin efecto de purpurina. Diría también que crean sobre la piel una película muy fina, compatible con productos solares o con SPF elevado".
El fenómeno de la 'cloud skin'
El look que resulta es llevadero y muy favorecedor; en sintonía con la tendencia "piel de nube" que apuesta por simplificar el número de productos a base de tintes o bases fluidas; corrector en zonas estratégicas; y, "en mejillas y rostro, las texturas en crema o líquidas suelen funcionar especialmente bien. Un colorete cremoso bien integrado aporta frescura sin romper el acabado suave del conjunto. Lo mismo ocurre con el bronceador, que debe quedar sutil, sin líneas marcadas", aconseja la maquilladora y portavoz de Planet Skin, Cristina G. Nuevo, sobre un maquillaje con "efecto buena cara" que funciona tanto de día como en eventos especiales.




