Subir a la cancha al estilo Jalisco

Subir a la cancha al estilo Jalisco

Cuando Juan Pablo Villalobos (Guadalajara, 1973) se fue a vivir a Barcelona se sintió “como un farsante”. Desde niño fue hincha del Atlas, ese equipo mexicano acostumbrado a la derrota: “Dije ‘no, no puedo irle al Barça porque gana mucho’. Entonces me decían ‘pues vele al Español’. Y dije ‘no, tampoco voy a irle a un equipo igual que el Atlas’. No iba a sufrir dos veces”.

Con su segundo equipo amado, al escritor le pasó lo contrario de lo que generalmente sucede con las herencias paternas: fue por su hijo que se volvió aficionado culé. “Tenía síndrome del impostor, realmente hasta que tuve hijos, y se hicieron muy del Barça, por obvias razones, sentí que podía legitimarme a ser del Barça, yo me hice del Barça a través de mi hijo y ahora ya lo asumo”.

El futbol siempre ha estado cerca de Villalobos. Jugó hasta los 15 años, en la selección de la escuela y en la liga municipal de Lagos de Moreno: “Era un futbol llanero, en la Unidad Deportiva municipal, con canchas de tierra, polvo y patadas”. Siempre, además, se emocionó con los grandes astros, sobre todo centrocampistas: desde Platini hasta Iniesta o Pedri: “Me gusta esa posición, un poco el cerebro del equipo, el que organiza, que tiene el gesto imprevisible. Creo que la belleza del futbol está en esa posición”.

Como autor, el juego de 22 hombres sobre la cancha fue lógico que apareciera, tanto en forma de ficción como a manera de memorias de la infancia, crónicas o perfiles deportivos. Al fin y al cabo, dice, lo que sucede en 90 minutos, o más si el encuentro se alarga, canaliza muchas tensiones sociales y, sobre todo, permite creer.

“Es contrafactual, en el futbol no hay hechos que sustenten que puedes tener esperanzas de que algo va a suceder, y sin embargo quieres creer. Yo quiero creer que México va a ser campeón, no va a ser campeón, pero puede suceder, es muy difícil, pero no es imposible. Perú no puede ser campeón porque no está clasificado para el Mundial y México está clasificado, todos los clasificados pueden ser campeón. Es muy difícil que suceda, sin embargo, creemos, queremos creer y no necesitamos evidencias”, dice.

Créditos: (Especial)

De la ilusión también se alimenta la aventura del protagonista de “Al estilo Jalisco” (Almadía / Universidad Iberoamericana, 2026), novela breve, con dibujos de Julio César Pérez, que Juan Pablo Villalobos entrega ahora en español, después de aparecer en portugués, idioma en el que nació. El título, por supuesto, alude a la famosa frase inmortalizada por José Alfredo Jiménez y su trama es una hilarante historia sobre un mexicano soñando con el jogo bonito de la selección verdeamarela de México 70.

La Brasil de Pelé, Jairzinho, Tostão y Rivelino brillando en el Estadio Jalisco el 3 de junio de 1970 contra Checoslovaquia, queda tatuada en la memoria de un niño que estuvo ahí. Sin rumbo fijo y sin ninguna esperanza en el futuro, el protagonista se muda a Río de Janeiro donde, después de varios fracasos amorosos, se embarca en una hazaña imposible: la de recrear teatralmente la actuación del equipo carioca y revivirla en México.

“Todos necesitamos darle sentido a la vida, a nuestras experiencias. Nos agobia, nos asusta el sinsentido, y a veces cuando estamos muy solos, muy vacíos, como le pasa a este personaje, no sabe muy bien qué quiere en la vida, no tiene muy claro sus gustos, sus intereses y cree que en Brasil va a encontrar lo que le falta: el sentido. Su manera de darle sentido a la realidad es irse a Brasil, y por eso va a una aventura un tanto absurda, pensando que en Brasil va a encontrar lo que no encuentra en Guadalajara”.

Sin embargo, en realidad se trata del principio del fin y todo sale mal. La historia se convierte en una sucesión de giros inesperados, jocosas situaciones en las que se ve inmiscuido el crimen organizado y delirantes muestras de pasión que terminan por cambiar la historia de esa tarde de 1970. Va de la gloriosa actuación de Brasil al cómico remedo de un grupo desarrapados. Del anhelo de iniciar el negocio de la vida, a la desilusión del fracaso.  

“La novela habla de un mundo que está desapareciendo, que es más cercano a la calle, más cercano a la infancia, al juego. Los niños de hoy admiran a los jugadores no solo porque juegan futbol sino también porque son multimillonarios, porque son estrellas y los observan, los ven en las redes sociales, cómo viven, con sus yates, sus viajes, sus relojes, su ropa, su estilo de vida”, dice Villalobos.

El mundo de Al estilo Jalisco, “está más en una idea, alguien diría romántica, del futbol, que viene del futbol llanero, de jugar en la calle, de reivindicar los estadios pequeños, los equipos malos, como mi Atlas, de reivindicar una manera de entender el juego que no pasa por ganar, por ser campeón, por ser el mejor jugador, el balón de oro, el mejor pagado, el mejor contrato, sino porque el fútbol es un juego, para entretenernos y divertirnos”.

ELEMENTOS

  • Villalobos nació en Guadalajara, Jalisco, en 1973, y creció en Lagos de Moreno, Jalisco.
  • Es autor de novelas como Fiesta en la madriguera, Te vendo un perro y Si viviéramos en un lugar normal.
  • En 2016 obtuvo el Premio Herralde de Novela por No voy a pedirle a nadie que me crea.
  • Su obra ha sido traducida y publicada en más de 14 países.

Por Luis Carlos Sánchez

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