Amador Montes busca la armonía del mundo en torno al esférico

Amador Montes busca la armonía del mundo en torno al esférico

Un esférico se mantiene en equilibrio entre tres aves que podrían ser garzas. Dos de ellas lo sostienen sobre sus cuerpos y una más, a su vez, aparece altiva sobre el objeto que bien puede pensarse como un globo terráqueo o quizás un balón de futbol. Parecen comunicarse, dialogar o, porque no, jugar en armonía entre sí.

La imagen es una alegoría a la amistad, al equilibrio al que aspira el mundo cada cuatro años cuando las naciones se reúnen para participar en el Mundial de Futbol. La escena se llama “La magia del juego” y es una escultura monumental, realizada en bronce mediante la técnica de cera perdida, por el artista mexicano Amador Montes (Oaxaca, 1975).

“Es una metáfora de los tres países anfitriones de este torneo: México, Estados Unidos y Canadá. Tres aves en equilibrio sosteniendo la pelota como una manera de promover el deporte y la amistad entre las naciones”, explica el artista, quien inaugura hoy la obra de manera oficial, a las 20:00 horas.

Créditos: Cortesía del Artista

“La magia del juego” es la aportación artística de Montes al ambiente mundialista que vivirá México, y el resto de las sedes, durante el siguiente mes. La pieza de 10 metros de altura, por 7 metros de ancho y 3 metros de profundidad, ocupa un espacio de los jardines del Estadio Monterrey, donde se jugarán tres encuentros de la fase grupos y un juego eliminatorio de la Copa del Mundo.

La creación de la pieza, explica, “es una iniciativa para, de alguna forma, ponerle arte al tema del deporte e ir acompañando el Mundial y el estadio”. En su concepción, abunda, ha imperado la monumentalidad del espacio en el que se ubica: “El Estadio Monterrey es un monstruo, un gran gesto arquitectónico de modernidad y contemporaneidad, por lo que tratamos de ponernos a la altura y hacer una pieza acorde este bello espacio, siendo todo muy cuidado de su concepción, donde y como se iba a colocar hasta su paisajismo”.

Para Montes, participar con una obra pública en el marco del Mundial de Futbol tiene diferentes lecturas: “De entrada, está el registro de este Mundial en México, obviamente en Monterrey, pero también se trata de sensibilizar a la gente que va al estadio, de alguna forma es lo que hacen las piezas en espacio públicos, que se lo apropien, que forman parte de ellos”.

La obra de Monterrey se suma a “El lago de las típulas” que el artista oaxaqueño legó al Jardín Botánico del Bosque de Chapultepec en la Ciudad de México y a “Polinización”, un mural cerámico de 405 metros cuadrados colocado en Puebla.

“Siempre es interesante poner una pieza en espacios públicos porque es la forma en la que uno dialoga con la gente que va caminando, que va de paso. A diferencia de los museos, las galerías o las colecciones privadas, esto es muy lindo, porque al final la gente se apropia de las piezas y las hacen suyas, como artista es muy interesante que esto pase”, agrega.

En tono poético, Montes ha querido aludir al juego, a la unión a través del futbol, deporte del que también se declara fanático. “Al final de cuentas, como todo niño, todos queremos ser jugadores de futbol, nos ilusiona una pelota. Mi caso no fue la excepción, me gusta y me sigue gustando el futbol, me gusta mucho el deporte, de repente lo juego y siempre es lindo tener este deporte como aliado en el día a día”.

Créditos: Cortesía del Artista

En “La magia del juego”, sin embargo, vuelve a aparecer el Montes artista, donde la presencia de las aves son pieza fundamental de su universo. “Siempre he trabajado con la naturaleza, mi diálogo con ella es muy importante: pinto árboles, pájaros, insectos, mares, paisajes, siempre he estado muy cerca de ella”.

“En este caso, no fue la excepción: hicimos esta simulación de tres pájaros deteniendo algo que puede parecer un balón, es un poco la cercanía a lo que siempre ha sido parte de mi iconografía”, cuenta.

Desde niño, Amador Montes se interesó por el trazo, pero fue mientras estudiaba Diseño gráfico que el arte le llamó de manera definitiva, sobre todo observando a artistas que utilizaban el diseño como herramienta de su obra. Aún cuando el universo pictórico y escultórico del artista está fuertemente influenciado por Oaxaca, su visión terminó por formarse en el mundo.

“La oportunidad de salir a Asia, a Europa, de estar en diferentes países, fue muy importante. Siempre regreso de un viaje lleno de historias que contar, de gente que conocí, de culturas, de música, de pintura, de libros, de comida. Creo que un artista que viaja es un artista que puede interpretar y reinterpretar el mundo”, piensa. 

Por Luis Carlos Sánchez

EEZ