Así es el escondite italiano de Beatrice Borromeo: un lago de película entre palacios y montañas
El lago Maggiore es uno de esos lugares que parecen un decorado, casi irreal. Entre el norte de Italia y Suiza, el segundo lago más grande de Italia no puede ser más fotogénico, con sus aguas profundas de un azul cambiante, sus villas centenarias con exuberantes jardines y rodeado de verdes colinas y montañas alpinas que caen en vertical hacia la orilla. Son muchos los que han cantado sus alabanzas, desde Hemingway a la Familia Real inglesa o el poeta francés Montesquieu, que lo llegó a definir como “el lugar más bello del mundo”.
Entre quienes mantienen un vínculo especial con este enclave está Beatrice Borromeo, miembro de la histórica familia propietaria de algunas de sus islas que, como los Visconti, venían aquí a pasar sus vacaciones en sus suntuosos palacios. Para ella, el lago Maggiore no es solo un destino idílico, sino un auténtico refugio familiar, un escondite elegante donde tradición y naturaleza conviven lejos del foco mediático.
El pueblo de Stresa, en la costa de Piamonte y a poco más de una hora del aeropuerto de Milán, es el mejor lugar para comenzar a descubrir el lago y sus joyas históricas. De todos los que se asoman a sus aguas, Stresa es el que mejor ha conservado su ambiente belle époque. Mientras que la encantadora Verbania reúne algunas de las villas más hermosas de este entorno, como Villa Giulia, Villa San Remigio y Villa Taranto, con sus 20.000 variedades de plantas. Ya cercano a la frontera con Suiza está el pueblo medieval de Cannobio, con su plaza flanqueada de casas de color pastel y el hotel boutique Pironi, que ocupa un antiguo monasterio del siglo XV.
ISLA BELLA
Tres son las islas principales del lago y dos de ellas son, todavía hoy, propiedad de los Borromeo: la Isla Bella y la Isla Madre —llamadas las hermanas y situadas frente a la localidad de Stresa—, y los dos escollos conocidos como castillos de Cannero. En la primera se levanta su palacio del siglo XVII en forma de barco. Está abierto al público y parece creado para extasiar a sus visitantes con sus estancias nobles decoradas con pinturas y tapices —sobre todo la Galleria Berthier, un auténtico museo dentro de otro museo—, sus grutas recubiertas de piedras y conchas, sus jardines barrocos y sus terrazas sobrepuestas. Y, por supuesto, su historia, que relata que hasta el mismo Napoleón Bonaparte y Mussolini lo habitaron (terreborromeo.it).
Entre la visita al palazzo y las compras en Vicolo del Fornello, hay que tomarse un tiempo para disfrutar de algunas de las experiencias gastronómicas de la isla, como las del restaurante Delfino, la cafetería Torre Noria o el bistró Il Fornello Bottega con Cucina. Para algo más rápido, la comida callejera italiana de la Piadineria del Fornello.
ISLA MADRE
A la Isla Madre o Superior se cruza para admirar su magnífico jardín romántico de estilo inglés con plantas y flores exóticas de todo el mundo. Está considerado uno de los mejores ejemplos de arte de jardinería y también alberga numerosas especies orientales de fauna y flora, con pavos albinos, faisanes dorados y papagayos, además de la primera camelia del lago y un imponente ciprés de Cachemira (terreborromeo.it/en/isola-madre).
ISLA DE LOS PESCADORES
El archipiélago tiene además otra pequeña isla, la pintoresca de los Pescadores. Es la única habitada y, también frente a Stresa, a ella hay que acercarse para conocer sus bonitos rincones y comprar artesanía en su típico mercadillo, y si coincide con la festividad de la Virgen en agosto, presenciar la procesión de las barcas de pescadores iluminadas que llevan la estatua de la Asunción alrededor de la isla.
ISLA DE SAN GIOVANNI
Cerca de Verbania, a 150 metros de la orilla de Pallanza, está la pequeña isla de San Giovanni, pero no es visitable, era la residencia de verano del conde Carlo Borromeo, padre de Beatrice, fallecido en 2018. Este pequeño paraíso fue elegido por la aristócrata y Pierre Casiraghi para acoger, en 2015, el enlace de su boda religiosa, una semana después del “sí, quiero” civil en Mónaco. Tras la ceremonia, la fiesta continuó, en la Rocca de Angera, la imponente fortaleza medieval situada en la orilla sur del lago Maggiore, a donde los invitados llegaron en el Piamonte, un enorme barco de vapor de hace más de un siglo
EL ENTORNO
A una treintena de kilómetros, todavía es posible seguir una ruta que pasa por Varese, una próspera ciudad al sur de los montes de Campo dei Fiori donde los nobles milaneses construyeron palacios de recreo desde el siglo XVII, como el palazzo Estense, terminado en 1771, que aunque está cerrado al público, tiene unos extensos jardines por los que se puede pasear. A las afueras, en una zona elevada, el Sacro Monte di Varese, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Un poco más allá, otro lago de postal: Como, con el que George Clooney y tantos otros viven una historia de amor.
DÓNDE DORMIR
Frente al lago y con vistas a las islas, el Grand Hotel des Iles Borromées, es el hotel histórico de la zona que mantiene su carácter elegante y señorial —elegido por la familia monegasca por el enlace de Pierre y Beatrice. En Stresa también está la Villa & Palazzo Aminta Stresa (villa-aminta.it), un verdadero palacio a orillas del lago con estancias decoradas con frescos y lámparas de cristal de Murano, restaurante gourmet, un lujoso centro de bienestar y playa privada.






