10 muebles atemporales con estilo propio que siguen siendo un acierto año tras año

10 muebles atemporales con estilo propio que siguen siendo un acierto año tras año
Dormitorio con silla butterfly en piel marrón© María Pujol

La silla Butterfly

También conocida como BKF, es uno de los iconos del diseño del siglo XX. Su forma ligera y envolvente no solo resulta reconocible al instante, sino que ha conquistado hogares, hoteles y restaurantes por igual.

La historia empieza en 1938 en Argentina, cuando los arquitectos Antonio Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy necesitaban una silla práctica para un edificio de apartamentos en Buenos Aires. Inspirados por la Tripolina –una silla plegable utilizada por los militares– crearon un diseño que combinaba ligereza, funcionalidad y estética: un "arnés" de tela sobre una estructura de hierro que, sin exagerar, se convirtió en una revolución.

Su nombre BKF surge de las iniciales de sus apellidos, y más tarde pasó a llamarse Butterfly por la forma que recuerda a las alas de una mariposa. La silla empezó a hacerse famosa rápidamente: incluso Edgar Kaufmann Jr, director del MoMA, compró dos ejemplares, y uno de ellos terminó en la colección permanente del museo.

La producción comenzó en 1941 con Artek-Pascoe y, más tarde, Knoll se hizo cargo del diseño, disparando la demanda. Tanto que aparecieron imitaciones por todas partes y Knoll tuvo que detener la producción en 1951. Aun así, la silla se consolidó como un verdadero símbolo del diseño moderno.

¿Por qué sigue siendo tan codiciada hoy? Porque combina sencillez con comodidad, elegancia y carácter. Es ligera, versátil y fácil de colocar en cualquier espacio. En este proyecto, el equipo de Zentrum le reservó un rincón del dormitorio.