Trump y su plan B
Como no lo esperaba, hoy todo le está saliendo mal en Medio Oriente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Por eso ahora puso en marcha su plan B y está tratando de voltear la atención mundial hacia la debilitada Cuba, porque presupone que es más fácil y no se llevará un chasco como en Irán.
Desde que se instauró la teocracia iraní, en 1979, los ayatolás se comenzaron a preparar para tener algún día que enfrentar a Estados Unidos e Israel –rival eterno–, pero al parecer Trump no contempló esa posibilidad, como buen bravucón decidió, claro bajo la influencia de Israel según su exdirector de Contraterrorismo, atacarlos de manera abierta.
Hoy, todo está fuera de control para el magnate inmobiliario, no ha podido someter al régimen iraní, no tiene el apoyo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), peor aún, su ofensiva bélica ya tiene un fuerte impacto en los precios del petróleo en todo el mundo, hasta 108 dólares el barril a media semana.
A nivel doméstico, los consumidores de gasolina en Estados Unidos ya pegaron el grito en el cielo, el galón se vende a 3.8 dólares, un aumento que no se veía desde hace dos años cuando su precio oscilaba en 2.98 dólares, eso no es nada bueno para las aspiraciones de los republicanos de cara a las elecciones de noviembre.
Aunque Joseph Kent, exdirector del Centro Nacional de Contraterrorismo, sea débil como aseguró el presidente estadounidense, nada borra del imaginario colectivo que al interior de la Casa Blanca no todos comulgan con la guerra que comenzó Trump contra Irán, sin una justificación clara, solo presentimientos.
Todo esto sin contar cuánto tiempo van a aguantar Kuwait, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Qatar los ataques iraníes a sus territorios en respuesta a las ofensivas de Estados Unidos e Israel. Esos gobiernos no pueden seguir soportando vivir bajo la zozobra de los bombardeos.
Al igual que los países europeos, las naciones de Medio Oriente pueden dar un paso al lado y dejar solo al magnate, quien por cierto un día fanfarronea que puede solo contra Irán, pero otro día llora porque no lo quieren ayudar.
Es ahí donde entra el plan B, Trump se las gasta diciendo que con Cuba va a hacer lo que quiera y cuando quiera, en este momento es posible que así sea, para la mala fortuna de la isla hoy está bajo el mandato de un presidente blandengue, Miguel Díaz-Canel. No hace nada para frenar el abismo en el que se está metiendo su país.
En este momento casi ningún país en América Latina se atreve a levantar la mano en favor de Cuba, por eso el plato está más que puesto para que Trump entienda que no está listo para derrocar a un régimen como el iraní y deberá conformarse, si es que puede, con sacar del poder a Díaz-Canel.
De lo contrario, va a poner a Estados Unidos en otra guerra interminable, donde la única solución es abandonar la meta y, en este caso, dejar a su suerte a su aliado, Israel.
POR ISRAEL LÓPEZ GUTIÉRREZ
COLABORADOR
@PAPADEPONCHO
ISRAEL.LOPEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
MAAZ