Adiós a Arrakis y Tatooine: por fin sabemos cuánta agua debe tener un planeta para sostener la vida

Adiós a Arrakis y Tatooine: por fin sabemos cuánta agua debe tener un planeta para sostener la vida

La literatura de ciencia ficción está repleta de planetas desérticos, con atmósfera respirable y en cuya superficie especies vivas se han adaptado por largo tiempo al terreno árido. Sin embargo, según un reciente artículo, para que un planeta similar a la Tierra sea viable para albergar vida debe tener una cantidad mínima de agua superficial. Cuando el agua de un planeta está por debajo del 20% proporcional a la que hay en los océanos terrestres, el clima colapsa, y los únicos planetas con vida estable serían aquellos en los que al menos el 50% del clima es estable. De lo contrario, ese planeta desértico terminaría en un infierno similar a Venus.

El estudio profundiza en el papel que desempeña el agua superficial en el ciclo del carbono de un planeta. Este ciclo describe el modo en que el dióxido de carbono entra y sale de la atmósfera, un proceso que en la Tierra ha mantenido un clima templado y estable durante millones de años. El agua actúa como intermediaria clave: permite que el CO2 se disuelva, forma precipitaciones ácidas que erosionan las rocas y facilita que el carbono quede atrapado en forma de carbonatos en el suelo y los océanos. Cuando los niveles de CO2 aumentan y la temperatura sube, las lluvias se intensifican y aceleran esta captura, devolviendo el sistema al equilibrio. En esencia, el agua superficial funciona como un termostato natural del planeta.

Ilustración de un exoplaneta orbitando cerca de su estrella madre.

La proporción de agua en la superficie de un planeta es casi tan importante como su posición con respecto a su estrella. NASA

Los autores desarrollaron un modelo que calcula, paso a paso, si un planeta puede sostener un equilibrio entre el dióxido de carbono que los volcanes liberan a la atmósfera y el que se extrae de ella mediante la meteorización. A partir de ese modelo, simularon mundos hipotéticos con distintas proporciones de agua superficial, desde planetas casi áridos hasta aquellos completamente cubiertos por océanos profundos.

Los resultados revelaron tres regímenes climáticos claramente diferenciados según la cantidad de agua disponible. Cuando un planeta posee menos del 20% del agua oceánica terrestre, las precipitaciones son insuficientes para sostener la meteorización: el CO2 volcánico se acumula sin contrapeso, la temperatura aumenta de forma progresiva y el clima deriva hacia un estado de calentamiento irreversible. Entre el 20% y el 50%, el ciclo puede operar, pero el sistema es frágil y vulnerable a perturbaciones externas como variaciones en el albedo, la actividad volcánica o la insolación. Solo por encima del 50% el ciclo del carbono alcanza la estabilidad robusta que, en la Tierra, ha hecho posible el desarrollo y mantenimiento de la vida


planeta volcanico
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No todos los planetas en áreas habitables son viables

Uno de los principales objetivos en la búsqueda de exoplanetas es identificar mundos templados capaces de albergar agua líquida en su superficie. Para orientar esa búsqueda, los astrónomos recurren al concepto de zona habitable, popularmente conocida como la zona de "ricitos de oro": la franja de distancia orbital donde las condiciones térmicas de una estrella no son ni demasiado extremas ni demasiado frías, lo que permite que un planeta desarrolle atmósfera y acumule agua en estado líquido, considerada condición indispensable para el origen de la vida. Todo planeta situado dentro de esa franja adquiere de inmediato relevancia científica.

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La zona habitable cambia según el tipo de estrella, aunque siempre sigue el mismo principio: un sitio ni tan cálido ni tan frio. NASA Ames/SETI Institute/JPL-Caltech