Una mala historia de espías

Una mala historia de espías

Si solo dependiera de los gringos, esta sería una buena historia de espías. Por un lado, tenemos los indicios cada vez más abundantes de que las agencias de espionaje, con la CIA y la DEA a la cabeza, andan muy activas. Un día, participan en un operativo en Chihuahua para desmantelar un laboratorio de drogas.

Otro, vuelan el coche donde viajan dos capos, cerca de la capital, o al menos le pasan información a alguna agencia mexicana para que la ejecución extrajudicial corra a su cargo. Sobre todo, luchan contra una autocracia semi comunista que ha decidido aliarse con el crimen organizado en varios niveles, y lo hacen con todas las herramientas a su alcance, que son muchísimas.

Primero, con una muy alta tecnología, manifiesta en bases de datos, drones, satélites y helicópteros para fuerzas especiales, usados para vigilar el palacio de gobierno en el que se encuentra un gobernador cuya detención solicitaron y les fue negada. Enseguida, con una capacidad para la inteligencia fuera de serie: se infiltran, cruzan datos, secuestran criminales y los pasan por la frontera, consiguen informantes.

Luego, legalmente: arman casos durante años para en su momento solicitar numerosas extradiciones y logran que dos de los acusados, un secretario de Seguridad y uno de Finanzas, se entreguen para obtener una condena más suave a cambio de información.

Finalmente, con las herramientas de una política exterior agresiva, paciente e informada. Profesional.

Sí, todo en la historia invita a olvidar por un ratito que uno vive en la autocracia seudo comunista y que sus dirigentes están dispuestos a destruir al país para no entregar a la justicia a uno solo de lo suyos y, cínicamente, sentarse a ver la peli con un puro y unos whiskies.

Corrijo: “todo”… salvo, justo, la autocracia seudo comunista, bananerísima. Los buenos guionistas saben que toda agencia de espionaje, para ser la heroína de la historia, tiene que enfrentar a un villano brillante, peligroso, impredecible e inescrupuloso.

Un villano que dé miedo. Excepto por la falta de escrúpulos, México no cumple con los requisitos. Ni de lejos. Su aportación a esta historia se limita a repetir que faltan pruebas, que somos soberanos y que todo bien con Trump, a la espera, absurda, de que el tiempo pase y a los gringos se les olvide lo infiltrados que estamos por el narco, o las solicitudes de extradición que echaron a andar.

Es una pésima apuesta, claramente, y sobre todo es una apuesta narrativamente de mega hueva. Corrijo de nuevo: es pésima, es de hueva y además es deprimente. No servimos ni para malos de la película. Somos la némesis inofensiva que no puede ni meter las manos.

Mi consejo es que igual saquen el whisky, prendan el puro y vean ese otro espectáculo deprimente que será la clásica Cruzazuleada en la final del fut.. 

POR JULIO PATÁN

COLABORADOR

@JULIOPATAN09

MAAZ