Un gran gabinete de conocimiento
Todo cabía en un gabinete de curiosidades: fósiles y mapas, instrumentos científicos y obras de arte, libros rarísimos y especímenes naturales o piedras preciosas. Ese mismo espíritu, tan impetuoso entre los siglos XVI y XVIII, anima una nueva exposición que presenta por primera vez, de modo orgánico, una parte de la colección reunida a lo largo de más de tres décadas por Ricardo y María Laura Salinas.
Una placa fósil del jurásico temprano (174 a 201 millones de años) de un crinoideo o animal marino que en vida parecía flor; grabados de Durero de 1504; aguafuertes de Piranesi de 1767; los primeros mapas que mencionan a México o América; versiones de 1632 de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo; un retrato de Hernán Cortés de 1700 y otro de Moctezuma II del último cuarto del siglo XVII, pero también obras de arte moderno mexicano de Siqueiros, Tamayo, Dr. Atl o Gerzso conforman Gabinete de Curiosidades. Pasión por el coleccionismo y el conocimiento.
En total se trata de más de 300 piezas, organizadas en nueve secciones, que inauguran la Galería de la Universidad de la Libertad, que puede visitarse de manera gratuita, hasta el 25 de octubre, con previo registro.

No se trata de objetos acumulados, hay en la organización una intención de emular los antiguos gabinetes que dieron origen a los actuales museos. Sergio Vela, director de Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego afirma que ese ánimo ha caracterizado el afán de los coleccionistas por reunir piezas de distintos saberes e intereses humanos.
"No todo coleccionismo tiene un resultado tan armonioso. Hay personas que tienen la compulsión como rasgo psicológico de acumular objetos útiles, inútiles, valiosos, intrascendentes. Aquí no hay ningún tipo de obsesión, lo que hay es un reflejo de una curiosidad dirigida hacia temas muy específicos que tienen que ver con la historia natural, con la transmisión del conocimiento, con la conservación de algo para que en las siguientes generaciones se pueda valorar", considera.
El recorrido empieza emulando precisamente esos cuartos de maravillas, o wunderkammer en alemán, aquellos espacios que nacieron precisamente del afán de aprehender el mundo, de recorrerlo, desde que se entendió cuál era la configuración del globo terráqueo.
La exposición se perfila después hacía el conocimiento universal que configuró parte de las ideas estéticas, científicas y filosóficas. El rumbo continúa hacía el descubrimiento occidental de tierras desconocidas en América y se perfila hacía el conocimiento y la conformación de una idea de México, a través de documentos, obras pictóricas, costumbres, fotografías y utensilios.

"Hay una línea conceptual, un discurso que nos muestra nuestra propia identidad, de dónde surge esa compleja identidad, qué animó los viajes que dieron como resultado el encuentro cultural, cuál es el lugar que ocupa la historia humana en la historia de la Tierra y en la historia del Universo", agrega.
Cada paso por la galería se convierte en la posibilidad de una sorpresa: un enorme fragmento de 153 cm de altura de una madera petrificada; vitrinas con mariposas multicolores o especímenes raros; libros de Claudio Ptolomeo impresos en Estrasburgo en 1525; la edición de 1552 de La historia de las Indias y conquista de México de Francisco López de Gómara; el dibujo al carbón del estudio preparatorio que Diego Rivera hizo para el mural La Conquista de México; vistas del Valle de México de José María Velasco; fotografías de Edward Weston o Guillermo Kahlo.
Lo mostrado, dice Vela, es una parte de un acervo más grande. "Habíamos estado pensando en un recinto cultural. Este espacio está habilitado, de tal manera que podrá albergar otros proyectos cuando este llegue a su término".
Por Luis Carlos Sánchez
EEZ