Alejandro Martínez: talento mexicano que ilumina historias mundiales
Apasionado por el mundo del cine desde que era un niño, gracias al legado de su abuelo, Alejandro Martínez siempre supo que la fotografía sería su forma de ganarse la vida, pero jamás imaginó trabajar en proyectos internacionales como “La Casa del Dragón”, la precuela de “Juego de Tronos”.
“Mi familia es como la del zapatero que lleva a sus hijos al taller y entonces al hijo no le queda de otra más que ser zapatero. Un poco así pasó, yo soy tercera generación de director de fotografía. Mi abuelo (Raúl Martínez Solares) hizo más de 200 largometrajes, trabajó con Luis Buñuel, hizo las películas de Tin Tan y de luchadores, entonces ahí comenzó todo… Luego siguió toda mi familia”, recordó el cinematógrafo.
Cuando entró a la industria, trabajó en publicidad principalmente, fue hasta 2006 que entró por completo al cine con “KM 31: Kilómetro 31”, donde el género lo atrapó. “En el cine arranqué con la película de terror y de ahí me quedé, me gustó mucho, me quedé un poco en el género. Y después fui variando, justo quería salir, había experimentado otras cosas y si hice ficción y fui experimentando. Ahora llegué a la fantasía con ‘La Casa del Dragón’ y también es un lugar que me agrada mucho. Creo que una de las cosas que me define es no tener un sólo género en el que me mueva, sino ir de uno al otro”, detalló.
Martínez entró a este proyecto internacional de la mano de la directora Clare Kilner, con quien fotografío los episodios, “Queen’s Landing”, “Rhaenyra Triumphant” y “Tumbleton” de la tercera temporada.
“Es una serie súper bonita, desde que empezamos en la temporada uno, se creó un gran lienzo, con sets divinos, un crew maravilloso y un vestuario alucinante. Para nosotros el gran reto es no defraudar todo este talento y poder hacer imágenes, no solo bonitas, sino que vayan con la historia, porque es una serie de drama con en un universo de dragones, no es al revés”, afirmó.
La consigna era crear imágenes dramáticas que fueran estéticas, pero sirvieran a la historia, con el reto principal de no dejarse llevar por el universo y realmente concentrarse en lo que es la historia. Pero al cuestionarlo sobre si buscaba dejar su sello, aseguró que no, ya que para él lo más importante es servir al proyecto.
“Siempre pienso en cómo iluminar cierta escena, en cómo la quiero contar con imágenes, porque a lo mejor yo no puedo decirles a los directores o a los actores qué hacer, pero sí puedo transmitir lo que sus personajes buscan, de una forma fotográfica, ya sea con luz, con cámar o con movimiento”, contó.
PRESUME A MÉXICO
Con dos décadas en la industria y más de 30 proyectos en los que ha trabajado como cinematógrafo, Martínez considera que México es una potencia en el audiovisual y lejos está la idea de que se tenía que viajar al extranjero para destacar.
“Somos en un país muy noble, con muchísimas posibilidades laborales en todos los departamentos. Hay mucho que explotar aquí… Teníamos el estereotipo de que había que salir, irse a Los Ángeles o a otro país (para triunfar), pero creo que eso ya no será tanto, ahora quedarse en México es una gran opción para seguir haciendo muy buen cine. Yo voy y vengo, vivo en Guadalajara, viajo por todo el mundo, pero siempre mi base es México”, señaló.
El artista considera que en el país hay talento y calidad para levantar producciones como la de La Casa del Dragón, ya que se cuenta con infraestructura, capacidad técnica y artística. Así como locaciones y estándares de producción muy altos.
“Ha habido ciertos cambios en los últimos años, incentivos que le dan confianza a la gente a venir a rodar a México. Creo que estamos en un gran momento. Obviamente en el audiovisual, el mundo ha tenido un bache, pero creo que vamos a salir, si no es que ya estamos saliendo. Pero México va a recuperar su estatus y será un gran país para rodar”, finalizó
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