Toni Acosta presume de sus lugares favoritos de Tenerife: "Ser canaria es un estado de ánimo''
Cuando Toni Acosta dice “ser canaria es un estado de ánimo” no lo dice por decir. En cada regreso a Tenerife hay una forma de reconectar con la tierra, con la familia, con la memoria… y San Cristóbal de La Laguna ocupa un lugar muy especial en ese mapa emocional. En esta ciudad Patrimonio de la Humanidad de la Unesco nació, estudió Derecho, aquí dio forma a quien es hoy y aquí vuelve siempre que puede a estar con sus padres, Doroteo y Chana, y su hermana.
La actriz de la saga de Padre no hay más que uno está de gira con Una madre de película, acaba de ser nominada a los premios de la Unión de Actores, junto a dos mujeres que admira muchísimo Nathalie Poza e Irene Escolar, “ay, estoy muy contenta, muy feliz, muy emocionada” y muy pronto In Memoriam, el corto que protagoniza, empezará a recorrer festivales.
Pero aún hay más, porque espera el estreno de la serie A una isla de ti, uno de esos “proyectos que nacen bonitos”, dice, grabada en el archipiélago canario, y está embarcada en otra nueva ficción, Trazos Ocultos, junto a Rodolfo Sancho. Un thriller emocional de seis capítulos que se está rodando en diferentes localizaciones de Tenerife, como Santa Cruz, Los Cristianos y el pueblo costero de Bocacangrejo. Contagiados de su naturalidad y de la pasión que pone en todo lo que hace, seguimos sus pasos por su lugar favorito en el mundo: su casa, su isla.
LA LAGUNA
Cuántas veces no habrá paseado la actriz por las calles empedradas y peatonales de esta ciudad colonial que fue modelo para otras muchas del Nuevo Mundo por ser la primera no amurallada. De niña, de estudiante de la Universidad de la Laguna, una de las de mayor tradición de España, y de adulta, cada vez que vuelve a ella. Cuántas no habrá quedado en la plaza del Adelantado, la más señorial y principal punto de encuentro de la ciudad, con su fuente de mármol y enmarcada por el ayuntamiento, el colegio de las Dominicas, la ermita de San Miguel y la casa del Padre Anchieta.
El casco antiguo de La Laguna rebosa arte e historia en cada esquina. Posee un amplio muestrario de templos, entre los que sobresale la catedral, la iglesia de la Concepción y la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, con todas sus paredes cubiertas de frescos pintados por Mariano de Cossío. En el antiguo convento de San Agustín tiene su origen la primera universidad de La Laguna y durante mucho tiempo fue el único centro de enseñanza secundaria del archipiélago, en el que estudiaron isleños ilustres como Benito Pérez Galdós o Juan Negrín.
Lo que sorprende también en La Laguna son los numerosos y elegantes palacios que se encuentran a lo largo de las calles reales de Herradores, Carrer, San Agustín, Nava y Grimón y Anchieta, con sus coloridas fachadas adornadas con escudos. La casa de Salazar acoge el palacio episcopal; la del Corregidor es el actual ayuntamiento, el Museo de Historia y Antropología ocupa la casona de Lercaro y la casa de los Capitanes son algunas de las más significativas, buen muestrario del mejor barroco isleño.
El Teatro Leal es otra joya artística del casco histórico y muy querida por Toni Acosta. Se construyó en 1915 y su preciosa fachada está llena de detalles modernistas: máscaras que hacen de ménsulas, elementos vegetales y formas zoomorfas. La actriz no solo estrenó en él la función El Sonido Oculto, este es el lugar donde hace solo unos meses presentaba su primera novela, Un caracol en mi armario, dedicada a su madre.
Justo enfrente del teatro se levanta otro edificio histórico, del siglo XVIII y restaurado con mimo. Es el hotel Aguere y Toni Acosta se alojó en él junto a su equipo teatral y la experiencia fue inolvidable “es único”. Tiene un precioso patio interior típico canario y una veintena de habitaciones cuidadosamente decoradas que mantienen la esencia lagunera que transporta a las historias de los aristócratas del pasado.
Pero seguir los pasos a la actriz no solo va de sitios bonitos, también va de comer bien, como se hace en La Casa de Óscar, un lugar ubicado en la casa natal del pintor Óscar Domínguez que resume a la perfección lo que Toni defiende de su tierra: el producto local, la cocina sencilla, la tradición y mucho cariño. Porque, aunque declara que no es buena cocinera, sí se confiesa amante de la gastronomía canaria, de la que dice “está por descubrir”. En esta taberna la hemos visto con sus padres y su amiga Silvia Abril.
GUACHINCHES, LA COCINA MÁS AUTÉNTICA
Toni Acosta también recomienda probar la comida local en un guanchinche, esos improvisados comedores en los garajes de las casas de campo donde, en mesas con manteles de papel, sus propietarios ofrecen una experiencia única de comida casera y vino de cosecha propia a precios razonables. Son una insignia histórica de la isla, creados por los viticultores rurales para vender sus excedentes, y en ellos se degustan las recetas tradicionales. Toni Acosta nos ha guiado hasta uno de sus preferidos, Los Gómez, en La Orotava, un local rústico, rodeado de viñedos, que triunfa por su entorno, sus carnes a la brasa y platos como la ropa vieja, que está entre sus preferidos, un delicioso guiso de carne desmenuzada con papas, garbanzos y un toque de comino. Otro guachinche que le gusta es Bodega Cha Juana, en lo alto de Candelaria.
PUERTO DE LA CRUZ
Para conocer otros dos de los sitios favoritos de Toni Acosta en Tenerife hay que desplazarse al Puerto de la Cruz. Son el Hotel Botánico, un precioso cinco estrellas con tres restaurantes, lo llama su “hotel-casa”, porque es parte inseparable de su historia personal. Aquí ha celebrado momentos importantes, como su 50 cumpleaños. Conoce a los empleados de siempre y aquí vuelve como quien vuelve a casa. El otro lugar es Casa Julián Balcón del mar, un pequeño restaurante frente al Atlántico con mucho encanto que llevan las mismas personas de toda la vida “yo soy muy de eso” y al que acude para degustar un buen pescado del día, acompañado de papas arrugadas con mojo.
SU PLAYA FAVORITA
“Soy de arena negra y sabor a mar. Cuando salto a mi isla, recargo las pilas, abrazo mis orígenes, dejo que me queme el sol, me baño en mi mar, corro temprano, me como un helado y me dejo llevar”. Y sus pasos siempre la llevan a la playa de El Medano, “uno de mis lugares favoritos del mundo”. Un paraíso para el windsurf y kitesurf gracias a los vientos del noreste, aunque la zona más cercana al pueblo del mismo nombre tiene aguas más tranquilas y poca profundidad. Son varios kilómetros de arena dorada y fina con paseo marítimo, zonas de dunas y la majestuosa Montaña Roja como telón de fondo, que siempre se hace presente en las publicaciones de Toni Acosta.








